lunes, 26 de noviembre de 2007

Marcaron el terreno

Es parte de la agenda de la gestión próxima a iniciarse. La contaminación en Jáuregui está presente en la gente, en el aire, en el agua, en el suelo. Y a su modo, los actores centrales en este conflicto latente salieron a marcar el terreno en el que se debatirán las acciones en los años venideros.
Graciela Rosso adelantó, en la vecina ciudad de Mercedes, cuál sería su posición en materia de control del medio ambiente, pero puntualmente se refirió al gran tema pendiente: la relación con la empresa Curtarsa, una de las mayores exportadoras de cuero del país ubicada, por errores del pasado, en el corazón de la localidad de Jáuregui.
Rápidamente, la electa jefa comunal tomó distancia de la gestión saliente, con críticas hacia el intendente Miguel Prince. En especial, irritó el humor de la diputada el hecho que, después de más de una década de acciones dilatorias y a pocos días de alejarse del cargo, el mandatario saliente reflote la alternativa de la relocalización de la curtiembre, la gran ilusión de las entidades ambientalistas de Jáuregui.
“Ni cierre ni relocalización; control adecuado”, sería la síntesis de las recientes expresiones de Rosso.
Con el crédito que gran parte de la sociedad parece otorgarle a la gestión entrante, los principales dirigentes de las entidades ambientalistas de esa localidad prefirieron dejar pasar las expresiones de Rosso en Mercedes, hicieron como que no escucharon, y apuestan por un cambio en el rumbo errático (siempre que se considere que desde el municipio se actuó con buena fe) por más de doce años.
No obstante el plazo de gracia para las autoridades entrantes, las entidades también salieron a marcar el terreno (ver páginas 6 y 7). Se ilusionan con decisiones firmes emanadas del gobierno municipal y así evitar el desgastante trámite de golpear las puertas de los despachos provinciales, o escuchar a funcionarios bonaerenses que no tienen la menor idea sobre la calidad de vida de un pueblo que, cuando a los empresarios exportadores se les ocurre, respiran aire contaminado y hace años que tuvieron que resignar el disfrute del río Luján, entre otros malestares palpables.
Se destaca un dato que, según el avance de los hechos, puede ser tan positivo como negativo. Rosso conoce la problemática de la contaminación en Jáuregui y alrededores con sumo detalle.
Cuando aún la gente no la había colocado en el sillón de la Intendencia, Rosso se reunió con las entidades que luchan por el medio ambiente y la salud; recibió datos directamente de mano de algunos de los vecinos afectados; intercambió información con el actual secretario de Salud y Medio Ambiente de la Comuna, y se contactó con profesionales capaces de analizar el problema con la rigurosidad necesaria.
En Jáuregui, luego de esas gestiones, esperaron respuesta inmediata de la doctora Rosso o de sus contactos, pero se quedaron esperando. Algunos todavía sienten el sabor amargo de lo que consideraron un desplante.
Con todo, las expresiones recogidas por este medio son coincidentes en un punto principal: “Estamos esperanzados”. Que el correr del tiempo no destroce esas esperanzas.

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