jueves, 27 de diciembre de 2007

Un nombre hoy, otro mañana

Desopilante preocupación la que dio a conocer a mediados de esta semana el bloque de concejales del “Partido Justicialista - Frente para la Victoria - Luján” a través de una gacetilla de prensa dirigida a “periodistas y directores de medios de comunicación”.
Bajo la firma del responsable de prensa de ese bloque, Federico Vanín, se manifiesta la intención de dejar “definitivamente aclarado la denominación designada nuevamente para el mismo, la cual no se ve reflejada en los diferentes artículos publicados por la prensa local, lo que conduce a la clara y entendible confusión de los ciudadanos” (ver página 11).
La preocupación de ese bloque, que se completa con la solicitud para la prensa de no “equivocar” la denominación porque se puede confundir a la gente, aparece después de las elecciones. No podría ser de otro modo ni en otro momento.
Antes de los comicios, en materia de nombres y para los que ahora están preocupados por posibles “confusiones”, todo vale. Ocurre que muchos periodistas y medios de comunicación de Luján, ante tanto nombre que aparece, se fusiona, se modifica antes y después de las elecciones, terminan optando por lo lógico: llamar a los bloques con el nombre que sus concejales utilizaron para llegar a cada una de las bancas. De lo contrario, habría que realizar la tediosa narración de la vida interna de cada uno de los bloques (en este caso, no sólo justicialistas o kirchneristas) y explicar, para que lo lean los escasos interesados en los corrillos partidarios, por qué de un día para el otro el bloque del Partido Justicialista dejó de llamarse “Lealtad”; por qué los concejales del PJ-FpV Luján que ingresaron por los votos obtenidos en las últimas elecciones se postularon en una boleta denominada “Partido de la Victoria” pero ahora no quieren que se los llame así; por qué el presidente del Partido Justicialista de Luján (Luis Vanín) no es concejal del bloque del Partido Justicialista; por qué Roberto Monzón dice ser radical, específicamente del Gen Radical, pero su partido se integró a una alianza, la Coalición Cívica, con la estructura legal del Partido Vida, aunque ingresó al Concejo con la lista del Frente Unión Vecinal y, ni bien ingresó, armó rancho aparte y tiene su oficina “individual”.
Si bien el acuerdo que rige los bautismos para los bloques -y que debería respetarse en las crónicas periodísticas- es el que cita la nota de prensa del PJ-FpV Luján, es decir lo consensuado en la reunión preparatoria previa a la sesión del martes 11 del corriente mes, no sería desatinado llamar a los concejales con el nombre de lista que usaron para llegar al Concejo. Sería un buen camino para ordenar la información a los lectores y, además, para no dejar flotando la sospecha de que los nombres con los que los políticos llegan a las candidaturas son camisetas que se ponen un día y se sacan al otro.
El hecho que ahora, con las elecciones en el pasado, los concejales manifiesten enfáticamente su preocupación hacia los medios de prensa por el nombre con el que se informa sobre sus actividades en el Concejo es, cuando menos, extemporáneo, injusto. En todo caso, es mirar la paja en el ojo ajeno, sin reparar en la viga que atraviesa sus ojos.
Breguemos desde este espacio, tanto en calidad de periodistas como de ciudadanos, que en la nueva y entusiasmada conformación del nuevo Concejo Deliberante -que asumió sus tareas en el corriente mes- las preocupaciones pasen por otros carriles. Y no por nombres que ayuden a identificarlos.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Las colas de la vergüenza

