miércoles, 17 de octubre de 2007

Hay que salir de la apatía

Es necesario salir de la apatía que generan los políticos, exacerbada si hablamos de candidatos. Es necesario salir de ese desgano por saber, conocer, informarse y a partir de esos ejercicios tomar la decisión electoral. De lo contrario, se seguirán beneficiando los mismos de siempre.
La ecuación es muy sencilla, porque cuanta menos gente conozca todas las propuestas y todas las opciones, la obligación del voto del 28 de octubre desembocará en cuartos oscuros repletos de ciudadanos buscando la boleta del único que conocen, del único al que sintieron nombrar. Y es imposible pensar, en ese contexto, en un corte de boleta, en un pensamiento sobre conveniencias legislativas o ejecutivas, en la sana especulación electoral de un ballottage.
¿Acaso alguien piensa que las peleas por la utilización de los símbolos partidarios es una mera cuestión de antojos o de raíces histórico-partidarias? Esas peleas denotan el conocimiento cabal que los candidatos tienen sobre la búsqueda de escuditos, rostros, perfiles y hasta sobrenombres (recordemos Chiche Duhalde, Chacho Álvarez, entre otros).
Si los ciudadanos no aportan un mínimo de interés, las elecciones terminan transformándose en un trámite de legalización y -aunque en el contexto narrado duela admitirlo- legitimación de candidatos.
No podemos esperar que los políticos, los candidatos, salgan a instruirnos sobre estos temas.
Pero el 28 de octubre no participamos de un trámite. Participamos de una elección que trazará el mapa social, de salud, de educación, de economía, de trabajo, de seguridad, de cultura, de infraestructura de los próximos cuatro años. Sonarán como horizontes tan abarcativos que, una vez más, es probable que nos tuerza el desgano.
Sin embargo, en las elecciones se ponen en juego cuestiones palpables, cotidianas, aunque haya candidatos que se esfuercen en esconderlo. No es aleatorio que toda la estructura oficialista se empecine en hacernos creer que para el 28 “ya está todo definido”.
El 28 de octubre, por citar algunos ejemplos que esperamos no incomoden a ningún candidato -no es la intención-, se define a quién tienen que seguir reclamando los vecinos del barrio Juan XXIII para dejar de vivir en un chiquero y pasar a tener las condiciones mínimas de bienestar.
Se define a quién hay que pedirle que la construcción de redes cloacales y de una nueva planta depuradora deje de ser un eterno proyecto y se transforme en una realidad.
Se define quiénes serán los intermediarios para conseguir que las empresas que explotan el Acceso Oeste se dignen a iluminar los ochocientos metros que ni Autopista del Oeste ni Nuevas Rutas quieren mejorar. Y se define quiénes golpearán las puertas del OCCOVI para que se instalen cruces peatonales en diferentes puntos del nudo de rutas local.
Se define contra quién despotricar cuando haya que plantarse a las cuatro de la mañana, en pleno invierno, para conseguir un turno en el Hospital.
En definitiva, la lista podría ser interminable. Lo que buscamos evidenciar es que en las urnas del 28, sin nada resuelto aún, se definen cuestiones cotidianas, diarias, concretas. Y de todos nosotros depende determinar quiénes tendrán la responsabilidad de resolverlas.

No hay comentarios: