Quedan horas para que la veda electoral silencie a los candidatos y los ciudadanos puedan reflexionar sobre su voto. Un buen momento para repasar algunos aspectos “salientes” de la campaña local.- El intendente y candidato a la re-re-reelección (sin contar su primer mandato) Miguel Ángel Prince, junto a su entorno, se sienten tranquilos de cara al domingo. Esa tranquilidad se evidenció en la campaña oficial, que apeló a imágenes de Prince con Néstor y Cristina Kirchner, con Scioli, con Solá y a un racconto de obras realizadas o a medio hacer. No mucho más.En realidad, Prince hizo lo que ya es su costumbre: borró los límites entre campaña y gestión y salió a repartir convenios, subsidios, cenas y regalos por doquier, mezclando recursos partidarios y estatales.La frase fuerte de la campaña del oficialismo es casi la misma que en su primer intento reeleccionista. “Por obras completas” mutó y ahora es “Hay más por hacer”.Un acierto: esconder la propuesta de los candidatos para concejales y consejeros escolares, encabezadas por referentes del princismo histórico, con larga trayectoria en la función pública, aunque carentes de carisma. Prince armó la lista que lo acompaña sabiendo que el protagonismo en una elección general se lo devora el candidato a intendente.- El candidato del ARI Raúl Suescun, apenas tuvo un par de apariciones públicas para promocionar sus intenciones electorales. Una fue la presentación de una lista que, “por un error”, quedó marginada de las elecciones, sin socialistas a la vista. Un papelón, una vergüenza. Elija usted el calificativo. En ese acto, Suescun difundió un proyecto: reducir la cantidad de funcionarios municipales. Otra aparición fue en el Foro de Ideas. Su campaña no fue más allá de un aviso en los medios gráficos compartiendo imagen con Elisa Carrió y un jeep con un cartel con su foto, estratégicamente estacionado cerca de la esquina de Colón y San Martín.- Oscar Luciani utilizó el viejo manual de la campaña. “Bajó a los barrios y localidades” para mantener reuniones de intercambio de información y cerró con una caravana céntrica. El candidato del Frente Unión Vecinal (FUV) enfrentó el desafío de conquistar el tradicional voto vecinalista, pero sin Silverio Sallaberry ni Gerardo Amado en las listas y, además, con una sociedad por conveniencia con el sector radical de Juan Carlos Juárez. Con ese acuerdo, en la campaña, cosechó rechazos del vecinalismo ortodoxo, pero logró un espaldarazo de la candidata a gobernadora Margarita Stolbizer, que llegó hasta Luján, algo que pocos consiguieron. Una complicación del FUV para el domingo: la Junta Electoral no les aprobó la boleta 119 separada de la lista de Coalición Cívica, por eso –en desmedro de su propio acuerdo- reparten a domicilio la boleta municipal cortada.Luciani rompió la monotonía de la campaña con la difusión de su declaración de bienes, pero no lo acompañaron los candidatos que completan su lista y la acción quedó incompleta. - No muy distinto fue lo ofrecido en la campaña de Rubén Darío Rampazzi, quien también recorrió barrios y localidades para exponer, ante grupos de vecinos, sus propuestas o potenciales soluciones a los problemas que planteó la gente.Apeló con fuerza a los mensajes en los medios de prensa y sólo de manera dispersa difundió los presuntos ejes de su gestión: “salud, servicios públicos y seguridad”.En el caso de Rampazzi, fue sorprendente la invasión de publicidad gráfica, con carteles de todos los tamaños, volantes y pasacalles que pregonaron el acuerdo de la UCR con Recrear. El justicialismo denunció, sin ofrecer pruebas, que parte de esa campaña fue solventada por el oficialismo para horadar la candidatura de Rosso. - La sociedad Graciela Rosso-María Inés Fernández, no modificó en un ápice la típica conducta de campaña justicialista. Aceitados contactos con punteros barriales, algunos actos, festejo del Día de la Madre con multitudinaria convocatoria en Pueblo Nuevo y organización para el traslado de votantes en la jornada del domingo, una práctica que no es ajena a otros candidatos locales. Ayudó en su campaña un verdadero ejército de prensa, que invadió los medios locales con gacetillas y ofreciendo la palabra de los candidatos. Se dijo que esta propuesta recurrió a dádivas en algunos barrios, pero tampoco aparecieron las pruebas. - Rodolfo Socolovsky irrumpió en escena antes que otros candidatos y parecía sorprender con una campaña original. Grandes tachos de basura en diferentes puntos de la ciudad, cintas para reclamar el cuidado del medio ambiente fueron algunas de las iniciativas. Pero la originalidad se fue desvaneciendo con el correr de las semanas y se apeló a lo de siempre: reuniones con jóvenes, con mujeres, con empresarios. Y terminar rozando el mal gusto con una rifa “gratuita” de electrodomésticos, con números repartidos en los barrios. - A Carlos Porto se le humedeció la pólvora semanas antes de los comicios. Su figura, su propuesta, sus candidaturas siempre estuvieron sostenidas por denuncias, críticas y verborragia. En definitiva, su “ruido de campaña” es efímero. Y en la recta final se quedó sin sus típicos argumentos. Tampoco acertó con la publicidad callejera. Grabó una frase tan larga para un pregón rodante que a todos los oyentes les queda un mensaje incompleto.- La candidata del Partido Obrero, Viviana Figueroa, no cumplió con lo que prometió en Luján el candidato a gobernador de esa fuerza. “Ser un tábano” marcando quiénes eran candidatos. Sólo pegaron afiches con la foto de Pitrola, candidato a presidente.- Hay candidatos a los que no se les entiende la estrategia, si es que en verdad tienen una. Los medios de prensa y, a través de ellos, los vecinos, se enteraron de sus postulaciones mediante la página de la Junta Electoral. Puede que carezcan de recursos para la propaganda típica de campaña, pero tampoco difundieron ideas o proyectos por mail, por carta o con un llamado telefónico. Rodrigo Alday, del partido de Juan Carlos Blumberg, tuvo oportunidad de exponer su propuesta en la televisión y le sobraron treinta segundos. Tal vez una muestra de listas que se presentan para cumplir con referentes nacionales y/o provinciales, pero sin estructura, formación y análisis serio del desafío que enfrentan.
Escasez de planes
Sólo Oscar Luciani, Rubén Darío Rampazzi y Graciela Rosso esbozaron una suerte de plan de gobierno. El candidato del FUV le acercó a un periodista de este medio un resumen de su plataforma. El postulante de “Consenso por Luján” lo informó en espacios de publicidad. Y la candidata del PJ lo desglosó en una cena. El resto sólo desperdigó algunas propuestas en especial con los temas de preferencia del candidato o de la ideología representada.Prince repartió un volante con 22 puntos de presuntas obras que harían en los próximos cuatro años, pero en la mayoría de los casos no hay plazos ni fechas estimadas.Hay candidatos que llegarían a las urnas sin dar a conocer no sólo su plan de gobierno, sino que tampoco su cara.
miércoles, 24 de octubre de 2007
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