Hay imágenes que hablan por sí solas; que tal como expresa el dicho, valen más que mil palabras. Luján se sumó a los municipios de la provincia de Buenos Aires que durante el fin de semana regalaron las postales de gran cantidad de ingresos a las escuelas públicas plagados de gente acampando.
El motivo del sacrificio no se relacionaba con el fanatismo hacia algún cantante o por la obsesión por ver un espectáculo deportivo. En este caso, los días enteros de cola a la intemperie se debían a la necesidad –y la responsabilidad- de inscribir a sus hijos en el primer grado de la educación primaria.
Ocurrió en muchos establecimientos locales que no ofrecían más que treinta vacantes y que recién abrían sus libros de inscripción el lunes a la mañana.
El que no se mostró dispuesto al sacrificio, tuvo que resignarse a inscribir a sus hijos en ubicaciones muy lejanas a las posibilidades de ingreso; paso previo a la resignación total de tener que anotar a sus chicos en colegios alejados de la ciudad o directamente en establecimientos privados.
A la situación natural de la altísima demanda en relación con la paupérrima oferta, se sumó la desesperación económica, que no hizo más que incrementar las horas de calvario. En los primeros sitios de las filas en la puerta de las escuelas se ubicaron “coleros”, personas dispuestas a sacrificar días enteros a cambio de unos pesos (el tarifario indicó unos 100 pesos cada 12 horas).
Eso obligó a muchos padres a sumarse a la cola desde el viernes a la mañana, para no perder un sitio expectante, generando el lamentable escenario de enfrentamiento entre necesidades paralelas. Unos, hacer horas de cola para cobrar más. Otros, para que sus hijos tengan un banco en los precarios sitios que ofrece la educación pública.
Tarde, como siempre, el director de Cultura y Educación bonaerense, Mario Oporto, salió a defender la estructura existente asegurando que “hay vacantes en los establecimientos de la provincia”.
Habría que indicarle al funcionario que para un padre y una madre que trabajan, no resulta igual enviar a su hijo a una escuela ubicada a escasas cuadras de su hogar, que tener que trasladarlo varios kilómetros todos los días para poder asistir a clases. Y mucho menos tener que culminar el trajín en una escuela privada, sumando al gasto del día a día el costo de una cuota mensual.
Oporto no puede hacerse el distraído, porque ya pasó por esta función. Por eso es tardío su anuncio de esta semana en el que habló de cambiar el modo de inscripción para 2009.
Modificar el método de inscripción es un paliativo. Lo que urge es tomar medidas más de fondo y entender, de una vez por todas, que una de las prioridades de una gestión tiene que pasar por la educación.
En Luján, como en la mayoría de los municipios bonaerenses, faltan escuelas, faltan aulas, faltan maestros. El día que se entienda esa demanda y se actúe en consecuencia, no habrá más días de cola bajo la luna para conseguir una vacante educativa.

lunes, 17 de diciembre de 2007

La economía marca el camino

Seguramente, por el impacto de las palabras, hacía falta decirlo en el ámbito justo, cuando todas las miradas y los oídos estaban puestos en el discurso inicial. La intendenta Graciela Rosso eligió el acto de jura para explicar que “no estamos bien económicamente”.
Y que la Municipalidad, es decir, cada uno de los lujanenses, debemos y nos debemos -porque una gran mayoría de cuentas a cobrar las tienen proveedores locales- no menos de 21 millones de pesos.
La información generó reacciones inmediatas, caras de sorpresa en algunos de los tantos que se acercaron a acompañar a Rosso en su juramento.
Nunca es malo que la comunidad sepa qué sucede en el marco de todos los actos de gobierno. En este caso, que sepa que una sucesión de pésimas administraciones dejó las cuentas en rojo.
De todos modos, se debe trazar una diferencia entre la información y la sorpresa. Es entendible que gran parte de la población desconociera los detalles de los números municipales, más si se desarrollaba una política que ayudó a poner un velo sobre la realidad: mucho concierto, muchos actos, mucha placa de inauguración, mientras la deuda pública crecía y crecía.
Sin embargo, la deuda millonaria no es novedosa para los dirigentes políticos, oficialistas y opositores. Sólo un improvisado podía pensar en una Municipalidad rica. De hecho, honrar esa deuda fue caballito de batalla en la campaña de varios de los candidatos a intendente.
Rosso conocía esa realidad, sabía que luchaba por llegar a una Intendencia que tiene sus cuentas en rojo y que durante más de una década gastó más de lo recaudado. En ese aspecto, no hay margen para la sorpresa.
Pueden resultar sorpresivos los pormenores ventilados en la transición, como lo releva el decreto de la intendenta que declaró la emergencia económica, la primera medida de la gestión entrante. Gran cantidad de juicios en marcha contra la administración comunal; parque automotor destrozado; superpoblación de cargos políticos y la necesidad insoslayable de enfrentar los gastos básicos (salud, servicios, asistencia social), jaquean el arranque de la flamante administración.
En ese contexto, la puesta en marcha de la nueva gestión abrió algunas puertas para la expectativa. Por lo pronto, decretó la emergencia para que, al menos en imagen -habrá que ver en los hechos-, quede la sensación de que los primeros meses de gobierno serán de economía de guerra.
También se anunció la quijotesca idea de terminar con la pobreza, porque “Luján es una ciudad rica, inmensamente rica”.
Para que esa agradable expresión se note en las calles, en los barrios, en las localidades, habrá que recorrer un duro camino. Entre otras medidas, se tendrá que normalizar la economía, ahorrar ante lo innecesario, minimizar el gasto en la estructura política y priorizar los gastos en salud, asistencia social y servicios.
No siempre la aplicación de esas acciones genera simpatía en el humor social. Por el contrario, rápidamente se suelen escuchar las voces de los que dejan de gozar de los beneficios del Estado.
En esa delgada brecha que separa el gasto en lo prioritario, el ahorro, y el malestar de los desplazados por el fin del derroche, tendrá que transitar los primeros tiempos de la gestión de Rosso. Es el único camino saludable para una mejora en la administración. Caminar por otros senderos sería repetir los errores y falencias que llevaron al setenta por ciento de la población a votar por un cambio.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

