jueves, 27 de diciembre de 2007

Un nombre hoy, otro mañana

Desopilante preocupación la que dio a conocer a mediados de esta semana el bloque de concejales del “Partido Justicialista - Frente para la Victoria - Luján” a través de una gacetilla de prensa dirigida a “periodistas y directores de medios de comunicación”.
Bajo la firma del responsable de prensa de ese bloque, Federico Vanín, se manifiesta la intención de dejar “definitivamente aclarado la denominación designada nuevamente para el mismo, la cual no se ve reflejada en los diferentes artículos publicados por la prensa local, lo que conduce a la clara y entendible confusión de los ciudadanos” (ver página 11).
La preocupación de ese bloque, que se completa con la solicitud para la prensa de no “equivocar” la denominación porque se puede confundir a la gente, aparece después de las elecciones. No podría ser de otro modo ni en otro momento.
Antes de los comicios, en materia de nombres y para los que ahora están preocupados por posibles “confusiones”, todo vale. Ocurre que muchos periodistas y medios de comunicación de Luján, ante tanto nombre que aparece, se fusiona, se modifica antes y después de las elecciones, terminan optando por lo lógico: llamar a los bloques con el nombre que sus concejales utilizaron para llegar a cada una de las bancas. De lo contrario, habría que realizar la tediosa narración de la vida interna de cada uno de los bloques (en este caso, no sólo justicialistas o kirchneristas) y explicar, para que lo lean los escasos interesados en los corrillos partidarios, por qué de un día para el otro el bloque del Partido Justicialista dejó de llamarse “Lealtad”; por qué los concejales del PJ-FpV Luján que ingresaron por los votos obtenidos en las últimas elecciones se postularon en una boleta denominada “Partido de la Victoria” pero ahora no quieren que se los llame así; por qué el presidente del Partido Justicialista de Luján (Luis Vanín) no es concejal del bloque del Partido Justicialista; por qué Roberto Monzón dice ser radical, específicamente del Gen Radical, pero su partido se integró a una alianza, la Coalición Cívica, con la estructura legal del Partido Vida, aunque ingresó al Concejo con la lista del Frente Unión Vecinal y, ni bien ingresó, armó rancho aparte y tiene su oficina “individual”.
Si bien el acuerdo que rige los bautismos para los bloques -y que debería respetarse en las crónicas periodísticas- es el que cita la nota de prensa del PJ-FpV Luján, es decir lo consensuado en la reunión preparatoria previa a la sesión del martes 11 del corriente mes, no sería desatinado llamar a los concejales con el nombre de lista que usaron para llegar al Concejo. Sería un buen camino para ordenar la información a los lectores y, además, para no dejar flotando la sospecha de que los nombres con los que los políticos llegan a las candidaturas son camisetas que se ponen un día y se sacan al otro.
El hecho que ahora, con las elecciones en el pasado, los concejales manifiesten enfáticamente su preocupación hacia los medios de prensa por el nombre con el que se informa sobre sus actividades en el Concejo es, cuando menos, extemporáneo, injusto. En todo caso, es mirar la paja en el ojo ajeno, sin reparar en la viga que atraviesa sus ojos.
Breguemos desde este espacio, tanto en calidad de periodistas como de ciudadanos, que en la nueva y entusiasmada conformación del nuevo Concejo Deliberante -que asumió sus tareas en el corriente mes- las preocupaciones pasen por otros carriles. Y no por nombres que ayuden a identificarlos.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Las colas de la vergüenza

Hay imágenes que hablan por sí solas; que tal como expresa el dicho, valen más que mil palabras. Luján se sumó a los municipios de la provincia de Buenos Aires que durante el fin de semana regalaron las postales de gran cantidad de ingresos a las escuelas públicas plagados de gente acampando.
El motivo del sacrificio no se relacionaba con el fanatismo hacia algún cantante o por la obsesión por ver un espectáculo deportivo. En este caso, los días enteros de cola a la intemperie se debían a la necesidad –y la responsabilidad- de inscribir a sus hijos en el primer grado de la educación primaria.
Ocurrió en muchos establecimientos locales que no ofrecían más que treinta vacantes y que recién abrían sus libros de inscripción el lunes a la mañana.
El que no se mostró dispuesto al sacrificio, tuvo que resignarse a inscribir a sus hijos en ubicaciones muy lejanas a las posibilidades de ingreso; paso previo a la resignación total de tener que anotar a sus chicos en colegios alejados de la ciudad o directamente en establecimientos privados.
A la situación natural de la altísima demanda en relación con la paupérrima oferta, se sumó la desesperación económica, que no hizo más que incrementar las horas de calvario. En los primeros sitios de las filas en la puerta de las escuelas se ubicaron “coleros”, personas dispuestas a sacrificar días enteros a cambio de unos pesos (el tarifario indicó unos 100 pesos cada 12 horas).
Eso obligó a muchos padres a sumarse a la cola desde el viernes a la mañana, para no perder un sitio expectante, generando el lamentable escenario de enfrentamiento entre necesidades paralelas. Unos, hacer horas de cola para cobrar más. Otros, para que sus hijos tengan un banco en los precarios sitios que ofrece la educación pública.
Tarde, como siempre, el director de Cultura y Educación bonaerense, Mario Oporto, salió a defender la estructura existente asegurando que “hay vacantes en los establecimientos de la provincia”.
Habría que indicarle al funcionario que para un padre y una madre que trabajan, no resulta igual enviar a su hijo a una escuela ubicada a escasas cuadras de su hogar, que tener que trasladarlo varios kilómetros todos los días para poder asistir a clases. Y mucho menos tener que culminar el trajín en una escuela privada, sumando al gasto del día a día el costo de una cuota mensual.
Oporto no puede hacerse el distraído, porque ya pasó por esta función. Por eso es tardío su anuncio de esta semana en el que habló de cambiar el modo de inscripción para 2009.
Modificar el método de inscripción es un paliativo. Lo que urge es tomar medidas más de fondo y entender, de una vez por todas, que una de las prioridades de una gestión tiene que pasar por la educación.
En Luján, como en la mayoría de los municipios bonaerenses, faltan escuelas, faltan aulas, faltan maestros. El día que se entienda esa demanda y se actúe en consecuencia, no habrá más días de cola bajo la luna para conseguir una vacante educativa.

lunes, 17 de diciembre de 2007

La economía marca el camino

Seguramente, por el impacto de las palabras, hacía falta decirlo en el ámbito justo, cuando todas las miradas y los oídos estaban puestos en el discurso inicial. La intendenta Graciela Rosso eligió el acto de jura para explicar que “no estamos bien económicamente”.
Y que la Municipalidad, es decir, cada uno de los lujanenses, debemos y nos debemos -porque una gran mayoría de cuentas a cobrar las tienen proveedores locales- no menos de 21 millones de pesos.
La información generó reacciones inmediatas, caras de sorpresa en algunos de los tantos que se acercaron a acompañar a Rosso en su juramento.
Nunca es malo que la comunidad sepa qué sucede en el marco de todos los actos de gobierno. En este caso, que sepa que una sucesión de pésimas administraciones dejó las cuentas en rojo.
De todos modos, se debe trazar una diferencia entre la información y la sorpresa. Es entendible que gran parte de la población desconociera los detalles de los números municipales, más si se desarrollaba una política que ayudó a poner un velo sobre la realidad: mucho concierto, muchos actos, mucha placa de inauguración, mientras la deuda pública crecía y crecía.
Sin embargo, la deuda millonaria no es novedosa para los dirigentes políticos, oficialistas y opositores. Sólo un improvisado podía pensar en una Municipalidad rica. De hecho, honrar esa deuda fue caballito de batalla en la campaña de varios de los candidatos a intendente.
Rosso conocía esa realidad, sabía que luchaba por llegar a una Intendencia que tiene sus cuentas en rojo y que durante más de una década gastó más de lo recaudado. En ese aspecto, no hay margen para la sorpresa.
Pueden resultar sorpresivos los pormenores ventilados en la transición, como lo releva el decreto de la intendenta que declaró la emergencia económica, la primera medida de la gestión entrante. Gran cantidad de juicios en marcha contra la administración comunal; parque automotor destrozado; superpoblación de cargos políticos y la necesidad insoslayable de enfrentar los gastos básicos (salud, servicios, asistencia social), jaquean el arranque de la flamante administración.
En ese contexto, la puesta en marcha de la nueva gestión abrió algunas puertas para la expectativa. Por lo pronto, decretó la emergencia para que, al menos en imagen -habrá que ver en los hechos-, quede la sensación de que los primeros meses de gobierno serán de economía de guerra.
También se anunció la quijotesca idea de terminar con la pobreza, porque “Luján es una ciudad rica, inmensamente rica”.
Para que esa agradable expresión se note en las calles, en los barrios, en las localidades, habrá que recorrer un duro camino. Entre otras medidas, se tendrá que normalizar la economía, ahorrar ante lo innecesario, minimizar el gasto en la estructura política y priorizar los gastos en salud, asistencia social y servicios.
No siempre la aplicación de esas acciones genera simpatía en el humor social. Por el contrario, rápidamente se suelen escuchar las voces de los que dejan de gozar de los beneficios del Estado.
En esa delgada brecha que separa el gasto en lo prioritario, el ahorro, y el malestar de los desplazados por el fin del derroche, tendrá que transitar los primeros tiempos de la gestión de Rosso. Es el único camino saludable para una mejora en la administración. Caminar por otros senderos sería repetir los errores y falencias que llevaron al setenta por ciento de la población a votar por un cambio.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

De espalda a la gente

Jugaron a las escondidas y les salió bien. Ganaron ellos. Perdieron los miles de lujanenses que querían detalles del acto que plasmó la decisión electoral del 28 de octubre pasado.
El intendente saliente y la intendenta entrante no se mostraron a la altura de las circunstancias y realizaron el acto administrativo más importante para una comuna a espaldas de la gente. Como expresa el dicho, pero en este caso sin necesidad de ocultar nada, “entre gallos y medianoche”.
Con el hermetismo propio de quien –por razones que se desconocen- no quiere exponer su imagen después de una derrota, Miguel Prince ingresó a la casa municipal en la mañana del lunes, cuando su sucesora, Graciela Rosso, estaba en otra ciudad.
Pidió el libro de actas de transición, estampó su firma, charló unos minutos con un grupo de colaboradores, se fue y no regresó.
No hay imágenes ni testimonio periodístico presencial sobre la rúbrica que le puso fin a doce años, tres mandatos consecutivos de gestión de Prince. En todo caso, hay testigos de los pasos dados por uno y de los pasos dados por la jefa comunal electa.
Lejos de entender la magnitud del acto administrativo, Rosso accedió a los deseos de quien, seguramente, no quiso mostrarse derrotado. Entonces respetó la idea de realizar todo en privado, sin gente, sin fotos, sin demasiados testigos y permitió que, en concreto, nadie le hiciera entrega del mando.
Por la mañana, Rosso consideró que debía asistir a la entrega de los diplomas de la Junta Electoral, en La Plata. Después del tormentoso recuento de votos, es comprensible ese deseo. De eso hay fotos oficiales.
Después quiso presenciar, en su rol de diputada nacional saliente, la asunción de la presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner, y también de los ministros que acompañarán a la primera mandataria del país. También hubo fotos de la prensa oficial.
La última parada de su agenda indicaba “Luján”. Con las últimas luces del día, Rosso ingresó a la casa municipal, se juntó con parte de su gabinete y con el funcionario saliente y concejal entrante, Salvador Domingo Faro, y agregó su firma en el papel que ya había rubricado Prince.
Como nenes enemistados por la tenencia de un juguete, Rosso y Prince acordaron no cruzarse, no tener que saludarse, no regalarle a la comunidad que los eligió la imagen que plasma, ni más ni menos, un proceso democrático.
Porque les ha resultado más cómodo y placentero a los dos, no quisieron compartir públicamente el trascendental acto de traspaso de mando. De ese acto no hay fotos oficiales.
Todos los lujanenses que, sorteando un sinfín de contratiempos, se acercaron a las urnas y en octubre eligieron un cambio de gobierno en Luján, merecían una seriedad que ni Prince ni Rosso supieron asumir.
Al cierre de esta edición, ahí sí para la prensa, para que abunden las fotos y los comentarios, Rosso jurará como jefa comunal. Se presumía que Prince no asistiría a esa reunión. En realidad, cuando Rosso participe de ese acto, ya tendrá en sus espaldas un día de gestión, aunque casi nadie se haya enterado en tiempo y forma.

