El miércoles, innecesariamente, se enrareció el clima en la Capital Federal, en el Conurbano Bonaerense y, con ciertos coletazos, también en nuestra ciudad. La situación la generó el “Día del Canillita”.
Como es tradición, ése es uno de los cuatro días libres que tienen, en todo el año, los vendedores de diarios y revistas. Para los trabajadores de ese rubro -como seguramente para muchos otros- no hay sábados, domingos, feriados, ni vacaciones.
Este año los canillitas no trabajaban en su día, pero la presión del grupo Clarín, la compañía de La Nación y el apoyo de la Asociación de Editores de Diarios de la ciudad de Buenos Aires y de la Asociación de Entidades Periodísticas de Argentina, pretendieron cambiar lo establecido.
Los escasos puestos de venta que decidieron abrir recibieron cuatro o cinco veces más de la cantidad de diarios que venden periódicamente. Y a ellos se sumaron vendedores ambulantes, con custodia policial, que salieron a ofrecer algunos de los diarios.
Con millones y millones de pesos detrás de la discusión, desde Clarín se denunció un “lock out” de los vendedores a través de su sindicato. Y lejos de aceptar o respetar la intención de descansar de quienes son el último eslabón en la distribución de los diarios, salieron a “copar la parada” (nunca tan adecuada la expresión).
Primero ofrecieron ceder toda la ganancia del precio de tapa, en un gesto de notable generosidad. Se sabe que el precio de tapa no es la mayor ganancia para Clarín ni para ningún otro diario.
Cuando se acercaba la fecha y se veía que no había un cambio de actitud, las gestiones de este verdadero pulpo de la comunicación se extendieron a otros ámbitos.
Por un lado, se difundieron solicitadas con flacos argumentos a favor de la necesidad de contar con la distribución y venta de los diarios. Y por otro, se articuló el sistema informal de ventas mencionado más arriba. Al otro día, foto y nota sin firma en Clarín celebrando que “el diario estuvo en la calle”.
Diarios y periódicos de una tirada significativamente menor a la de Clarín, decidieron respetar la tradición y el descanso de los canillitas. Tal fue el caso de este medio.
Clarín no quiere perder jamás, en nada. Por eso presiona para anular la tradición del Día del Canillita. Por eso insiste con su política de sembrar “Zonales” en las grandes ciudades cercanas a la Capital Federal y así rapiñar porciones de publicidad. Por eso tiene participación mayoritaria en la venta de diarios de todo el país, es socio en diferentes emprendimientos gráficos, es propietario de radios y canales de televisión, maneja la página de información más consultada de Argentina y una de las más visitadas de América Latina y trabaja para hacerse fuerte en el negocio de la telefonía.
A los responsables de ese monstruo de la comunicación, le preocupaba “la pérdida del hábito de la lectura de diarios” porque un día los trabajadores de la venta se tomaban descanso y no vendían su producto.
Perdón por la ironía, pero a nadie se le cruza pensar que los ciudadanos dejarán de ir a los bancos porque el martes pasado los trabajadores bancarios celebraron su día, descansaron, y no hubo actividad en las entidades financieras.
lunes, 12 de noviembre de 2007
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