De espalda a la gente

Jugaron a las escondidas y les salió bien. Ganaron ellos. Perdieron los miles de lujanenses que querían detalles del acto que plasmó la decisión electoral del 28 de octubre pasado.
El intendente saliente y la intendenta entrante no se mostraron a la altura de las circunstancias y realizaron el acto administrativo más importante para una comuna a espaldas de la gente. Como expresa el dicho, pero en este caso sin necesidad de ocultar nada, “entre gallos y medianoche”.
Con el hermetismo propio de quien –por razones que se desconocen- no quiere exponer su imagen después de una derrota, Miguel Prince ingresó a la casa municipal en la mañana del lunes, cuando su sucesora, Graciela Rosso, estaba en otra ciudad.
Pidió el libro de actas de transición, estampó su firma, charló unos minutos con un grupo de colaboradores, se fue y no regresó.
No hay imágenes ni testimonio periodístico presencial sobre la rúbrica que le puso fin a doce años, tres mandatos consecutivos de gestión de Prince. En todo caso, hay testigos de los pasos dados por uno y de los pasos dados por la jefa comunal electa.
Lejos de entender la magnitud del acto administrativo, Rosso accedió a los deseos de quien, seguramente, no quiso mostrarse derrotado. Entonces respetó la idea de realizar todo en privado, sin gente, sin fotos, sin demasiados testigos y permitió que, en concreto, nadie le hiciera entrega del mando.
Por la mañana, Rosso consideró que debía asistir a la entrega de los diplomas de la Junta Electoral, en La Plata. Después del tormentoso recuento de votos, es comprensible ese deseo. De eso hay fotos oficiales.
Después quiso presenciar, en su rol de diputada nacional saliente, la asunción de la presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner, y también de los ministros que acompañarán a la primera mandataria del país. También hubo fotos de la prensa oficial.
La última parada de su agenda indicaba “Luján”. Con las últimas luces del día, Rosso ingresó a la casa municipal, se juntó con parte de su gabinete y con el funcionario saliente y concejal entrante, Salvador Domingo Faro, y agregó su firma en el papel que ya había rubricado Prince.
Como nenes enemistados por la tenencia de un juguete, Rosso y Prince acordaron no cruzarse, no tener que saludarse, no regalarle a la comunidad que los eligió la imagen que plasma, ni más ni menos, un proceso democrático.
Porque les ha resultado más cómodo y placentero a los dos, no quisieron compartir públicamente el trascendental acto de traspaso de mando. De ese acto no hay fotos oficiales.
Todos los lujanenses que, sorteando un sinfín de contratiempos, se acercaron a las urnas y en octubre eligieron un cambio de gobierno en Luján, merecían una seriedad que ni Prince ni Rosso supieron asumir.
Al cierre de esta edición, ahí sí para la prensa, para que abunden las fotos y los comentarios, Rosso jurará como jefa comunal. Se presumía que Prince no asistiría a esa reunión. En realidad, cuando Rosso participe de ese acto, ya tendrá en sus espaldas un día de gestión, aunque casi nadie se haya enterado en tiempo y forma.

"Tenía motivaciones para seguir gobernando"