"Tenía motivaciones para seguir gobernando"

Extenso diálogo de EL CIVISMO con Miguel Ángel Prince
“Tenía motivaciones, como nunca, para seguir gobernando”
- Dijo hace poco que se iba con una mano atrás y otra adelante. ¿Le parece que la gente cree en esa expresión?
- Me parece que si hay algo de lo que estoy convencido es de lo que soy y de lo que vivo. Creo que no tengo que rendir cuentas y ni qué hablar si entrás en comparaciones, incluso con cierta dirigencia política de Luján; intendentes o dirigentes políticos que han hecho mucho mal.
Todo el mundo me conoce, salvo algún delirante, un mal intencionado o un tipo que no me conoce, que entonces dirá que tengo 15 casas en España o algo por el estilo. A mí me ven caminando por la calle, sin custodia y sin enriquecerme con la gestión.
Tuve doce años ininterrumpidos con un buen sueldo, con buenos ingresos si uno lo compara con un sueldo común. Mi sueldo lo fija la Ley Orgánica de las Municipalidades para una Comuna como Luján, con 18 concejales. Y durante unos 6 u 8 años, desde la crisis hacia la actualidad, destiné el 50 por ciento de mis ingresos a un fondo dedicado a subsidios para entidades de bien público. El que no cree eso, no me conoce o no se informa mínimamente.
- ¿No utilizó sus recursos salariales para invertir en algo?
- No. A lo mejor hubiese sido lícito. Yo no juzgo a aquel que ha sido cuidadoso. Conozco intendentes que, estoy seguro, no se enriquecieron ni utilizaron el poder o su condición de autoridad para enriquecerse indebidamente, para coimear o realizar negocios no lícitos. Seguramente hubo funcionarios que fueron o son ordenados con sus ingresos, no los comparten, no son generosos, lo guardan, es un buen sueldo, se capitalizan y después pueden hacer emprendimientos lícitos.
Hay gente que ha tenido una importante evolución económica, con propiedades en Luján, en otros lugares.
Yo, en su momento, cerca de 1989, con un crédito del Banco Hipotecario, compré una casa con mi ex mujer, en el barrio San Bernardo. Es una casa que es de ella y que en el contexto del divorcio quedó para los chicos.
Con mucho esfuerzo, hace dos años, con materiales que todavía estoy pagando al corralón de mi amigo Julio Forastieri, que me los fue financiando con cheques, y con unos dólares que cobré cuando se vendió el departamento de mi vieja en San Telmo, armé mi único capital. Y eso lo estoy poniendo en una casita en un terreno que me cedió Guillermo (Tarraubella). Es lo único. La estoy dotando de una gran biblioteca, porque es un lugar pensado para poner los libros y tener ahí un buen espacio para eso. Y que tenga un mirador con un buen lugar para mi trabajo.
Es algo que tengo y no tiene que ver con la gestión. Es una edificación que logré comenzar con esa guita, unos 27 mil dólares que me tocaron por la venta de ese departamento.
Este coche (un Escort blanco que lo esperaba para asistir a un compromiso de gobierno) es de la Municipalidad.
- En algún momento, María Inés Fernández, Humberto Guibaud y Graciela Rosso eran parte de su gestión, eran “socios”. ¿Qué pasó en el medio para llegar a la actualidad?
- No lo sé. Habría que preguntarle a ellos. Yo nunca hablé mal de ellos. Sé que en algún momento Guibaud planteó que no quería saber nada ni hablar nada con Prince o que conmigo no iba ni hasta la esquina. Es lo que leí o escuché. No sé si lo habrán transcripto tal cual es.
A María Inés le estoy agradecido por lo que en su momento fue el salvataje de las instituciones en Jáuregui. Estoy muy contento o agradecido por el estudio epidemiológico sobre casos de cáncer que se hizo para esa localidad. Nos dio una mano apoyando iniciativas vinculadas con el río Luján. Siempre he estado muy agradecido de la colaboración que recibió Luján, el municipio. Graciela (Rosso) colaboró con nosotros cuando “Polo” (Miglioranza) y Claudia (Prince) empezaron a pelear por la Casa de la Juventud. Ella estaba en la Alianza y a través de Juampi (Cafiero) ayudó en ese proyecto. Después, cuando puso a (Horacio) Guinaudo en el Pami, no se articuló muy bien con el municipio y con Tercera Edad. Sí nos apoyó cuando detectamos el proyecto Casas de Juventud. Y como funcionaria de Ginés, Graciela nos dio una mano con la primera licitación de la obra nueva en el Hospital. Por todo esto estoy agradecido y a mí me hubiese gustado seguir trabajando con las dos, por sus aportes provechosos para la comunidad. Si no seguimos trabajando juntos no ha sido por mí.
Tengo autoridad para decir que nunca vos ni ningún medio me escuchó hablar mal de alguno de ellos tres. Por eso, te decía que tal vez le tengas que preguntar a ellos.
- ¿Tiene definido qué será de su futuro laboral?
- Estoy camino a la jubilación. Felizmente, estuve averiguando en el IPS y con 60 años me podría jubilar. Tengo 58 y dos meses, por lo tanto en un año y nueve meses podría jubilarme.
Pese a que tengo algunas propuestas de Nación y de Provincia, por el momento estoy más cerca del volver a ejercer mi profesión que de ser funcionario. Vamos a ver.
Me ofrecieron algo, no en la Autoridad del Agua, sino en el Ministerio de Infraestructura. Pero es una oferta. También recibí una oferta nacional relacionada con el trabajo en Derechos Humanos. Hay propuestas por allí.
También me llamaron (Antonio) Cafiero, (Carlos) Kunkel, Dante Gullo y Abal Medina, pero tiene que ver con lo partidario. Ellos tendrán a cargo, como colaboradores de Kirchner, para encarar la reorganización del gran Movimiento Nacional y Popular y más en específico el PJ. Es una tarea que a mí, no sé si diría que me interesa, pero me gusta que los partidos políticos se reformulen, se reactiven, se ordenen con perfil de formación de cuadros, con estudio, promoción y capacitación de jóvenes. Y demostrando que los partidos políticos también pueden ser una entidad de la comunidad.
El año pasado nosotros firmamos un convenio con una cooperativa de la “Aníbal Verón” y hace dos meses firmamos con Néstor Pitrola, con una asociación civil del Polo Obrero para emprendimientos productivos y regularización de tierras. Son muy buenos ejemplos de espacios políticos que trabajan en lo reivindicativo y que históricamente han hecho entidades comunitarias.
- Usted sabe lo que significa estar en el gobierno. ¿Cómo se imagina a su sector en el rol opositor?
- Como lo hemos hecho siempre. He sido opositor en el gobierno de (Rubén Darío) Rampazzi y preguntale a él, a Piazza, a Cusa, a Gorostegui, cómo fueron mis dos años en el Concejo. Al mismo (Silverio Pedro) Sallaberry. Hemos sido el bloque opositor que más propuestas de ordenanza, no sólo de comunicación, presentamos. Me acuerdo que siendo bloque del Peronismo Renovador, con Humberto y Aldo Escuredo, un año hicimos un presupuesto alternativo. Por eso también lo puede hacer el Concejo.
Y como esto fue una interna en la externa, pertenecemos al mismo sector político. Apoyamos a Kirchner, a Scioli, dentro del Frente para la Victoria, sobre todo hablando de Graciela.
Nuestros concejales cumplirán con lo que indica una de las 20 verdades del justicialismo: el que gana gobierna, el que pierde colabora. Vamos a apoyar a la gestión desde el matiz de nuestro propio espacio, con autonomía, pero respaldando el proyecto de Kirchner y Scioli. Si somos coherentes, esto tiene que ser así. Y si hemos criticado a otros compañeros que no entendieron esta consigna, no podemos hacer lo mismo. El concejal Guibaud presentó un proyecto sobre equilibrio fiscal que nosotros ya habíamos solicitado en febrero o marzo, y que la oposición no lo votó, pero nosotros lo votamos en el mismo día. Ahí tenés un ejemplo.
- ¿Se va de la gestión con ganas de seguir gobernando?
- Yo tenía motivaciones especiales como nunca, lo he dicho, por el hecho de creer que hay obras trascendentes para Luján, compromisos para el desarrollo de la zona, de los accesos, agua corriente para 18 barrios. Hoy un tal Lara, de la nueva gestión en Obras Públicas, habló mucho con Isabel (Otero, ex secretaria de Obras y Servicios Públicos). El propio Hernán Mosca se mostró sorprendido por las cosas que se hacían en Atención Primaria. A punto tal que Laura Celia queda en la estructura del área. 23 centros de Atención Primaria, baja de mortalidad infantil. Y dos proyectos fundamentales que ya cuentan con financiación, como la nueva planta depuradora en una parcela de Open Door, para reemplazar a una planta que quedó enclavada en el San Bernardo, y la recuperación del basural con una planta de tratamiento de residuos sólidos. Son objetivos que dejamos con financiación. En enero viene la misión del BID a supervisar la planta en Open Door.
Todo esto, el trabajo en materia cultural, el plan de marketing, obra pública ligada al turismo cultural y religioso como el caso de la Basílica restaurada y la plaza Belgrano recuperada.
Todo lo que menciono, en el marco de la década bicentenaria, donde Nación a través de Cristina trabajará mucho, a mí me motivaba especialmente. Tenía una motivación especial para gobernar. Hoy, con el funcionamiento de la democracia y con lo que fue la última experiencia electoral en la que no tuvimos el respaldo necesario para continuar, yo estoy en una postura absolutamente constructiva, respetuosa de la democracia y dispuesto a colaborar. Y además sabiendo, estando convencido y anhelando que Graciela, que es muy activa, muy inteligente, tiene muy buenas vinculaciones, sobre todo el tema de salud, y puede aprovechar toda su experiencia para volcar el resultado de sus contactos en programas para Luján. Obviamente en salud podrá hacer mucho, más y mejor que lo que hemos hecho. Es su especialidad.
En seguridad yo creo que se trabajó bien. Yo no la he oído hablar de seguridad, pero supongo que tratando de hacer un gobierno de consenso, tomará lo que ha sido coincidencia absoluta en la campaña. Salvo ella que no participó de debates, no hubo candidato que no haya planteado o hayan tenido en claro que el gobierno tiene que intervenir. A mí todavía me sorprende y me parece un cambio favorable, feliz, porque el bloque radical o el de la Unión Vecinal históricamente no querían respaldar la intervención en las políticas de seguridad porque era algo de Provincia. Se habló de policía comunal y creo que era la postura al menos del 70 por ciento.
Supongo también que seguirá con lo mucho que se ha hecho en materia cultural, en obra pública. Más allá de lo relacionado con la salud. Creo que hará una buena gestión; que está en condiciones de hacer una buena gestión. Nosotros vamos a colaborar. Y siendo conscientes de que fue una elección muy reñida y que gobernar con menos del 30 por ciento de los votos será una primera experiencia. Si bien se me puede decir que no hay mucha diferencia con el 36 por ciento que sacamos en nuestro peor momento o que con eso gobernaron Sallaberry o Rampazzi.
- Con menos gobernó Kirchner.
- Hay que sustentar la gobernabilidad. Además, Graciela es una compañera. Yo estoy más cerca del trabajo político, porque soy un militante político, un hombre con convicciones, con más experiencia, pero sigo creyendo en la transformación de la sociedad, con justicia, con igualdad, en la construcción colectiva, con el hombre como sujeto de la historia. Sigo pensando lo mismo.
Me sensibilizan las mismas cosas que cuando empecé a militar, por eso es algo que seguiré haciendo. Trabajaré políticamente, en lo social, pero sin protagonismo. Cuando digo esto me refiero a no tener la menor voluntad o ambición de encabezar nada, o de tener iniciativa política. Seré uno más. Seguramente podré y deberé transmitir mi experiencia. Le daré prioridad a la transmisión de experiencia a cuadros jóvenes. Es importante y paradójico: nosotros tenemos cantidad de cuadros jóvenes no sólo en la administración, sino también en la Casa de la Juventud y en el Frente para la Victoria. Tenemos jóvenes en cantidad y calidad como ningún otro sector político. Es paradójico porque digo esto y la puta... ¿cómo perdimos, no? Pero igual es un dato importante, interesante, están muy entusiasmados. Yo estoy obligado a participar de sus actividades en término de orientación, de transmisión de experiencia, de diálogo. Sería un egoísta si me encerrara y no compartiera. Pero también con la autocrítica que si leo la realidad como leí la última elección o a partir de mi percepción en la coyuntura electoral, la verdad es que no estoy en condiciones de aconsejar a nadie, ni de transmitir una experiencia valedera.
Más allá de lo que yo quiera, soy consciente de que soy un capital social. Pero es algo para compartir, para socializar. No quiero ser resentido, huraño, solitario. Pero sin protagonismo político, porque creo que ya mi tiempo pasó. Esa es la sensación que tengo hoy y creo que ese tendría que ser mi rol.
- ¿Cree que con el correr de los años mantendrá esta sensación?
- Primero te digo que nadie es indispensable. Eso primero. Segundo, no voy a hacer lo que hizo Duhalde, que dijo que se retiraba de la política y hace tres meses dijo que volvía para reorganizar al PJ. No quiero escupir para el cielo. Vos me preguntás hoy. Y mi sensación es esta. Pasó un mes de la elección.
- ¿Le parece que Rosso se apuró al decir que de los funcionarios políticos no quedaba nadie?
- No sé si se refirió a la gestión Prince, a la actual administración. Ella fue colaboradora mía. Su primer cargo político lo tuvo conmigo como directora de Atención Primaria en 1989. No sé exactamente cuál fue su expresión, pero por ejemplo Carlitos Saraceno me preguntó qué me parecía porque le ofrecieron Servicios Sanitarios. Él dijo que no. Pero yo le dije que colaborara. Laura Celia queda en la estructura de Atención Primaria. Tengo entendido, por comentarios, que a “Piper” Parrotta le propondrían quedar en Tercera Edad. Con Silvia Cortés habría algo similar. Oscar Clarencio también estuvo con nosotros. En resumen, yo hablé con ella y le dije que a cualquiera de mi administración que ella quisiera sumar a su gestión, que le evitara que me vinieran a consultar. Si se tratara de venia, tienen la autorización mía de sumarse, porque en definitiva es una decisión personal.

Prince y su relación con los medios
- ¿Usted cree que le sumó o le restó que algunos medios afines a su gestión tuvieran críticas descarnadas con quienes tenían un discurso opositor?
- En términos de comunicación yo le asigno mucho impacto al trabajo que intentamos llevar adelante con Sebastián Stupenengo. Más que lo que expresan los medios gráficos. Porque si fuese por los medios gráficos, o si tuvieran incidencia, yo directamente no podría salir a la calle. Ahora al CIVISMO se le dio el sueño del pibe. Pero si fuese por EL CIVISMO, por mi gestión, mi persona, yo no podría caminar por Luján, sería un monstruo que nunca podría ganar una elección. Vos leés históricamente al CIVISMO y yo soy basura. La realidad a mí me indica otra cosa. En realidad yo no creo que los medios gráficos influyan mucho. Tal vez un poquito el noticiero de Telered, por su cableado. Y después esto del insert o del boletín casa por casa me parece que es lo que más impacto tiene.
- Su gestión tiene un trabajo de hace un par de años que marcaba cierta carencia en la comunicación directa con los vecinos.
- Es cierto. Encuestas dicen que la mayoría de la gente no se guían por lo expresado por los medios o no le dan gran bola. Y tampoco a las FM. No sé, por ahí estoy confundido. Hay algunos medios (aportó dos nombres) que caen directamente en el mal gusto. No es así en EL CIVISMO, que si alguna vez cayó en una grosería o mal gusto ha sido la excepción.
- Los medios que fueron críticos con su gestión, ¿se equivocan en la lectura o la lectura equivocada proviene de usted?
- Como dice Serrat, nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. Yo no puedo tomar como parámetro todo lo que ustedes escriben. Lamentablemente. Es obvio que es un dato a tener en cuenta, no podemos mirar para el costado, porque EL CIVISMO es una realidad. De todo lo que dice EL CIVISMO, algo debe ser cierto o de diez cosas que dicen seguramente en las diez algo de verdad hay, o son verdad ocho o nueve cosas. De ahí a interpretar la realidad conforme EL CIVISMO, yo no podría salir a la calle y tendría la autoestima por el suelo. En realidad, EL CIVISMO tiene un desencuentro con el peronismo histórico. Pero yo nunca devolví la piedra, nunca polemicé. Seguramente te encontrás con dirigentes que viven obsesionados y que cada vez que les hacés una crítica te reprochan o por ahí te piden que no les peguen. Además de reparar, no digo que censuran pero plantean cosas. En nuestro caso pudo haber sido la excepción o que ganaron por cansancio. Yo sé cuáles son las reglas de juego.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Mano a mano con Prince

Nos parecía justo, necesario, interesante. Cuando terminó sus primeros cuatro años de gestión, allá por 1999, este medio realizó con el intendente Miguel Ángel Prince un balance periodístico de su administración. Se llevaron a cabo notas similares al final de año o mandato de su administración, como parte de un sano ejercicio de difusión de información.
Luego de una docena de años de estar al frente de la Municipalidad de Luján, le parecía a quienes hacemos este medio y a todos aquellos que se enteraron de la idea, que esa clase de notas, con espacio, con un diálogo que no fuese tomado por asalto al finalizar un acto, tenía que reiterarse. En este caso, para analizar los años pasados, para conocer una visión en frío de la derrota electoral, para indagar sobre los futuros responsables de las tareas ejecutivas, para intentar vislumbrar cómo será el princismo en un rol opositor y para saber qué hará en el futuro el dirigente que quedará, al menos por un tiempo, como el que más veces fue elegido democráticamente por los ciudadanos de Luján.
Afortunadamente, Prince entendió lo mismo. Y creyó adecuado acceder a la nota de la cual, en la edición de hoy, ofrecemos una primera parte.
Después de 12 años de gestión sin interrupciones, Prince se animó a admitir y detallar acciones pendientes. Sin decirlo, aceptó que los 12 años no le alcanzaron para desarrollar políticas de gobierno en algún caso muy sencillas, como mejorar la señalización de las calles, mejorar la limpieza o restaurar y poner en valor más plazas o espacios verdes.
También dejó entrever ese pecado tan común de la clase dirigente: mencionar obras en carpeta o en marcha como si ya estuvieran disponibles para el disfrute de los vecinos. Habla de la construcción de una nueva planta depuradora de líquidos cloacales, del reacomodamiento del basural municipal y de otras grandes deudas, como si el hecho de estar presentes en su agenda sea sinónimo de realización.
Desde el punto de vista netamente analítico, también es un aporte duradero su modo de entender, de ver y de poner en marcha una campaña electoral. Es una manera de mostrar “la cocina” de la política.
Sus respuestas ofrecen el detalle de los ejes elegidos para la campaña o, lo que él define casi como una “no campaña” y acepte que esos ejes, a la luz de los resultados, fueron equivocados. Habló de énfasis, de fortalecer la gestión como una manera de hacer campaña; de apuntar fuerte, con mucho dinero en el medio, a las acciones culturales; y en intensificar un modo de relación con la comunidad que -ahora lo acepta- no siempre es el más adecuado. Su política de reuniones “territoriales”, de encuentros con dirigentes barriales (no le gusta la utilización del término “puntero”) y de utilizar a esos referentes como interlocutores con los vecinos, generó una distancia que se notó en las urnas. Además, sin ánimo de caer en simplificaciones injustas, Prince se entusiasmó con la exposición de Salvador Dalí o la actuación de la Camerata Bariloche, mientras había barrios que -como hace doce años- seguían pidiendo a gritos asfalto, mejores servicios, mejores luminarias.
También quedará sonando la aceptación de algo no se suele escuchar de boca de dirigentes o funcionarios políticos: admitir que los cegó la soberbia. El haber incurrido en ese pecado era una sensación latente en una porción de la comunidad. Cuando el gobierno saliente se dio cuenta, los resultados electorales ya habían dado su veredicto.
Creíamos que una nota distendida, extensa, con cuestionario abierto que resumiera el análisis de doce años de gestión, podía generar un documento histórico. Hoy que la charla ya se llevó a cabo y comenzamos a compartirla con los lectores, lo seguimos creyendo. Más allá de que Prince crea que a este medio “se le realizó el sueño del pibe” porque él perdió una elección.

"Queda una marca de nuestra gestión"

En un diálogo distendido con EL CIVISMO, el intendente saliente Miguel Ángel Prince realiza un balance de 12 años de gestión. Habló de aciertos y de acciones de gobierno que considera inconclusas.
Al analizar la derrota, fue autocrítico: “Uno de los pecados capitales es la soberbia”, dijo. Y explicó por qué cree que se equivocó en la campaña.