Extenso diálogo de EL CIVISMO con Miguel Ángel Prince
“Tenía motivaciones, como nunca, para seguir gobernando”
- Dijo hace poco que se iba con una mano atrás y otra adelante. ¿Le parece que la gente cree en esa expresión?
- Me parece que si hay algo de lo que estoy convencido es de lo que soy y de lo que vivo. Creo que no tengo que rendir cuentas y ni qué hablar si entrás en comparaciones, incluso con cierta dirigencia política de Luján; intendentes o dirigentes políticos que han hecho mucho mal.
Todo el mundo me conoce, salvo algún delirante, un mal intencionado o un tipo que no me conoce, que entonces dirá que tengo 15 casas en España o algo por el estilo. A mí me ven caminando por la calle, sin custodia y sin enriquecerme con la gestión.
Tuve doce años ininterrumpidos con un buen sueldo, con buenos ingresos si uno lo compara con un sueldo común. Mi sueldo lo fija la Ley Orgánica de las Municipalidades para una Comuna como Luján, con 18 concejales. Y durante unos 6 u 8 años, desde la crisis hacia la actualidad, destiné el 50 por ciento de mis ingresos a un fondo dedicado a subsidios para entidades de bien público. El que no cree eso, no me conoce o no se informa mínimamente.
- ¿No utilizó sus recursos salariales para invertir en algo?
- No. A lo mejor hubiese sido lícito. Yo no juzgo a aquel que ha sido cuidadoso. Conozco intendentes que, estoy seguro, no se enriquecieron ni utilizaron el poder o su condición de autoridad para enriquecerse indebidamente, para coimear o realizar negocios no lícitos. Seguramente hubo funcionarios que fueron o son ordenados con sus ingresos, no los comparten, no son generosos, lo guardan, es un buen sueldo, se capitalizan y después pueden hacer emprendimientos lícitos.
Hay gente que ha tenido una importante evolución económica, con propiedades en Luján, en otros lugares.
Yo, en su momento, cerca de 1989, con un crédito del Banco Hipotecario, compré una casa con mi ex mujer, en el barrio San Bernardo. Es una casa que es de ella y que en el contexto del divorcio quedó para los chicos.
Con mucho esfuerzo, hace dos años, con materiales que todavía estoy pagando al corralón de mi amigo Julio Forastieri, que me los fue financiando con cheques, y con unos dólares que cobré cuando se vendió el departamento de mi vieja en San Telmo, armé mi único capital. Y eso lo estoy poniendo en una casita en un terreno que me cedió Guillermo (Tarraubella). Es lo único. La estoy dotando de una gran biblioteca, porque es un lugar pensado para poner los libros y tener ahí un buen espacio para eso. Y que tenga un mirador con un buen lugar para mi trabajo.
Es algo que tengo y no tiene que ver con la gestión. Es una edificación que logré comenzar con esa guita, unos 27 mil dólares que me tocaron por la venta de ese departamento.
Este coche (un Escort blanco que lo esperaba para asistir a un compromiso de gobierno) es de la Municipalidad.
- En algún momento, María Inés Fernández, Humberto Guibaud y Graciela Rosso eran parte de su gestión, eran “socios”. ¿Qué pasó en el medio para llegar a la actualidad?
- No lo sé. Habría que preguntarle a ellos. Yo nunca hablé mal de ellos. Sé que en algún momento Guibaud planteó que no quería saber nada ni hablar nada con Prince o que conmigo no iba ni hasta la esquina. Es lo que leí o escuché. No sé si lo habrán transcripto tal cual es.
A María Inés le estoy agradecido por lo que en su momento fue el salvataje de las instituciones en Jáuregui. Estoy muy contento o agradecido por el estudio epidemiológico sobre casos de cáncer que se hizo para esa localidad. Nos dio una mano apoyando iniciativas vinculadas con el río Luján. Siempre he estado muy agradecido de la colaboración que recibió Luján, el municipio. Graciela (Rosso) colaboró con nosotros cuando “Polo” (Miglioranza) y Claudia (Prince) empezaron a pelear por la Casa de la Juventud. Ella estaba en la Alianza y a través de Juampi (Cafiero) ayudó en ese proyecto. Después, cuando puso a (Horacio) Guinaudo en el Pami, no se articuló muy bien con el municipio y con Tercera Edad. Sí nos apoyó cuando detectamos el proyecto Casas de Juventud. Y como funcionaria de Ginés, Graciela nos dio una mano con la primera licitación de la obra nueva en el Hospital. Por todo esto estoy agradecido y a mí me hubiese gustado seguir trabajando con las dos, por sus aportes provechosos para la comunidad. Si no seguimos trabajando juntos no ha sido por mí.
Tengo autoridad para decir que nunca vos ni ningún medio me escuchó hablar mal de alguno de ellos tres. Por eso, te decía que tal vez le tengas que preguntar a ellos.
- ¿Tiene definido qué será de su futuro laboral?
- Estoy camino a la jubilación. Felizmente, estuve averiguando en el IPS y con 60 años me podría jubilar. Tengo 58 y dos meses, por lo tanto en un año y nueve meses podría jubilarme.
Pese a que tengo algunas propuestas de Nación y de Provincia, por el momento estoy más cerca del volver a ejercer mi profesión que de ser funcionario. Vamos a ver.
Me ofrecieron algo, no en la Autoridad del Agua, sino en el Ministerio de Infraestructura. Pero es una oferta. También recibí una oferta nacional relacionada con el trabajo en Derechos Humanos. Hay propuestas por allí.
También me llamaron (Antonio) Cafiero, (Carlos) Kunkel, Dante Gullo y Abal Medina, pero tiene que ver con lo partidario. Ellos tendrán a cargo, como colaboradores de Kirchner, para encarar la reorganización del gran Movimiento Nacional y Popular y más en específico el PJ. Es una tarea que a mí, no sé si diría que me interesa, pero me gusta que los partidos políticos se reformulen, se reactiven, se ordenen con perfil de formación de cuadros, con estudio, promoción y capacitación de jóvenes. Y demostrando que los partidos políticos también pueden ser una entidad de la comunidad.
El año pasado nosotros firmamos un convenio con una cooperativa de la “Aníbal Verón” y hace dos meses firmamos con Néstor Pitrola, con una asociación civil del Polo Obrero para emprendimientos productivos y regularización de tierras. Son muy buenos ejemplos de espacios políticos que trabajan en lo reivindicativo y que históricamente han hecho entidades comunitarias.
- Usted sabe lo que significa estar en el gobierno. ¿Cómo se imagina a su sector en el rol opositor?
- Como lo hemos hecho siempre. He sido opositor en el gobierno de (Rubén Darío) Rampazzi y preguntale a él, a Piazza, a Cusa, a Gorostegui, cómo fueron mis dos años en el Concejo. Al mismo (Silverio Pedro) Sallaberry. Hemos sido el bloque opositor que más propuestas de ordenanza, no sólo de comunicación, presentamos. Me acuerdo que siendo bloque del Peronismo Renovador, con Humberto y Aldo Escuredo, un año hicimos un presupuesto alternativo. Por eso también lo puede hacer el Concejo.
Y como esto fue una interna en la externa, pertenecemos al mismo sector político. Apoyamos a Kirchner, a Scioli, dentro del Frente para la Victoria, sobre todo hablando de Graciela.