- Se aleja del gobierno después de 12 años ininterrumpidos. ¿Cuáles son los primeros trazos que realiza al analizarlo?
- En estos años realizamos una experiencia interesante. Para mí, de lo más atractiva, enriquecedora. Siempre se trabajó sobre la base filosófica de ser representativos, expresar los intereses de la gente y con un ejercicio de participación permanente. Además de la representación de origen, se revalidaban títulos todos los días, en el intercambio con el pueblo.
Queda la sensación, la convicción de haber transitado 12 años en los que viví algo enriquecedor. Desde lo genérico, por mencionar tres o cuatro resultados, uno es dejar instalado en la memoria colectiva la posibilidad de poder concertar políticas de Estado. Llevamos adelante un gobierno de concertación con un criterio de planificación estratégica, con un proceso trabajoso, fatigoso como fue la reforma del Plan Regulador, un código que está en etapa de homologación en La Plata. Quedan firmes principios fundamentales para Luján, que no quiere ser Conurbano y tiene reglas estrictas para las urbanizaciones de la ciudad o para desarrollos específicos.
También dejamos una herramienta consolidada, que se pueden y deben mejorar, como la Agencia de Desarrollo Local, espacio para la planificación para toda la actividad económica y productiva, obviamente ligada a un proyecto educativo. Ahí quedan marcadas las líneas convenientes para Luján: turismo, servicio, lo textil, el sector metal-mecánico, agroalimentos y todavía un importante sector agropecuario.
- ¿Cree que eso trascenderá su gestión?
- Sí, pero me parece que se trata de valores definitivamente admitidos o asumidos por la comunidad, de ideas fuerza. Pienso que esto debería ser valorado porque en estos 12 años pasamos dos crisis serias que, con virtudes y defectos, pensamos que piloteamos o logramos conducir con participación y transparencia. Recordemos que en algún momento Luján tuvo cerca de 7.000 planes de empleo. Era un verdadero incendio que asumimos con compromiso, participación y organización.
A esto habría que sumar obras públicas como nunca, acciones de carácter cultural y deportivo como nunca. Creo que queda una marca de nuestra gestión. Humildemente, marcamos una etapa histórica importante en Luján.
- En ese balance, ¿qué pone del otro lado? ¿Cuáles fueron los pasos en falso de su gestión?
- Nos hubiera gustado avanzar más en el plan de Desarrollo Turístico. Dimos grandes pasos con la restauración de la zona histórico-basilical, de la Basílica y una intervención urbanística en sectores que hacía 70 años que no se hacía nada. Me hubiese gustado avanzar mucho más en la recuperación del río y en inversión del sector privado, que es el que después explota los sitios concesionados.
También hicimos algo por la limpieza, pero faltó eso en la calle. Cuando hicimos encuestas de satisfacción no daba valores bajos. Otra cuestión pendiente es la señalización, en especial de las calles y la creación de espacios para la publicidad en la vía pública. Ante la no regulación o no ofrecer espacios adecuados, hubo diferentes actitudes, muchas incoherentes. Los que se rasgan las vestiduras tratando de ser prohibitivos con la colocación de afiches o de pasacalles, son los que más uso hacen. Concejales de la oposición querían prohibir absolutamente cualquier publicidad y después colgaron bandeloras gigantes de las preciosas palmeras de Humberto. Más allá de las incoherencias, el error proviene del Estado.
- Cree que esas fueron falencias “centrales”.
- No avanzamos en los espacios públicos o lo hicimos, pero muy poco. Tuvimos intervenciones importantes, pero espasmódicas, sin continuidad, en los espacios verdes. Era una etapa que venía ahora: el Parque San Martín. Íbamos a intervenir sin que perdiera sus características más agrestes, con partidas de presupuesto para más iluminación, sendas aeróbicas y algún sanitario. Me acuerdo de mi vieja que insistía para cerrarlo y evitar su deterioro. Pusimos luces, algo de mobiliario. Y generar algo que todavía repica en la gente, como lo logrado en Antigua Estación Basílica.
- Ya que mencionó el Parque San Martín, ¿me equivoco si digo que el gobierno volvió a ceder parte de ese espacio al Club de Tenis pero a regañadientes?
- Por 20 años. Lo que sí se nota y has percibido es un cambio de actitud en el tratamiento de este tema. Se le han puesto condiciones e insistimos en pedir que empiecen a dar señales de relocalización. Porque inicialmente, pro hombres de Luján juntaron dinero para comprar ese espacio con la condición de que sea parque público. Pero finalmente es un club privado, con actitud de apertura, con una comisión que es muy buena gente, pero que no deja de ser un club privado instalado en un parque público. Ha habido en distintas concesiones que hacen al intercambio del club con la comunidad pero desde el Estado, asumo la cuota parte de responsabilidad, tampoco se les ha exigido.
Esporádicamente tuvimos iniciativas que no prosperaron en el Concejo Deliberante. Uno de los temas que fijé hace dos años, cuando empecé a hablar de la Agenda Pública, era la regulación de la publicidad. Porque a partir de esto podés multar. Es vergonzoso, y lo asumo, que en grandes sectores de Luján no sabés por dónde estás circulando. Pero convengamos que desde la oposición no hubo receptividad para algunos proyectos que solucionaban temas.
Por supuesto, me hubiese gustado lograr mayor participación del sector privado con figuras de participación protagónica del Estado, se llame “de Economía Mixta”, como en la sociedad anónima de participación mayoritaria del Estado, o un organismo descentralizado. Algo que le diera al Estado dinámica en la oferta, en el negocio económico que significa la explotación del sector turístico. El concesionamiento a través de licitación pública le asigna al Estado un rol pasivo, muy acorsetado (sic). Entregar por 20 o 25 años una propiedad... Cambia el país, el rubro y no pasa nada. La historia de Luján dice que al concesionario le va bien y no participa al Estado. Le va mal por una inundación o por hiperinflación y golpean la puerta del secretario de Economía para que no le cobren el canon. Con participación hegemónica del Estado se podría cambiar. Es algo que se aplica en muchos países. Lo vi en ciudades como Barcelona o en Cataluña. Hacen buenos negocios los empresarios y el Estado también, porque se capitaliza.
- ¿Usted cree que la gente hace esta lectura o, directamente, piensa que en la explotación turística hay “intocables”, gente cercana al gobierno y que por eso no se avanzó?
- Nosotros hicimos una propuesta para actualizar el tema de las concesiones. Pero además, la familia Silva fue concesionaria de la terminal y está ligada a la Unión Vecinal. Si se trata de amigos del poder, uno de los que después fue socio de Silva y subcontrató es el ex conjugue de Isabel Otero, es Colucci. Salvo que sea hipócrita, su postura pública tiene poco que ver con mi gobierno. Por el contrario, fuimos inflexibles, hicimos juicio por falta de pago de cánones y por desalojo. Con este muchacho tenemos una pésima relación. Es un infractor permanente en la Clínica Güemes, porque tiene una cafetería y siempre hay coches estacionados en la vereda. Tiene un promedio de siete multas por mes, viene, se ríe y las paga. Hay gente de la que uno no sabe qué pensar; si son, si se hacen, si son 50 por ciento hijo de puta o 50 por ciento tontos. Le decías que es una inmoralidad que hagan usufructo de un patrimonio como la Terminal y se quedan igual, y que le hagamos juicio, o no te pagan. Más allá de que está en un estado de derecho, porque como deudor tiene una legislación para ampararse. Desde la ética, obliga al Estado a que le haga juicio.
- ¿Qué pasó con su gestión y Jáuregui, que no lo respaldó como en otras elecciones? ¿Fue por la falta de respuesta ante la contaminación?
- Nos fue mal en general. No tengo un análisis detallado o de espacio por espacio. A mí me da la impresión de que no hay vinculación con ese tema. Si el “impacto Curtarsa” tuviera una lectura electoral, Regina Palomar debió ser concejal hace 8 años. Fue la primera vez en su historia que el radicalismo no metió concejales y ella encabezaba la lista. No creo que eso tenga que ver. Me parece, pero no lo sé.
A nosotros nos fue mal, en general, en todos lados. Ganamos por 19 votos en Olivera, donde tuvimos presencia permanente, un buen delegado, el Consejo de la Comunidad funciona bien. Estamos con pavimento en algunas calles, anda bien la sociedad de fomento, articulamos bien con educación, recuperamos la estación. Nos fue mal en Torres, donde también andamos bien con el Club Social, con el Centro de Jubilados.
- En Torres tampoco le fue bien a Graciela Rosso.
- Fue una elección muy rara, atípica. En mi opinión, en Torres no ganó Melo. Ganó Oscar Luciani porque hay un impacto importante en lo educativo. Ahí hay una escuela media, con una directora muy activa, con muchos programas y apertura a la comunidad. Hay bachillerato de adultos. Y en esa escuela fue docente Luciani, tuvo muy buena relación con los alumnos. Fue algo que me llamó la atención, pero me habían dicho que Luciani tenía mucha inserción con los jóvenes.
- Hoy, ¿su análisis de la derrota difiere de lo que expresó el 29 de octubre?
- Creo que esa noche no dije lo que te voy a decir ahora. Nosotros, en función de encuestas y de lo que recibíamos en la calle, sentíamos que ganábamos bien, sin necesidad de pasacalles. Me decían “Si no sos vos, ¿quién?”, “Quedate tranquilo”. Nos hablaban de las obras, de cosas bien hechas. Yo creí conveniente, por primera vez, no hacer campaña. O en todo caso que la mejor campaña eran las realizaciones de todos estos años. Honestamente, no trabajé con el estilo de otras campañas.
Un mes y medio antes, gestioné desde la Municipalidad e igual o más tiempo iba al local partidario, a reuniones en los barrios, en carácter político o como candidato. Se charló mucho con los dirigentes, se habló del mensaje a difundir. Pero sin la intensidad de otras ocasiones. Hubo encuentros muy concurridos, pero ni lejos con la intensidad de otras campañas. Me dediqué a fortalecer la gestión.
Todo eso porque estábamos bien. Uno de los siete pecados capitales: la soberbia. Estábamos bien, agrandados, tranquilos. Minimizamos la campaña política y priorizamos mucha gestión.
Segundo elemento: marcar y poner mucho esfuerzo en lo cultural. Hicimos grandes eventos. Lo de Dalí, la Sinfónica, Dolina vino dos veces en menos de un año, la Camerana, Bandas Militares, exposiciones importantes en Bellas Artes, mucho laburo con educación, con la Escuela de Hipoacúsicos, talleres. Queríamos posicionar a Luján como un polo de atracción cultural. Y también obra pública importante, como la plaza Belgrano.
- La gente necesitaba otra cosa.
- Ya voy a eso. Como tercera decisión, énfasis en algo que creo un salto cualitativo en la relación con la comunidad. Es una crítica que me marcaron: cómo relacionarse con la comunidad. Yo entiendo que la gente tiene que organizarse, tiene que presentar proyectos, comprometerse. Y en este caso, capacitamos dirigentes, trajimos proyectos que aportaban subsidios. Y el Concejo nos sacó una partida para dar el primer paso hacia el presupuesto participativo.
Creía y creo que eso es superador a la relación desordenada, a esos pedidos de subsidios entregados por pedidos, sin saber si generarán más recursos. La idea de proyecto sustentable. Sigo convencido de que ese era el camino.
El día de mi cumpleaños vino Felipe (Solá) y le conté esto. Los ejes de la previa a la elección. Le conté esto de seguir gestionando. Me respondió que estaba bien. Le conté del trabajo en cultura. Me dijo que estaba bien. Y le conté de la organización de la comunidad. Me dijo que no estaba mal. Vos te anticipabas: ¿en qué carajo fallamos entonces? Evidentemente debimos hacer otra cosa, o hubo cosas tan o más importantes que no hicimos y resultaron gravosas o de alto impacto para las opciones electorales. Hablamos con Felipe que estaba bien lo hecho, pero que la gente me demanda a mí otra cosa, más el mano a mano. Y que está bien privilegiar la relación con la comunidad a través de las organizaciones, pero es cierto que muchas entidades no son democráticas. Vos te relacionás con el dirigente pero no te relacionás a través de él con el resto de la gente.
A lo mejor debí poner ese plus de salir a recorrer el barrio en términos electorales. Pero la gente me conoce. Y no puedo salir desesperadamente a tocar timbre casa por casa. Si en alguna medida alguien me reprochaba eso, exactamente eso no tendría que haber hecho.
- Usted tiene un indiscutido carisma, pero la gente que encabezó su lista de candidatos no es carismática y tal vez está mucho más expuesta al desgaste de la gestión. ¿Lo suma como un ingrediente de la derrota?
- No pensé la lista como apuntando a una interna. Es cierto que la pensamos con gente de experiencia. Si el reclamo de la gente era cambio, no era el menú o la oferta que estaban esperando. Busqué gente con experiencia en el Concejo, con garra, Mingo (Faro), Bepi (Vanin), Nora (Chacón) tiene prestigio. Pochi Esposatto es muy querido y tiene gran participación en las entidades de Jáuregui. No pudo estar pero Pablo Lugones también es muy querido en Olivera, una persona muy valiosa. Él y su esposa son gente muy interesante.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Canasta navideña: una preocupación mundial

Las más grandes cadenas de súper e hipermercados afirman, a través de sus avisos publicitarios, que para las fiestas de fin de año “mantienen los precios del año pasado”. Extraña conducta empresarial si, cuanto menos, se admite la inflación oficial, porque se estaría trabajando con un 10 por ciento menos de ganancia que el año anterior (a razón de 0,8% de inflación mensual). Y esa pérdida se daría sin contar el incremento en los gastos secundarios que implica poner un producto en góndola (servicios, transporte, empleados, publicidad, etc.). De todos modos, eso es lo que publicitan.
La difusión comercial, apañada por el gobierno nacional, indica que la canasta navideña de Coto cuesta 11,99 pesos, el mismo precio que hace un año, y está compuesta por siete productos básicos: una sidra, un turrón de maní, un budín fantasía chocolate, un pan dulce, una garrapiñada de maní, un budín de frutas y un maní con chocolate. ¿Y la comida?
En tanto, Carrefour ofrece pan dulce de medio kilo a 6,45 pesos, budín clásico a 2,56 pesos, un turrón de maní a 0,79 pesos, garrapiñadas a 0,80 pesos, pollo fresco a 7,80 el kilo, asado de novillo a 6,50 pesos el kilo, mayonesa a 4,87 pesos y espumante a 7,99 pesos, los mismos valores que en las fiestas del año pasado. La información, para completar la estrategia engañosa que deja tranquilo a las grandes cadenas de hipermercados y al gobierno, la dio a conocer la agencia oficial Télam.
Diversas son las observaciones que cualquier análisis lógico arroja sobre los datos recién ofrecidos. En principio, debemos señalar que la canasta de Coto no contiene, entre otras cosas, pan, ensalada, aceite (para la ensalada), un pollo o asado o pastas (es decir, algo para comer como plato principal) y tampoco bebidas.
Asociaciones de defensa de los consumidores salieron a comprobar la existencia real de la canasta y se encontraron con carencia de algunos de los productos ofrecidos o el viejo truco de envase iguales para menos cantidad de contenido neto.
La otra trampa es la desaparición en góndola del producto publicitado. Es probable que no se encuentre el turrón de 0,79 centavos o las garrapiñadas de 0,80 centavos. Nos preguntamos, también, si con la canasta que promociona Carrefour comerán cuatro o cinco personas. Habría que hacer la prueba y poner sobre la mesa para cuatro comensales un kilo de asado (sin ensalada), un kilo de pollo (con hueso) pan dulce, un turrón, un paquete de garrapiñadas, mayonesa y un vino espumante. Por lo pronto, lo sólido habría que digerirlo con agua.
Uno de los productos que el gobierno contempló en la canasta económica son budines cuyas marcas –según se informaba ayer en Radio Continental- las principales cadenas de supermercados conseguirían gratis, a cambio de ceder parte de sus espacios “privilegiados” de góndola. Es decir que los comerciantes de esos budines (por citar un ejemplo), entregan una carga de un producto para conseguir lugares de exposición y venta para otras mercaderías de su firma.
Igualmente, no somos los únicos preocupados por la resistencia del bolsillo en diciembre. Hay otra información que, por aquello de “mal de mucho...”, podría poner contentos a los señores del gobierno argentino y sus difusores de noticias: en España, también existe preocupación por la suba en los precios navideños.
“Si se gasta menos de 1.000 euros esta Navidad, dése por contento: estará en la media”, informa un diario de Guadalajara.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Honestidad brutal

La misma nota o, en realidad, la misma intención informativa fue la que motivó los diálogos que este medio realizó -y publicó- con los concejales que culminan cuatro años de mandato: el vecinalista Héctor Melo y el radical Manuel Silva.
Con matices lógicos, evidentes, ambos trazaron la semblanza de una tarea que les llegó gracias al voto popular. Melo repasó esos años con su particular verborragia y su escasa cintura para construir respuestas atenuadas. Silva con su distintiva carga de corrección política, sin agredir y sin ser demasiado incisivo.
Diferente fue el tercer caso, que damos a conocer en esta edición (ver página 4). Leopoldo Polo? Miglioranza cierra la puerta del Concejo Deliberante con ganas de no regresar nunca más a ese ámbito de la democracia.
Miglioranza llegó a esa tarea como parte de la alianza que en 2003 reunía, en una lista de candidatos, las ambiciones futuras de Miguel Prince y Graciela Rosso. ?Polo? pertenecía a la fracción política de la hoy electa jefa comunal.
El correr de los tiempos, de los temas y la distancia entre el edil y su referente generaron una ruptura. ?Polo? dejó de responder a pie juntillas las órdenes de Rosso y se posicionó como un soldado más de las causas princistas. En ese barco llegó al final del viaje, pero la simple solicitud de una nota para repasar sus años de concejal logra exponer que las aguas transitadas, según su visión, no fueron placenteras. Por el contrario, no se suele escuchar a un político abandonar una función asegurando que ?ni loco? regresa.
En ese tono se enmarca la despedida de Miglioranza, concejal por el Frente para la Victoria hasta el 10 de diciembre. Sus palabras, duras de escuchar, molestas hasta la irritación para sus pares, reflejan heridas abiertas que perduran en todos los ámbitos de la política.
El concejal aseguró a este medio que el Concejo Deliberante, como todos los organismos similares de la Provincia, no le soluciona nada a la gente. Dijo también que carecen de debates ideológicos y su rol es apenas declamativo?, porque allí sólo se discute por ?chicanas y pelotudeces?.
Lo más grave, y reprochable en su caso, es que afirme no estar sorprendido por los años trascurridos. Para él, fueron la confirmación de la tarea que iniciaría. Y que sostuvo durante cuatro años.
Si se logra correr la cortina de las expresiones personales de Miglioranza, que sabrá por qué no renunció o directamente- por qué no rechazó la oferta de ser edil, es interesante observar un paso más allá y analizar el contexto con visión más integral y no tan cortoplacista?.
¿Cuánto puede lograr un Concejo Deliberante para cambiar realidades adversas de los vecinos? Si la tarea se entiende como una trinchera de militancia, seguramente se conseguirán muy pocos frutos. Si, por el contrario, se entiende a la banca como un espacio privilegiado para generar normas que cambien efectivamente situaciones desfavorables, el rinde puede ser diferente.
Fue el Concejo el que logró, con el espaldarazo de los vecinos movilizados, frenar la creación de una sociedad anónima que hipotecaba por cien años a toda la zona turística. Miglioranza sabe cuánto valió su voto. Fue el Concejo, también, el que termina castigando los bolsillos porque aprobó fortísimos aumentos de tasas. Y desde ese espacio, también, se resolvieron importantes cesiones de terrenos públicos.
Aunque la lista de temas concretos, positivos, palpables sea, seguramente, mucho menos extensa que los debates y comunicaciones infructuosas, hubo un rol que el Concejo no perdió: el control de la gestión ejecutiva.
Sin lugar a dudas, deberá incrementar y mejorar esa tarea. Y dejar de utilizar los bloques como trincheras electorales o como espacios cómodos donde cobrar una dieta durante cuatro años, sin rendir cuentas laborales a nadie.
El día que se logren esos cambios, la sensación en los ciudadanos será diferente y habrá menos margen para que un edil, oficialista u opositor, se retire diciendo que ?el Concejo no le cambia la vida a nadie?.
Aunque la lista de temas concretos, positivos, palpables sea, seguramente, mucho menos extensa que los debates y comunicaciones infructuosas, hubo un rol que el Concejo no perdió: el control de la gestión ejecutiva.

"Me comí el sapo de ser concejal durante cuatro años"

Leopoldo "Polo" Miglioranza deja el Concejo "muy frustrado"
EL CIVISMO dialogó con el concejal del Frente para la Victoria "Polo" Miglioranza, quien termina su mandato en el cuerpo deliberativo.
Afirmó que el Concejo tiene una tarea sólo "declamativa" y que falta debate ideológico.
Dijo haber perdido plata y resignado su carrera universitaria. "Ni loco volvería al recinto", expresó.
- Después de cuatro años de mandato, empecemos por lo bueno que se lleva del Concejo.
- ¿Por lo bueno? Desde el Concejo en realidad mucho no me llevo. Soy muy crítico del laburo de un concejal. Hay una separación entre la gente y el trabajo de un concejal y muchas veces se desconoce lo que hacemos. Es mucha la gente que piensa que un concejal gana 10 mil mangos y se rasca las bolas todo el día. Y doy fe que en la mayoría de los casos, o en todos los casos, no es así.
Yo de entrada supe bien cuál era mi rol. Lejos de quedarme en un escritorio, sé que la gente vive los problemas en el barrio y en el día a día. Por eso laburé desde otro lado.
La estructura municipal es eminentemente ejecutiva. El rol del Concejo Deliberante es declamativo, porque en los papeles o en los bifes no le modifica la vida a nadie.
Como militante político genero cosas desde otro lugar, con infinidad de actividades o con fuentes de laburo.
- Se refiere, por ejemplo, a cooperativas.
- Sí, hay cuatro cooperativas que le dan laburo a cien personas o la Casa de la Juventud que también le da laburo a un montón de gente y suma una movida cultural. Y también con vinculaciones en Provincia, porque como Dios está en todos lados atiende en Provincia. En lo personal, estoy frustrado, muy frustrado.
Por elegir o encuadrarme en esto de ser concejal dejé una carrera y me faltan cuatro materias para ser Sociólogo. Termino 15 mil pesos abajo, que los puse en la gestión porque le puse alma y cuerpo a lo que hacía.
- ¿Por qué perdió dinero? ¿Invirtió en las cooperativas?
- En las cooperativas y también porque la gente está mal hoy y no puede esperar el subsidio que venga de Provincia. Es una cuestión de elección personal. Por eso en lo personal estoy frustrado con el rol de concejal. Sé que no modifica nada. Es algo declamativo, de cumplir con un rol social, y no más.
- ¿No cree que en ese panorama que usted traza influye la manera en que el Ejecutivo entiende al Concejo?
- No, no, son todos iguales. Todos los Concejos Deliberantes tienen el mismo rol en toda la provincia de Buenos Aires. Entonces, evidentemente, el Ejecutivo maneja los fondos y el Concejo sólo puede trabar algunos fondos, pero hay vías y mecanismos para seguir adelante igual.
Tampoco observé la existencia de discusión ideológica. No hay grandes debates ideológicos. Sólo hay chicanas políticas y pelotudeces. En realidad no se discuten cuestiones de fondo. Entonces eso me genera una sensación de amargura. Cada uno puso el cuerpo como pudo, como sabe.
- Cuándo entró, ¿tenía otra idea sobre la función del concejal?
- Noooo. Lo tenía clarísimo. Yo laburaba en el Ministerio de Salud, resigné sueldo y estar mejor en otro lado por una cuestión política. En ese momento yo militaba con Graciela (Rosso). Fue una estrategia política venir a laburar acá y trabajar gratis, por militancia, en la Casa de la Juventud. Sabía específicamente a qué me atenía. Me acuerdo que un amigo me recomendó olvidarme del escritorio en el Concejo Deliberante y estar en la calle. Porque la gente putea y cree que los concejales se rascan las bolas, pero cada uno hace lo que puede. Demasiadas horas le meten.
- ¿Afectó su función el cambio de referente o el alejamiento con Rosso?
- No, no. Yo nunca me comí los mocos. Cuando tuve que votar en contra la sociedad anónima, lo voté. Y expuse que lo hice porque no me convencían los argumentos ni política ni técnicamente.
- ¿Esa votación lo afectó en las relaciones políticas?
- Para nada. Para nada. Siempre tuve mala relación con cierto sector de la Municipalidad. Es público. Y lo sigo teniendo, pero prefiero tener esas diferencias y no decir que estoy bien con esta gente. Pienso que están en mis antípodas desde lo ideológico. Con eso estoy absolutamente tranquilo.
- Se hace difícil, entonces, hablar de algún aspecto positivo que se lleve del Concejo.
- Hay gente que reconoce. Que se acerca al Concejo y sabe que se le han dado respuestas en cuestiones puntuales. Las cuestiones de fondo, como pensar un Luján de acá a 50 años, el concejal no lo define. Lo definen las políticas públicas que desarrolla el Ejecutivo. Y menos desde lo ideológico, porque no hay debate. Puede haber gente más tirada a la izquierda o a la derecha, pero ni siquiera se expone en las comunicaciones. En temas relacionados con la última dictadura militar, le saltan los pelos de gorila a todo el mundo. Pero el debate ideológico no existe. ¿Cuándo lo viste? Habrás visto chicanas.
- Recuerdo que se ha ido de algunas sesiones con mucha indignación.
- Ni hablar. Pero uno sabe dónde está jugando o militando. Esto es así. Había que comerse el sapo y me lo comí, cuatro años.
- ¿Qué piensa para después del 10 de diciembre? ¿Seguirá en la política?
- Yo soy militante político. Me ofrecieron irme a laburar a La Plata o a Capital. Les dije que no. Estoy viendo de colocar a gente que queda tirada, lisa y llanamente. Son cuadros técnicos y políticos que se merecen seguir laburando. Yo voy a seguir trabajando donde estoy, en la cooperativa de reciclado de plásticos y siempre vinculado a la política. En la cooperativa hace cuatro años que la venimos remando y recién este año las cosas se dan de mejor manera. Nos costó un montón parir a ese nene; ahora lo quiero ver crecer porque creo que se sale con laburo asociativo y solidario.
No me interesa un cargo político ni ser un ñoqui en La Plata ni en ningún lado. Por eso no voy a aceptar esos ofrecimientos.
- Usted, entonces, no volvería al Concejo Deliberante.
- No, ni loco. La verdad, ni loco. Es algo que hice por 'Saludo uno, saludo dos' y encuadrarme. Había que militar en ese espacio, en la trinchera, y ahí estuve. Pero es algo que no sienta que puede modificar las cosas. Por eso mi laburo pasa por otro lado. Aunque ser concejal te abre un montón de puertas a nivel nacional o provincial. Y son espacios que no se abren para los militantes.
- Cierra para usted una experiencia negativa.
- En realidad, sí. Pero ni siquiera, porque sabía a qué me atenía. Y por eso no tenía expectativas. Fue una prueba para ratificar que en toda la provincia de Buenos Aires las políticas públicas las lleva adelante el Ejecutivo. El rol del Deliberativo es declamativo, porque hasta pueden vetar tus normas.
- Por conocer desde hace tiempo a Rosso y también conocer cada paso de la Casa de la Juventud, ¿cree que es un espacio que debe preservar?
- Ella sabrá. Graciela debe ser el cuadro con mayor proyección política de Luján. Fue viceministra de Salud, estuvo con Juampi (Cafiero) en el Ministerio, fue titular del Pami, es diputada nacional. Es decir que sabe lo que quiere y sabe lo que tiene que hacer. Yo no le voy a decir qué tiene que hacer. La Casa es un espacio que está consolidado, con mucho movimiento e infinidad de actividades. Y eso que dicen que va a hacer, es todo verso. Me atrevo a decir, porque la conozco bien, que jamás haría algo así.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Obras con visión de futuro

En una gestión pública no todo lo que ocurre se puede encasillar como “blanco” o “negro”. Hay matices, hay situaciones que se pelean con la ética, o que chocan de contra la moral, sin que por ello sus protagonistas sean corruptos o tengan conductas incorrectas.
En ocasiones, un espacio de poder en la administración pública puede posicionar al funcionario por encima del común de los ciudadanos a la hora de planificar inversiones.
No es caprichoso, en ese aspecto, que a los profesionales que se insertan en la función pública se les pague un plus salarial por retención de título.
¿A qué vienen estas afirmaciones iniciales? En estos días, las suspicacias encuentran alimento en el debate que se genera alrededor de la obra de agua corriente en el barrio Hostería San Antonio Sur.
Hace meses que los vecinos, y más tarde los concejales de la oposición, quieren saber por qué el gobierno encabezado por Miguel Prince se empecina en realizar un tendido de agua corriente cuando la comunidad barrial expone su negativa. Y argumenta, entre otras cosas, que hay barrios con mayor prioridad para ese servicio o que el agua de pozo que ellos consumen es de muy buena calidad.
Semanas y semanas de silencio hasta que el oficialismo sale a admitir que todas las gestiones actuales le corresponden a la Provincia y que solamente desde ese ámbito se lograría paralizar las máquinas.
Se explicó, además, que el Banco Mundial sólo aprobó la financiación de obras de agua corriente, pero no hay noticias sobre las cloacas. Más red de agua, sin cloacas que contengan los residuos líquidos.
En coincidencia con esa explicación, a horas de pegar el portazo y alejarse de la gestión comunal, aparece el decreto firmado por el intendente Prince mediante el cual se gestiona la construcción de un barrio cerrado a escasos metros de la obra planificada.
¿Casualidad o maniobra orquestada? ¿Por qué en el plenario de concejales y vecinos, realizado la semana pasada, la arquitecta Isabel Otero, secretaria de Obras y Servicios Públicos, no expuso esta información?
No se necesita ser un especialista en inversión inmobiliaria para saber que una calle asfaltada, un tendido de agua corriente, una servicio de luz, una extensión de la red de cloacas o mejoras en los accesos son cuestiones que se resuelven en los escritorios municipales y que incrementan, notablemente, las cotizaciones de terrenos y propiedades.
En todo caso, será cuestión de mantener la atención sobre las ocupaciones que pasarán a tener los profesionales vinculados con las obras y los servicios públicos a partir de diciembre. No queremos ser malpensados. No queremos tejer sospechas sobre potenciales beneficios económicos a través de obras que ellos mismos autorizaron meses atrás.
En realidad, no queremos -después del 10 del diciembre- entender por qué hay mejoras en sitios que los vecinos no pidieron y siguen faltando en zonas que piden esos servicios a gritos.
Sin ánimo de avivar el fuego, sino más bien como aporte informativo, cabe preguntarse qué lógica explica que una obra de agua corriente, en una zona sin problemas para el abastecimiento de ese recurso, no esté acompañada de cloacas. Es bueno preguntarse a quién beneficia. Entre otros, a las empresas de tanques atmosféricos.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Marcaron el terreno