Nuestros concejales cumplirán con lo que indica una de las 20 verdades del justicialismo: el que gana gobierna, el que pierde colabora. Vamos a apoyar a la gestión desde el matiz de nuestro propio espacio, con autonomía, pero respaldando el proyecto de Kirchner y Scioli. Si somos coherentes, esto tiene que ser así. Y si hemos criticado a otros compañeros que no entendieron esta consigna, no podemos hacer lo mismo. El concejal Guibaud presentó un proyecto sobre equilibrio fiscal que nosotros ya habíamos solicitado en febrero o marzo, y que la oposición no lo votó, pero nosotros lo votamos en el mismo día. Ahí tenés un ejemplo.
- ¿Se va de la gestión con ganas de seguir gobernando?
- Yo tenía motivaciones especiales como nunca, lo he dicho, por el hecho de creer que hay obras trascendentes para Luján, compromisos para el desarrollo de la zona, de los accesos, agua corriente para 18 barrios. Hoy un tal Lara, de la nueva gestión en Obras Públicas, habló mucho con Isabel (Otero, ex secretaria de Obras y Servicios Públicos). El propio Hernán Mosca se mostró sorprendido por las cosas que se hacían en Atención Primaria. A punto tal que Laura Celia queda en la estructura del área. 23 centros de Atención Primaria, baja de mortalidad infantil. Y dos proyectos fundamentales que ya cuentan con financiación, como la nueva planta depuradora en una parcela de Open Door, para reemplazar a una planta que quedó enclavada en el San Bernardo, y la recuperación del basural con una planta de tratamiento de residuos sólidos. Son objetivos que dejamos con financiación. En enero viene la misión del BID a supervisar la planta en Open Door.
Todo esto, el trabajo en materia cultural, el plan de marketing, obra pública ligada al turismo cultural y religioso como el caso de la Basílica restaurada y la plaza Belgrano recuperada.
Todo lo que menciono, en el marco de la década bicentenaria, donde Nación a través de Cristina trabajará mucho, a mí me motivaba especialmente. Tenía una motivación especial para gobernar. Hoy, con el funcionamiento de la democracia y con lo que fue la última experiencia electoral en la que no tuvimos el respaldo necesario para continuar, yo estoy en una postura absolutamente constructiva, respetuosa de la democracia y dispuesto a colaborar. Y además sabiendo, estando convencido y anhelando que Graciela, que es muy activa, muy inteligente, tiene muy buenas vinculaciones, sobre todo el tema de salud, y puede aprovechar toda su experiencia para volcar el resultado de sus contactos en programas para Luján. Obviamente en salud podrá hacer mucho, más y mejor que lo que hemos hecho. Es su especialidad.
En seguridad yo creo que se trabajó bien. Yo no la he oído hablar de seguridad, pero supongo que tratando de hacer un gobierno de consenso, tomará lo que ha sido coincidencia absoluta en la campaña. Salvo ella que no participó de debates, no hubo candidato que no haya planteado o hayan tenido en claro que el gobierno tiene que intervenir. A mí todavía me sorprende y me parece un cambio favorable, feliz, porque el bloque radical o el de la Unión Vecinal históricamente no querían respaldar la intervención en las políticas de seguridad porque era algo de Provincia. Se habló de policía comunal y creo que era la postura al menos del 70 por ciento.
Supongo también que seguirá con lo mucho que se ha hecho en materia cultural, en obra pública. Más allá de lo relacionado con la salud. Creo que hará una buena gestión; que está en condiciones de hacer una buena gestión. Nosotros vamos a colaborar. Y siendo conscientes de que fue una elección muy reñida y que gobernar con menos del 30 por ciento de los votos será una primera experiencia. Si bien se me puede decir que no hay mucha diferencia con el 36 por ciento que sacamos en nuestro peor momento o que con eso gobernaron Sallaberry o Rampazzi.
- Con menos gobernó Kirchner.
- Hay que sustentar la gobernabilidad. Además, Graciela es una compañera. Yo estoy más cerca del trabajo político, porque soy un militante político, un hombre con convicciones, con más experiencia, pero sigo creyendo en la transformación de la sociedad, con justicia, con igualdad, en la construcción colectiva, con el hombre como sujeto de la historia. Sigo pensando lo mismo.
Me sensibilizan las mismas cosas que cuando empecé a militar, por eso es algo que seguiré haciendo. Trabajaré políticamente, en lo social, pero sin protagonismo. Cuando digo esto me refiero a no tener la menor voluntad o ambición de encabezar nada, o de tener iniciativa política. Seré uno más. Seguramente podré y deberé transmitir mi experiencia. Le daré prioridad a la transmisión de experiencia a cuadros jóvenes. Es importante y paradójico: nosotros tenemos cantidad de cuadros jóvenes no sólo en la administración, sino también en la Casa de la Juventud y en el Frente para la Victoria. Tenemos jóvenes en cantidad y calidad como ningún otro sector político. Es paradójico porque digo esto y la puta... ¿cómo perdimos, no? Pero igual es un dato importante, interesante, están muy entusiasmados. Yo estoy obligado a participar de sus actividades en término de orientación, de transmisión de experiencia, de diálogo. Sería un egoísta si me encerrara y no compartiera. Pero también con la autocrítica que si leo la realidad como leí la última elección o a partir de mi percepción en la coyuntura electoral, la verdad es que no estoy en condiciones de aconsejar a nadie, ni de transmitir una experiencia valedera.
Más allá de lo que yo quiera, soy consciente de que soy un capital social. Pero es algo para compartir, para socializar. No quiero ser resentido, huraño, solitario. Pero sin protagonismo político, porque creo que ya mi tiempo pasó. Esa es la sensación que tengo hoy y creo que ese tendría que ser mi rol.
- ¿Cree que con el correr de los años mantendrá esta sensación?
- Primero te digo que nadie es indispensable. Eso primero. Segundo, no voy a hacer lo que hizo Duhalde, que dijo que se retiraba de la política y hace tres meses dijo que volvía para reorganizar al PJ. No quiero escupir para el cielo. Vos me preguntás hoy. Y mi sensación es esta. Pasó un mes de la elección.
- ¿Le parece que Rosso se apuró al decir que de los funcionarios políticos no quedaba nadie?
- No sé si se refirió a la gestión Prince, a la actual administración. Ella fue colaboradora mía. Su primer cargo político lo tuvo conmigo como directora de Atención Primaria en 1989. No sé exactamente cuál fue su expresión, pero por ejemplo Carlitos Saraceno me preguntó qué me parecía porque le ofrecieron Servicios Sanitarios. Él dijo que no. Pero yo le dije que colaborara. Laura Celia queda en la estructura de Atención Primaria. Tengo entendido, por comentarios, que a “Piper” Parrotta le propondrían quedar en Tercera Edad. Con Silvia Cortés habría algo similar. Oscar Clarencio también estuvo con nosotros. En resumen, yo hablé con ella y le dije que a cualquiera de mi administración que ella quisiera sumar a su gestión, que le evitara que me vinieran a consultar. Si se tratara de venia, tienen la autorización mía de sumarse, porque en definitiva es una decisión personal.

Prince y su relación con los medios
- ¿Usted cree que le sumó o le restó que algunos medios afines a su gestión tuvieran críticas descarnadas con quienes tenían un discurso opositor?
- En términos de comunicación yo le asigno mucho impacto al trabajo que intentamos llevar adelante con Sebastián Stupenengo. Más que lo que expresan los medios gráficos. Porque si fuese por los medios gráficos, o si tuvieran incidencia, yo directamente no podría salir a la calle. Ahora al CIVISMO se le dio el sueño del pibe. Pero si fuese por EL CIVISMO, por mi gestión, mi persona, yo no podría caminar por Luján, sería un monstruo que nunca podría ganar una elección. Vos leés históricamente al CIVISMO y yo soy basura. La realidad a mí me indica otra cosa. En realidad yo no creo que los medios gráficos influyan mucho. Tal vez un poquito el noticiero de Telered, por su cableado. Y después esto del insert o del boletín casa por casa me parece que es lo que más impacto tiene.
- Su gestión tiene un trabajo de hace un par de años que marcaba cierta carencia en la comunicación directa con los vecinos.
- Es cierto. Encuestas dicen que la mayoría de la gente no se guían por lo expresado por los medios o no le dan gran bola. Y tampoco a las FM. No sé, por ahí estoy confundido. Hay algunos medios (aportó dos nombres) que caen directamente en el mal gusto. No es así en EL CIVISMO, que si alguna vez cayó en una grosería o mal gusto ha sido la excepción.
- Los medios que fueron críticos con su gestión, ¿se equivocan en la lectura o la lectura equivocada proviene de usted?
- Como dice Serrat, nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. Yo no puedo tomar como parámetro todo lo que ustedes escriben. Lamentablemente. Es obvio que es un dato a tener en cuenta, no podemos mirar para el costado, porque EL CIVISMO es una realidad. De todo lo que dice EL CIVISMO, algo debe ser cierto o de diez cosas que dicen seguramente en las diez algo de verdad hay, o son verdad ocho o nueve cosas. De ahí a interpretar la realidad conforme EL CIVISMO, yo no podría salir a la calle y tendría la autoestima por el suelo. En realidad, EL CIVISMO tiene un desencuentro con el peronismo histórico. Pero yo nunca devolví la piedra, nunca polemicé. Seguramente te encontrás con dirigentes que viven obsesionados y que cada vez que les hacés una crítica te reprochan o por ahí te piden que no les peguen. Además de reparar, no digo que censuran pero plantean cosas. En nuestro caso pudo haber sido la excepción o que ganaron por cansancio. Yo sé cuáles son las reglas de juego.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Mano a mano con Prince