Es parte de la agenda de la gestión próxima a iniciarse. La contaminación en Jáuregui está presente en la gente, en el aire, en el agua, en el suelo. Y a su modo, los actores centrales en este conflicto latente salieron a marcar el terreno en el que se debatirán las acciones en los años venideros.
Graciela Rosso adelantó, en la vecina ciudad de Mercedes, cuál sería su posición en materia de control del medio ambiente, pero puntualmente se refirió al gran tema pendiente: la relación con la empresa Curtarsa, una de las mayores exportadoras de cuero del país ubicada, por errores del pasado, en el corazón de la localidad de Jáuregui.
Rápidamente, la electa jefa comunal tomó distancia de la gestión saliente, con críticas hacia el intendente Miguel Prince. En especial, irritó el humor de la diputada el hecho que, después de más de una década de acciones dilatorias y a pocos días de alejarse del cargo, el mandatario saliente reflote la alternativa de la relocalización de la curtiembre, la gran ilusión de las entidades ambientalistas de Jáuregui.
“Ni cierre ni relocalización; control adecuado”, sería la síntesis de las recientes expresiones de Rosso.
Con el crédito que gran parte de la sociedad parece otorgarle a la gestión entrante, los principales dirigentes de las entidades ambientalistas de esa localidad prefirieron dejar pasar las expresiones de Rosso en Mercedes, hicieron como que no escucharon, y apuestan por un cambio en el rumbo errático (siempre que se considere que desde el municipio se actuó con buena fe) por más de doce años.
No obstante el plazo de gracia para las autoridades entrantes, las entidades también salieron a marcar el terreno (ver páginas 6 y 7). Se ilusionan con decisiones firmes emanadas del gobierno municipal y así evitar el desgastante trámite de golpear las puertas de los despachos provinciales, o escuchar a funcionarios bonaerenses que no tienen la menor idea sobre la calidad de vida de un pueblo que, cuando a los empresarios exportadores se les ocurre, respiran aire contaminado y hace años que tuvieron que resignar el disfrute del río Luján, entre otros malestares palpables.
Se destaca un dato que, según el avance de los hechos, puede ser tan positivo como negativo. Rosso conoce la problemática de la contaminación en Jáuregui y alrededores con sumo detalle.
Cuando aún la gente no la había colocado en el sillón de la Intendencia, Rosso se reunió con las entidades que luchan por el medio ambiente y la salud; recibió datos directamente de mano de algunos de los vecinos afectados; intercambió información con el actual secretario de Salud y Medio Ambiente de la Comuna, y se contactó con profesionales capaces de analizar el problema con la rigurosidad necesaria.
En Jáuregui, luego de esas gestiones, esperaron respuesta inmediata de la doctora Rosso o de sus contactos, pero se quedaron esperando. Algunos todavía sienten el sabor amargo de lo que consideraron un desplante.
Con todo, las expresiones recogidas por este medio son coincidentes en un punto principal: “Estamos esperanzados”. Que el correr del tiempo no destroce esas esperanzas.

lunes, 19 de noviembre de 2007

El modo de elegir los nombres

Los que eligieron con su voto a Cristina Fernández de Kirchner, aceptando la extraña propuesta de “un cambio con continuidad”, recibieron una noticia lógica al confirmarse la integración del gabinete de ministros. Un puñadito de cambios y un espaldarazo para los ministros más cuestionados.
En todo caso, el matrimonio presidencial sabrá que las críticas a la continuidad de Julio De Vido, Alberto Fernández y Aníbal Fernández, entre otros, emanarán de los mismos que con su voto no aportaron para que Cristina ganara con el 45 por ciento de los electores.
Diferente horizonte se presenta en Luján, donde la mayoría de los ciudadanos optó por un cambio. Si bien Miguel Prince y Graciela Rosso reportan ante las mismas autoridades provinciales y nacionales en el marco del Frente para la Victoria, el voto local pidió un cambio. O, enfocado con otro lente, exigió un punto final para un equipo de trabajo y un modo de entender y poner en práctica las acciones políticas.
El anuncio del nuevo gabinete que acompañará a Rosso, ¿responderá a esas expectativas? Por lo pronto, con los números del escrutinio aún frescos, la electa jefa comunal salió a marcar la cancha: “De los funcionarios de la gestión de Prince no quedará ninguno”.
¿Expresión meditada, o pronunciación en caliente para agradar al oído de quienes la votaron y de quienes le aportan un tiempo de crédito?
En las escasas acciones pertinentes a la transición de la administración, algunas cartas comienzan a asomar. Hernán Mosca, Héctor Artero, Alcides Pedurán, Humberto Guibaud son punta de lanza en los encuentros de intercambio de información y parecerían tener asegurado un sitio en la flamante estructura.
De todos modos, los nombramientos todavía no se realizaron y transitamos el interesante momento en que las palabras de campaña se tienen que traducir en hechos.
Rosso prometió ordenar la administración, cortar con los coordinadores para coordinar a coordinadores y nutrir a su estructura de las personas que considere más capacitadas o con conocimientos profesionales para cada una de las áreas.
Quizás en ese contexto entienda que para realizar una buena gestión no necesita un coordinador de delegados municipales, o un responsable de área que una vez cada tanto escriba un documento público y el resto de los días se preocupe únicamente por leer los diarios, o un coordinador para elegir las especies arbóreas que pueblan los espacios públicos de la ciudad, por citar algunos ejemplos posibles.
Quizás Rosso comprenda que más de setenta funcionarios elegidos a dedo, con sueldos que no bajan de los tres mil pesos, sean un plantel y una cifra que merezca una urgente revisión. Quizás entienda que los amiguismos deben quedar para la vida privada y aplique lo que ella misma expresó a este medio días después del triunfo: “Yo no creo en los entornos. Se trabaja con las personas que se eligen. Si no se tiene la capacidad como dirigente para sacar de al lado a las personas que no sirven para el bien común para el que se entró a la política, creo que es uno de los peores errores que puede cometer un político”.
Después de un viaje al exterior que mezcló descanso con gestiones y de trabajar en comisión dentro del Congreso Nacional para lograr la aprobación del presupuesto que solventará la gestión de la presidenta electa, Rosso desembarca en Luján para definir todos los nombres y las acciones iniciales de su mandato, que comienza formalmente el 10 de diciembre.
Es en estos tiempos, entonces, en los que se terminan de establecer cargos, responsabilidades, funciones, urgencias y modos de enfrentarlas. Sería saludable para los lujanenses que esa tarea se encare en correlato con lo expresado en la campaña y horas después del triunfo. Y que esas funciones queden en manos de los profesionales más capacitados, con un gabinete que no evidencie únicamente una sencilla distribución de cargos entre los sectores de Rosso y la diputada Fernández, asociados dentro del Partido Justicialista, para mantener la paz interior.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Todavía juegan con los votos

Todavía juegan con los votos
La situación fue vergonzosa el mismo día de la elección y ese sentimiento se incrementa si pensamos que desde el 28 de octubre -cuando parecía que los resultados estaban claros para vencedores y vencidos- tanto desde el Partido Justicialista (de Graciela Rosso) como desde el Partido de la Victoria (de Miguel Prince) se siguen alimentando las especulaciones.
Públicamente, ambos sectores se expresan como Carmelitas Descalzas. Quieren hacer creer que los protege un halo de santidad, pero por lo bajo –como demasiadas cuestiones que definen los pasos en política- la actitud es totalmente diferente.
El jefe comunal derrotado en las elecciones indica a sus compañeros partidarios que no pierdan pisada a las urnas del domingo 28 de octubre. El PJ dice que está todo resuelto, pero sostiene la misma actitud. A 16 días de las elecciones, todavía se discute el resultado. A 16 días, si bien no se cuestionan ganadores y perdedores, sí se pone la lupa sobre las cifras exactas del escrutinio. El paso de los días sólo transparenta un profundo menosprecio hacia la voluntad popular.
Tampoco resulta esclarecedor el rol de los concejales, que en la sesión ordinaria de la semana pasada se apoltronaron en sus bancas para tejer hipótesis, cuando este medio sabe que la mayoría de ellos no movió un solo dedo para dilucidar o aportar claridad a lo sucedido en la jornada electoral y en las empantanadas jornadas posteriores.
Es sencillo decir que existieron maniobras. Lo complejo es aportar pruebas concretas. Para esto último, es necesario trabajar.
También es sencillo salir a asegurar que se actuó con transparencia, pero el día de la votación se imparten órdenes estrictas para que servidores rentados sigan de cerca cada movimiento de las urnas. ¿Por qué se dieron esas órdenes? ¿De quiénes sospechaban? ¿Qué hacían personas cercanas al gobierno en la puerta del Correo Argentino?
Lo cierto es que todos ven fantasmas en las elecciones, pero nadie sale a combatirlos. Hacen lo más fácil: levantar el dedo y acusar.
En ese marco, los ciudadanos quedan relegados al lugar de espectadores de un espectáculo muy triste, que no aporta, absolutamente en nada, a la transparencia y el valor que debe tener un acto comicial.
No se puede seguir jugando con la decisión de miles de vecinos que, enfrentando la enorme cantidad de trabas que se presentan el día de la votación, concurren a las urnas para decidir los nombres de sus autoridades.
Si por capricho, por necedad para admitir una derrota o por tristeza de abandonar las mieles de un poder que se tuvo durante una docena de años, un sector partidario no acepta la realidad de las urnas, ¿qué se puede esperar respecto de la transición? Porque autoridades salientes y entrantes con un mínimo de responsabilidad, no deberían estar jugando a los detectives con las urnas, sino que tendrían que estar sentados, frente a frente, estudiando en detalle qué deja uno y qué recibe el otro.
De ese traspaso de información depende mucho el bienestar de los lujanenses, una realidad que no parece encontrar terreno fértil donde reina la inmadurez, la sospecha y la desconfianza.