Nos parecía justo, necesario, interesante. Cuando terminó sus primeros cuatro años de gestión, allá por 1999, este medio realizó con el intendente Miguel Ángel Prince un balance periodístico de su administración. Se llevaron a cabo notas similares al final de año o mandato de su administración, como parte de un sano ejercicio de difusión de información.
Luego de una docena de años de estar al frente de la Municipalidad de Luján, le parecía a quienes hacemos este medio y a todos aquellos que se enteraron de la idea, que esa clase de notas, con espacio, con un diálogo que no fuese tomado por asalto al finalizar un acto, tenía que reiterarse. En este caso, para analizar los años pasados, para conocer una visión en frío de la derrota electoral, para indagar sobre los futuros responsables de las tareas ejecutivas, para intentar vislumbrar cómo será el princismo en un rol opositor y para saber qué hará en el futuro el dirigente que quedará, al menos por un tiempo, como el que más veces fue elegido democráticamente por los ciudadanos de Luján.
Afortunadamente, Prince entendió lo mismo. Y creyó adecuado acceder a la nota de la cual, en la edición de hoy, ofrecemos una primera parte.
Después de 12 años de gestión sin interrupciones, Prince se animó a admitir y detallar acciones pendientes. Sin decirlo, aceptó que los 12 años no le alcanzaron para desarrollar políticas de gobierno en algún caso muy sencillas, como mejorar la señalización de las calles, mejorar la limpieza o restaurar y poner en valor más plazas o espacios verdes.
También dejó entrever ese pecado tan común de la clase dirigente: mencionar obras en carpeta o en marcha como si ya estuvieran disponibles para el disfrute de los vecinos. Habla de la construcción de una nueva planta depuradora de líquidos cloacales, del reacomodamiento del basural municipal y de otras grandes deudas, como si el hecho de estar presentes en su agenda sea sinónimo de realización.
Desde el punto de vista netamente analítico, también es un aporte duradero su modo de entender, de ver y de poner en marcha una campaña electoral. Es una manera de mostrar “la cocina” de la política.
Sus respuestas ofrecen el detalle de los ejes elegidos para la campaña o, lo que él define casi como una “no campaña” y acepte que esos ejes, a la luz de los resultados, fueron equivocados. Habló de énfasis, de fortalecer la gestión como una manera de hacer campaña; de apuntar fuerte, con mucho dinero en el medio, a las acciones culturales; y en intensificar un modo de relación con la comunidad que -ahora lo acepta- no siempre es el más adecuado. Su política de reuniones “territoriales”, de encuentros con dirigentes barriales (no le gusta la utilización del término “puntero”) y de utilizar a esos referentes como interlocutores con los vecinos, generó una distancia que se notó en las urnas. Además, sin ánimo de caer en simplificaciones injustas, Prince se entusiasmó con la exposición de Salvador Dalí o la actuación de la Camerata Bariloche, mientras había barrios que -como hace doce años- seguían pidiendo a gritos asfalto, mejores servicios, mejores luminarias.
También quedará sonando la aceptación de algo no se suele escuchar de boca de dirigentes o funcionarios políticos: admitir que los cegó la soberbia. El haber incurrido en ese pecado era una sensación latente en una porción de la comunidad. Cuando el gobierno saliente se dio cuenta, los resultados electorales ya habían dado su veredicto.
Creíamos que una nota distendida, extensa, con cuestionario abierto que resumiera el análisis de doce años de gestión, podía generar un documento histórico. Hoy que la charla ya se llevó a cabo y comenzamos a compartirla con los lectores, lo seguimos creyendo. Más allá de que Prince crea que a este medio “se le realizó el sueño del pibe” porque él perdió una elección.