lunes, 12 de noviembre de 2007

La agenda de Rosso a partir de diciembre

La intendenta electa se prestó a un punteo de temas de la gestión
EL CIVISMO le propuso a la elegida jefa comunal, doctora Graciela Rosso, que adelante acciones o posiciones sobre temas que hacen a la administración comunal.
Entre otros temas, habló de la transición y de los empleados municipales.
En una de las primeras charlas mediáticas como intendenta electa, Graciela Rosso repasó temas pendientes que heredará de la gestión de Miguel Prince. Y adelantó cómo piensa encarar las soluciones.
- Transición ordenada o “parate general”: “Si toman la actitud de irse sin trabajar en la transición, son unos irresponsables. Tienen que gobernar hasta el último día. Sería de una gravedad extrema y ya te dije en otra oportunidad que en ese caso lo acusaré de abandono de persona, en particular en los casos individuales de atención de salud. No se puede abandonar el gobierno antes del traspaso”, expresó la electa intendenta.
Rosso indicó que “el proceso de transición tendrá que ver con tomar el toro por las astas y darle continuidad al gobierno, tomando decisiones desde el primer día de gestión. Nosotros nos haremos responsables de todo el día que corresponde, pero hasta ese día los responsables son las autoridades actuales”.
“Ocurren cosas insólitas -amplió Rosso- como que mandan gente a nuestro local partidario diciéndome que me tengo que hacer cargo de subsidios a diferentes personas. Voy a aclarar que no me haré cargo de esos subsidios. Primero, porque no tengo un centavo para eso. Vivo de mi sueldo. Y eso es responsabilidad del gobierno municipal”.
“Pero se termina una etapa de la política social basada en el asistencialismo puro, sin ninguna política de inclusión social y de capacitación para lograr la inserción”, afirmó.
- Plantel de funcionarios: adelantó que cambiará a todos los funcionarios políticos. En tal sentido, contó que “los vecinos me llaman a todos lados y me mandan mails. Una persona me escribió uno muy gracioso. Me felicitaba y me mandaba una propuesta, como ayuda para gobernar. Me decía que en el primer mes que tenga que pagar sueldos, sea con nombre y apellido y que vengan a firmar adelante mío para cobrar. Y que con esa medida me iba a llevar una sorpresa, porque con eso mejoraría económicamente al municipio”.
Con ese ejemplo, Rosso graficó su idea de una “desorganización administrativa, superposición de cargos, y cargos que no se sabe para qué están en el municipio”. “Esto de tener coordinadores para coordinar direcciones que ya existen... La Coordinación tendría que ser entre los funcionarios de cada área. Poner un coordinador para entrelazar a dos directores es absurdo”.
“Quienes alguna vez estuvimos al frente de una administración, sabemos que por más que se sume gente no se logra más eficiencia. Hay que revisar la estructura y la cantidad de empleados del municipio. Eso no va contra los empleados de la Municipalidad. Va contra el sector de funcionarios, contratados y áreas que están figurando en un sitio del presupuesto, pero trabajan en otra para, en realidad, no trabajar”, especificó.
Agregó que tiene previsto revisar el presupuesto y la planta de empleados. “Veré qué función cumple cada uno, veré su tarea y qué función pasarán a cumplir en nuestra propuesta de trabajo. En esa propuesta, quienes trabajan pueden estar tranquilos que no tendrán ningún inconveniente”.
Rosso dijo que “el gobierno saliente está generando zozobra entre los empleados y les dice que yo echaré gente. Aclaro que el municipio no se maneja si no tiene una administración municipal. Es una verdad de Perogrullo, pero parece que hay que repetirla. Y vuelvo a decir: quienes están trabajando, tienen en claro su trabajo, son empleados de planta, no de planta de última hora, no tendrán ningún inconveniente en mi gestión. Al contrario, yo necesito de su trabajo, de su empeño y de su capacitación para mejorar”.
“Sé que los empleados municipales muchas veces han sido relegados, maltratados, presionados. Lo sé, porque en nuestra ciudad nos conocemos todos. Y yo trabajé en la administración municipal y hay mucha gente de esa época que sigue trabajando. Saben que quienes trabajan tienen todo mi apoyo. Siempre busqué una relación amable y respetable para la tarea. Además, tendrán capacitación y elementos para trabajar adecuadamente al servicio de la comunidad”, amplió la electa jefa comunal.
- Relación con la UNLu: “Vamos a trabajar con la Universidad de Luján, tal como lo dijimos en la campaña. El rector del establecimiento me propuso reunirnos para analizar lo que alguna vez conversaron con el intendente Prince. Y ampliar con propuestas de desarrollo que expusimos en la campaña. Son temas que consideramos prioritarios”.
- Medio Ambiente: “Me reuní con la actual secretaria de Medio Ambiente de la Provincia y la secretaria de Ambiente de la Nación. Se pusieron a mi disposición para analizar qué aspectos podemos desarrollar en Luján sobre políticas que, en algún caso, responden a acuerdos ya firmados.
- Obra Pública: “El ministro Eduardo Sícaro me propuso una reunión. Me quiere mostrar todo lo que está en marcha y así poder continuar ciertas obras. Pero también para incorporar proyectos que dimos a conocer en la campaña. Voy a mantener esa reunión”, expresó a EL CIVISMO.
“Con Infraestructura de Nación hablaremos sobre el Plan Federal de Viviendas. Hubo una adjudicación de viviendas, pero a Luján no llegó”, dijo Rosso.
- Red de cloacas: “Es un aspecto en el que asumimos un compromiso. Y ya lo hablamos con Infraestructura de Nación. Agua y cloaca son temas de conversación con las áreas correspondientes que actualmente están en el gobierno y con quienes supongo que estarán como funcionarios”, adelantó.
- El barrio Juan XXIII, ¿puede soñar con el asfalto?: “El barrio Juan XXIII, todos los barrios y las localidades de Luján pueden no sólo soñar, sino que lo podemos concretar”, prometió Rosso.
- Relación municipio-Cooperativa Eléctrica: Fue su respuesta más tajante y sintética. “Hay que revisar la relación con la Cooperativa Eléctrica”, dijo.
- Política social: “Hablé con el actual viceministro de Desarrollo Social de Nación, Daniel Arroyo, quien pasaría a ese cargo en la Provincia. Nos conocemos desde hace mucho tiempo y quedamos en reunirnos para plantearle las necesidades de Luján. También conversé con la licenciada Liliana Perioti, que maneja el Plan Alimentario Nacional y diferentes políticas de inclusión social. Es un equipo de trabajo que seguirá con Cristina Fernández y se programó una reunión”.
- Edificios escolares: “Ya hablé con quien será el ministro de Educación de la Provincia, Mario Oporto, y le haré llegar un detalle de la necesidad de escuelas y jardines de infantes. Es un compromiso asumido en la campaña. También se dialogará sobre la necesidad de equipamiento y estructura edilicia para las diferentes escuelas. Tenemos hecho un relevamiento”, precisó la intendenta electa.
- Juzgado de Faltas: “Propongo el regreso de ese espacio. Yo no voy a ser la jueza de Faltas del municipio”.
- Elección de delegados municipales: “A través de toda la campaña maduramos la idea y haremos la propuesta de elección de tres personas, mediante las instituciones y los ciudadanos, y que se eleven al Ejecutivo. En base a esas tres personas, trabajaremos en una elección directa”, indicó Rosso.
- ¿Quiere construir un nuevo Hospital?: “No, lo que estamos planteando es la construcción de más centros de atención primaria y de mejoramiento de los que están, con equipamiento. Hay zonas que requieren, y tienen proyectado, un centro integral comunitario nuevo. Uno fue adjudicado antes de que yo saliera del Ministerio de Salud de Nación, en 2005, y nunca llevaron adelante la construcción. Es otro más de los proyectos nacionales que nunca desarrollaron. Yo me comprometo a dialogarlo con la ministra Alicia Kirchner para conseguirlo”.
Rosso adelantó que “también tengo en vista la terapia intensiva de adultos para el Hospital, pero antes hay que ampliar la cantidad de camas y mejorar las áreas de consultorios externos y el equipamiento global del establecimiento”.
- Concesiones de la zona turística: “Vamos a licitar las concesiones de la zona. Haremos una licitación que no tendrá que ver con la privatización y tampoco con trazar un perímetro del área, sino relacionada con pautas claras de qué es lo que queremos que se haga en cada espacio. Así buscaremos lograr algo armónico, con calidad y que colme las necesidades de quienes vienen como turistas: servicios sanitarios, parquización de la zona del río, desmalezamiento de otras zonas, limpieza y mejoras arquitectónicas. De ese modo -abundó- también lo disfrutarán los lujanenses. Toda el área turística y el río hay que recuperarlos para los lujanenses.
- Curtarsa: “Hay que hacer control ambiental, que conste en un registro y que se cumpla con todo lo establecido. Pero no sólo con Curtarsa, sino con todas las empresas radicadas en Luján. En ese aspecto habrá que trabajar en conjunto con la Universidad Nacional de Luján y las secretarías de Medio Ambiente de Provincia y Nación”.
- Basural: “En el basural hay que hacer una planta de reciclado de residuos sólidos”, dijo Rosso.
- El Concejo y el princismo como oposición: “Hay que ver qué actitud toman. Creo que pueden reflexionar. Todos tenemos derecho a cambiar y mejorar. Creo en los seres humanos. Creo que pueden aprender del acto eleccionario y de la opción que tomó la gente. Estamos en un mismo espacio político, pero indudablemente vemos las cosas de distinta manera”, expresó Rosso.
Agregó que “nosotros tendremos un bloque de seis concejales que se dedicarán absolutamente a su trabajo. Algunos ya lo han probado, como Tonini, Guibaud y Haurié. Y los que asumirán también tienen probada capacidad de trabajo.
Con la gente de la Unión Vecinal tenemos una actitud de absoluto respeto. Lo han visto en la campaña y después de las elecciones. Siempre tuvimos buen trato, más allá de diferencias políticas y de cosas que pasaron en Luján. Pero prima el respeto”.
“Espero que los compañeros del Frente para la Victoria, en su bloque, tengan la suficiente madurez política para entender que Luján ha pedido un cambio. Será la relación que también ellos construyan. Yo buscaré una relación plural, de concertación, de políticas de Estado para mejorar la calidad de vida de los lujanenses”, aseguró.

Rosso “se tomó unos días”
Entre Cuba y el gabinete
El viernes pasado Graciela Rosso siguió de cerca los primeros pasos de la transición y sus apariciones mediáticas pos electorales. El sábado, en un hermetismo que su entorno pretendió sostener hasta las últimas consecuencias, habría partido a Cuba. Específicamente a La Habana.
Allí tenía previsto descansar unos días y asistir a la Feria Internacional de esa ciudad -fue invitada-, un evento considerado entre los tres más relevantes de su tipo en Latinoamérica y el Caribe, y que constituye un importante instrumento en la promoción de productos de exportación.
Fuentes cercanas a Rosso se negaron a ratificar la información de la travesía y sólo informaron que “se tomó unos días por la presión de la campaña”. Y dijeron que estará regresando a Luján “entre el martes y el jueves de la semana próxima”.
El mismo hermetismo que rodeó al viaje pretenden implementarlo para no desentrañar quiénes formarán parte del nuevo Departamento Ejecutivo. Con todo, trascendieron nombres, sin ubicación puntual. Se asegura que Hernán Mosca, Humberto Guibaud, Mauricio Molinero y Susana Haurié formarían parte de la estructura del gabinete. De confirmarse esos nombramientos, el impacto sería fortísimo en el Concejo Deliberante y, a decir verdad, denotaría cierto menosprecio hacia los votantes que los eligieron para una labor legislativa.
De todos modos, sólo son rumores, ya que las certezas se tendrán cuando Rosso regrese de su viaje a Cuba. Por lo pronto, Guibaud quedó a cargo del trabajo de transición que, desde el gobierno saliente, encabeza el secretario Carlos Rodríguez.

La maniobra de un pulpo

El miércoles, innecesariamente, se enrareció el clima en la Capital Federal, en el Conurbano Bonaerense y, con ciertos coletazos, también en nuestra ciudad. La situación la generó el “Día del Canillita”.
Como es tradición, ése es uno de los cuatro días libres que tienen, en todo el año, los vendedores de diarios y revistas. Para los trabajadores de ese rubro -como seguramente para muchos otros- no hay sábados, domingos, feriados, ni vacaciones.
Este año los canillitas no trabajaban en su día, pero la presión del grupo Clarín, la compañía de La Nación y el apoyo de la Asociación de Editores de Diarios de la ciudad de Buenos Aires y de la Asociación de Entidades Periodísticas de Argentina, pretendieron cambiar lo establecido.
Los escasos puestos de venta que decidieron abrir recibieron cuatro o cinco veces más de la cantidad de diarios que venden periódicamente. Y a ellos se sumaron vendedores ambulantes, con custodia policial, que salieron a ofrecer algunos de los diarios.
Con millones y millones de pesos detrás de la discusión, desde Clarín se denunció un “lock out” de los vendedores a través de su sindicato. Y lejos de aceptar o respetar la intención de descansar de quienes son el último eslabón en la distribución de los diarios, salieron a “copar la parada” (nunca tan adecuada la expresión).
Primero ofrecieron ceder toda la ganancia del precio de tapa, en un gesto de notable generosidad. Se sabe que el precio de tapa no es la mayor ganancia para Clarín ni para ningún otro diario.
Cuando se acercaba la fecha y se veía que no había un cambio de actitud, las gestiones de este verdadero pulpo de la comunicación se extendieron a otros ámbitos.
Por un lado, se difundieron solicitadas con flacos argumentos a favor de la necesidad de contar con la distribución y venta de los diarios. Y por otro, se articuló el sistema informal de ventas mencionado más arriba. Al otro día, foto y nota sin firma en Clarín celebrando que “el diario estuvo en la calle”.
Diarios y periódicos de una tirada significativamente menor a la de Clarín, decidieron respetar la tradición y el descanso de los canillitas. Tal fue el caso de este medio.
Clarín no quiere perder jamás, en nada. Por eso presiona para anular la tradición del Día del Canillita. Por eso insiste con su política de sembrar “Zonales” en las grandes ciudades cercanas a la Capital Federal y así rapiñar porciones de publicidad. Por eso tiene participación mayoritaria en la venta de diarios de todo el país, es socio en diferentes emprendimientos gráficos, es propietario de radios y canales de televisión, maneja la página de información más consultada de Argentina y una de las más visitadas de América Latina y trabaja para hacerse fuerte en el negocio de la telefonía.
A los responsables de ese monstruo de la comunicación, le preocupaba “la pérdida del hábito de la lectura de diarios” porque un día los trabajadores de la venta se tomaban descanso y no vendían su producto.
Perdón por la ironía, pero a nadie se le cruza pensar que los ciudadanos dejarán de ir a los bancos porque el martes pasado los trabajadores bancarios celebraron su día, descansaron, y no hubo actividad en las entidades financieras.

martes, 6 de noviembre de 2007

Para el olvido, para aprender

El tema del editorial hablará por sí solo. En lugar de dedicarnos a analizar el triunfo de la lista que encabezó la doctora Graciela Rosso, resulta más urgente y necesario dedicar una líneas a todo lo que rodeó a las elecciones del 28 de octubre, tan esperadas por muchos, tan escasamente planificadas por quienes tenían esa responsabilidad.
Luján se movió al ritmo que marcaron prácticamente todas las grandes ciudades: un caos desde antes de las 8 de la mañana del domingo y muy pasadas las 18 de ese día.
Las elecciones no empiezan y terminan con la oficialización de listas de candidatos, y la repartija de mesas de votación en algunos establecimientos educativos o públicos. Las elecciones son mucho más que eso desde lo político, porque determinan los destinos de todos los ciudadanos a través de las autoridades electas y, en otro plano de análisis, porque necesitan de una enorme organización que las autoridades no parecen capacitadas para brindarla.
Una enorme cantidad de presidentes de mesa y suplentes para ese cargo recibieron su carta de citación el jueves anterior a la elección, el viernes y hasta el sábado a última hora. Esto derivó en un mar de ausencias y en otro mar de ignorancia sobre lo que se tenía que hacer frente a la responsabilidad asumida.
Los fiscales partidarios, con su inocultable parcialidad, terminaron de transformarse en maestros de los “imparciales” presidentes o, directamente, se sentaron en las sillas vacías de las Presidencias porque ningún otro ciudadano se quería perder el domingo en familia.
También debemos dar cuenta de una falta de prudencia en quienes confeccionaron la distribución de los votantes y las mesas. Se incrementó la cantidad de ciudadanos por cada mesa (unos 390), pero no se agregaron colegios o edificios para la instalación de mesas.
Si a esa realidad se le suma la inexperiencia de fiscales y autoridades de mesa, el combo derivó en lo que todos vimos: mesas que se abren más de una hora tarde; largas colas que no merman durante toda la jornada.
También se debe reparar en irresponsabilidades partidarias. Las aventuras electorales de algunos candidatos se evidencian a la hora de conseguir fiscales que ayuden al control de la transparencia. En Luján, sólo un par de las doce opciones que presentaron postulantes para la Intendencia lograron juntar al menos a 188 colaboradores para fiscalizar las mesas.
Esa situación desembocó en faltante de boletas, más allá de avivadas momentáneas, como esconder o romper listas. En Luján, por ejemplo, no se podía localizar a nadie para calmar a los vecinos que quería votar a Francisco De Narváez pero sus boletas no llegaron con las urnas.
El nivel de indefensión ciudadana fue tal que muchos apelaban a los medios de prensa como último recurso. O se quedaban sin herramientas para plantarse y hacer valer su decisión ante impresentables fiscales o –directamente- autoridades de mesa que decían “y bueno, si no está la boleta que quiere, vote a otro”.
Ese cúmulo de improvisación y de trabajo en pésimas condiciones juega en desmedro de la transparencia, valor único para una elección. Genera, para no alejarnos de Luján, confusiones como las que se diseminaron esta semana en la ciudad.
Los ciudadanos, que en un marco de votación obligatoria, siguen demostrando el interés y la responsabilidad civil de elegir a sus autoridades, no merecen el maltrato que reinó el domingo.

"Gobernaré para todos los lujanenses"

Rosso analizó la campaña, su triunfo y esbozó lineamientos de su gestión
EL CIVISMO dialogó con la intendenta electa del partido de Luján, la doctora Graciela Zulema Rosso. Dijo que sus votos “tuvieron que ver con el hartazgo hacia una forma de hacer política”.
También confesó que “hubo cierta campaña deshonesta por parte del gobierno municipal con respecto a mi persona”. Y planteó: “No creo en los entornos; uno trabaja con las personas que elige”.
-¿Qué fue lo primero que se le cruzó por su mente cuando las cifras comenzaban a vislumbrar un triunfo?
- Muchísima felicidad. La verdad es que creíamos que íbamos a hacer una muy buena elección, pero realmente nos sorprendió la confianza de la gente, la cantidad de votos. Y sentí emoción, porque trabajamos tanto todos los compañeros que era la culminación del esfuerzo. Uno también se acuerda de su familia, me acordé de mis padres. Es algo muy emocionante.
- ¿Fue su padre el que le transmitió la pasión por la política?
- Sí, desde ya. En mi casa, desde muy chiquita, escuchaba hablar de política permanentemente. Todos los temas giraban entorno a la política. Además, era una casa en la que mi mamá intervenía con su opinión con un rol muy importante. Era una pareja en la que toda decisión era 50 y 50. A pesar de que eran grandes cuando nos tuvieron a mi hermana y a mí, era una relación progresista para la época.
- Tengo entendido que no fue una cuna familiar relacionada al justicialismo.
- No. Mi papá era de izquierda y pertenecía al Partido Comunista, como fueron mis inicios. Eso tiene que ver con una forma de pensamiento político, ideológico. Nuestro embajador en Ecuador me acaba de regalar un libro sobre pensamiento nacional de peronismo y puntos de coincidencia con el marxismo, que incluye un planteo sobre cómo surge la tercera posición después de la Segunda Guerra Mundial. Con esto quiero decir que me identifico más con los sectores del peronismo más de izquierda. Tengo mucha admiración por William Cooke. Creo que fue uno de los legisladores más brillantes que tuvo el peronismo.
- Por lo que explica, que la haya elegido mayoritariamente el pueblo de Luján, ¿cree que se contrapone con esa idea de una comunidad conservadora?
- No, porque la gente de Luján no me eligió por mi posición ideológica. Soy consciente, o creo, que la gente me eligió porque tiene confianza en el hecho de que soy una persona de mucho trabajo, que en todas las gestiones que emprendí hice un trabajo serio, que no soy una persona sectaria, sino lo contrario. Creo tener una apertura política, ideológica y comprender a todos los sectores. Me parece que hay una cuestión de poner por encima a las políticas de Estado en relación con los pensamientos personales. Hay principios que todos los sectores políticos deben compartir: la valoración de los Derechos Humanos, la valoración de los derechos democráticos, el derecho de las personas a vivir de manera digna y justa, el concepto y el significado de la justicia social.
Eso es lo que nos movilizó para presentarnos juntos, porque creemos que quien está en nuestro mismo espacio político había abandonado postulados del peronismo que también son básicos para el respeto de los derechos de todos.
No es respetar a los derechos humanos que la gente tenga que vivir en el barro, sin agua, sin cloacas, sin seguridad, sin salud, sin educación. Eso está fuera de lo que tiene que ser una vida digna de las personas.
- ¿Cree que tuvo mucho peso en su elección cierto cansancio o hartazgo hacia la figura de Miguel Prince?
- Tuvo que ver con el hartazgo hacia una forma de hacer política. Se puede encaramar en distintas personas, porque en otros distritos pasó lo mismo y las personas son otras. Hartó a los ciudadanos cierta forma de hacer política. Cuando uno no tiene ciudadanos sino prisioneros políticos, desde el punto de vista que te necesitan a vos para lograr cosas, en realidad lo que hay que hacer es que todos los ciudadanos sean ciudadanos de derecho y que se puedan desarrollar en sociedad. Pero cuando uno empieza a coactar a las instituciones, empieza a pensar que los espacios son de uno porque ganó un gobierno... Uno gana un gobierno para llevar adelante proyectos, políticas, obras que mejoren la vida de las personas. Para eso estamos en política, más allá de posiciones ideológicas de centro, de derecha o de izquierda. De lo contrario, hay que apuntar a una carrera personal. Y hay prácticas que se terminan tornando una costumbre y hacen que se pierda la sensibilidad de notar que está equivocado.
- ¿Por ejemplo?
- Yo no creo que Prince, cuando empezó como dirigente político, tuviera los principios que esboza hoy. Creo que sostenía otros principios, pero en esto tiene mucha relación con quienes se construyen los espacios políticos. Yo no creo en los entornos. Se trabaja con las personas que se eligen. Si no se tiene la capacidad como dirigente para sacar de al lado a las personas que no sirven para el bien común para el que se entró a la política, creo que es uno de los peores errores que puede cometer un político. Me parece que eso también formó parte del hartazgo de la gente. Si mirás el espectro político y los votos que consiguieron los diferentes candidatos, claramente demuestra qué eligió la mayoría.
- ¿Cree que fue una campaña sucia?
- Fue una campaña en la cual la mayoría de los postulantes éramos personas honestas en cuanto a lo que proponíamos. Hubo cierta campaña deshonesta por parte del gobierno municipal con respecto a mi persona. Estoy segura que muchas de las cosas que se hicieron estuvieron orquestadas. Eso demuestra la calidad de persona que somos cada uno. Nosotros no respondimos a las agresiones, algunas de ellas terribles y a las cuales las voy a llevar a la Justicia. Y lo voy a hacer ahora, porque no lo hice antes de las elecciones para no entrar en un juego sucio. Además, no tenía que entrar en ese juego porque los vecinos no se merecían eso. Se puede pensar distinto pero no hay que agraviar al otro.
Sí tenemos que denunciar lo delictivo, pero no agraviar los pensamientos. Todos somos libres de pensar y tenemos derecho a pensar distinto. Lo peor que nos puede pasar es creer que todos tienen que pensar como uno. De ninguna manera pretendo que los demás piensen lo mismo que yo en lo religioso o en principios personales y privados. Hay que respetar la vida de los demás y su derecho a la expresión. Creo que el problema es que no toleran que alguien piense distinto o no tener cuestiones delictivas para achacarte. Entonces buscan en los pensamientos de uno. Eso me parece de una bajeza extrema. Por eso, de lo único que hablamos fue de propuestas.
Y no me voy a detener más en el tema que respondiendo tu pregunta. Iré a la Justicia porque no me voy a dejar calumniar o injuriar, porque se escudaron en presuntas opiniones personales cuando en realidad estaba todo orquestado.
Otra cuestión fue el periodismo amarillo, que no es periodismo sino un burdo empleo al servicio de quienes precisamente no son un modelo de virtud o de moral. Son todo lo contrario y por eso necesitan de esas cosas. Yo no pretendo ser modelo de moral para nadie. Tengo moral, me presenté como candidata, tenemos un equipo de trabajo, tenemos ideas, propuestas y sabemos cómo llevarlas adelante. Simplemente eso.
- Esas injurias de las que habla, ¿tienen que ver con sus creencias, con su posición religiosa y con su postura ante el aborto?
- Tengo un profundo respeto por todas las creencias religiosas. No pretendo que nadie tenga la creencia que yo tengo. Yo soy atea y no tengo ningún problema en decirlo, pero no pretendo que nadie sea ateo ni ando predicando mi ateísmo por las calles. Nunca nadie me ha visto que lo haga demasiado público. Además, tengo un profundo respeto por la Iglesia Católica como lo tengo también por las otras religiones. Tengo respeto por la libertad de culto.
Hay posiciones que tengo en la vida y las sostengo porque lo considero lo más adecuado para preservar los derechos humanos y están relacionados con la condena a la muerte de determinados sectores de la sociedad porque otros sectores, en mejores condiciones socio-económicas, pueden hacer cosas que no trascienden porque lo hacen en privado. Creo que eso es una profunda injusticia social, profundísima, y eso hace que me cueste entender algunas posturas religiosas. Pero es el Estado el que tiene que dar las posibilidades a los ciudadanos para que se desarrollen.
Esto no debería ofender a nadie. No es mi rol y tampoco me presenté para eso como candidata. Ayer (por el martes) tuve una conversación con el arzobispo Di Monte, que me llamó para felicitarme. Hablamos claramente y quedamos en seguir conversando. Le presenté el agradecimiento por llamarme y él se mostró contento por escuchar los principios de lo que será nuestro gobierno. Jamás ataqué a la Iglesia y a su gente, por eso pretendo que no me ataquen a mí. Creo que recibí ataques gratuitos y también de laicos que son inmorales o hipócritas, porque critican cosas sin mirarse hacia adentro. Yo no soy ni inmoral ni hipócrita. Pero le dije a Di Monte que hablaré con todos los sectores, políticos, religiosos, empresariales, sindicales, de organizaciones sociales, y entre todos llevaremos adelante políticas de Estado.
- Pensó cuál será su primera medida de gobierno?
- Sí, entrar al municipio, sentarme y revisar toda la administración comunal, toda la parte económica. Es lo mismo que hice cuando tomé las riendas de cualquier gestión. Lo hice en el Pami, en el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, cuando fui funcionaria municipal en el área de Salud y también en los cuatro años que fui viceministra de Salud de la Nación. Cada vez que ingresé a un lugar, lo primero que hice fue revisar la administración y la economía. Esto es como una casa. Si uno construye pero no hace buenos cimientos, cualquier política está mal hecha.
En la administración no hay que revisar a los empleados. Hay que revisar a la estructura y ver si está puesta al servicio de las políticas que se van a desarrollar.
Hay que desburocratizarla, modernizarla y revisar la utilidad de cada uno de los espacios.
- Tendrá que revisar los números de la Municipalidad y su deuda millonaria.
- En el tema económico existe un presupuesto, gastos y entradas y una distribución de partidas. Hay que mirar esos datos, analizar la deuda y buscar el superávit primario. Para eso tenemos que mejorar los ingresos, controlar los gastos y fijar prioridades.
Nosotros pagaremos la deuda real, documentada. Eso se descarta. Conversaremos con los proveedores y veremos las posibilidades de pago y el crecimiento. Para nosotros los gastos son inversión para políticas de desarrollo. Pero ya se sabe que planteamos la necesidad de infraestructura en los barrios, de viviendas, de salud, seguridad, educación, medio ambiente y desarrollo productivo.
Tendremos que replantearnos los ingresos porque hoy se recauda por tasas y se espera la coparticipación.
- Sabrá que si en un mes no llega la coparticipación, se complica el pago de sueldos municipales.
- Exactamente. No se puede tener a un municipio sin ingresos genuinos, como en Luján una zona turística sin licitación para que la inversión privada pueda trabajar en la explotación. Uno tiene que plantear la necesidad de licitaciones y de búsqueda de inversores.
No creo que sea casualidad que en estos pocos días que llevo de intendenta electa hayan aparecido distintas opciones para charlar conmigo sobre inversiones y proyectos. El gobierno municipal tiene que ser responsable, creíble y así generar esas posibilidades.
Mejoraremos los ingresos si cada vez más industrias se asientan en Luján y podamos tener un parque industrial para el desarrollo. O tener un parque de incubadoras de empresas con la Universidad de Luján, sumando inversores para lo tecnológico. Hay gente dispuesta para esos proyectos. Eso genera empleo y mueve la rueda de la economía. Como parte de ese movimiento, se genera desarrollo social e inclusión para todos.
- Ya tiene definido a sus colaboradores para las diferentes áreas de gobierno.
- Sí, aunque seguimos analizado. Hay áreas prácticamente definidas, pero lo seguiremos conversando con María Inés (Fernández), con quien tengo un acuerdo político. Hay distintos profesionales que colaborarán en la gestión. Con ellos ya se habló, incluso antes de presentarme como candidata. Uno tiene que ser responsable y cuando se presenta tiene que contar con un equipo de gente, de profesionales que lo puedan acompañar en el gobierno. Las definiciones estarán en estos días, pero lo más claro ya lo tenemos en el área de Salud, Educación, Producción.
Hay mucha gente que me está llamando, no para ocupar cargos sino para trabajar con nosotros las distintas ideas ya planteadas y hacer aportes.
Soy una persona que siempre tomó decisiones en la primera semana de gobierno. Analizo y tomo decisiones. Pero los vecinos pueden tener en claro que gobernaré para todos los lujanenses y con todos los lujanenses.