"Queda una marca de nuestra gestión"

En un diálogo distendido con EL CIVISMO, el intendente saliente Miguel Ángel Prince realiza un balance de 12 años de gestión. Habló de aciertos y de acciones de gobierno que considera inconclusas.
Al analizar la derrota, fue autocrítico: “Uno de los pecados capitales es la soberbia”, dijo. Y explicó por qué cree que se equivocó en la campaña.

- Se aleja del gobierno después de 12 años ininterrumpidos. ¿Cuáles son los primeros trazos que realiza al analizarlo?
- En estos años realizamos una experiencia interesante. Para mí, de lo más atractiva, enriquecedora. Siempre se trabajó sobre la base filosófica de ser representativos, expresar los intereses de la gente y con un ejercicio de participación permanente. Además de la representación de origen, se revalidaban títulos todos los días, en el intercambio con el pueblo.
Queda la sensación, la convicción de haber transitado 12 años en los que viví algo enriquecedor. Desde lo genérico, por mencionar tres o cuatro resultados, uno es dejar instalado en la memoria colectiva la posibilidad de poder concertar políticas de Estado. Llevamos adelante un gobierno de concertación con un criterio de planificación estratégica, con un proceso trabajoso, fatigoso como fue la reforma del Plan Regulador, un código que está en etapa de homologación en La Plata. Quedan firmes principios fundamentales para Luján, que no quiere ser Conurbano y tiene reglas estrictas para las urbanizaciones de la ciudad o para desarrollos específicos.
También dejamos una herramienta consolidada, que se pueden y deben mejorar, como la Agencia de Desarrollo Local, espacio para la planificación para toda la actividad económica y productiva, obviamente ligada a un proyecto educativo. Ahí quedan marcadas las líneas convenientes para Luján: turismo, servicio, lo textil, el sector metal-mecánico, agroalimentos y todavía un importante sector agropecuario.
- ¿Cree que eso trascenderá su gestión?
- Sí, pero me parece que se trata de valores definitivamente admitidos o asumidos por la comunidad, de ideas fuerza. Pienso que esto debería ser valorado porque en estos 12 años pasamos dos crisis serias que, con virtudes y defectos, pensamos que piloteamos o logramos conducir con participación y transparencia. Recordemos que en algún momento Luján tuvo cerca de 7.000 planes de empleo. Era un verdadero incendio que asumimos con compromiso, participación y organización.
A esto habría que sumar obras públicas como nunca, acciones de carácter cultural y deportivo como nunca. Creo que queda una marca de nuestra gestión. Humildemente, marcamos una etapa histórica importante en Luján.
- En ese balance, ¿qué pone del otro lado? ¿Cuáles fueron los pasos en falso de su gestión?
- Nos hubiera gustado avanzar más en el plan de Desarrollo Turístico. Dimos grandes pasos con la restauración de la zona histórico-basilical, de la Basílica y una intervención urbanística en sectores que hacía 70 años que no se hacía nada. Me hubiese gustado avanzar mucho más en la recuperación del río y en inversión del sector privado, que es el que después explota los sitios concesionados.
También hicimos algo por la limpieza, pero faltó eso en la calle. Cuando hicimos encuestas de satisfacción no daba valores bajos. Otra cuestión pendiente es la señalización, en especial de las calles y la creación de espacios para la publicidad en la vía pública. Ante la no regulación o no ofrecer espacios adecuados, hubo diferentes actitudes, muchas incoherentes. Los que se rasgan las vestiduras tratando de ser prohibitivos con la colocación de afiches o de pasacalles, son los que más uso hacen. Concejales de la oposición querían prohibir absolutamente cualquier publicidad y después colgaron bandeloras gigantes de las preciosas palmeras de Humberto. Más allá de las incoherencias, el error proviene del Estado.
- Cree que esas fueron falencias “centrales”.
- No avanzamos en los espacios públicos o lo hicimos, pero muy poco. Tuvimos intervenciones importantes, pero espasmódicas, sin continuidad, en los espacios verdes. Era una etapa que venía ahora: el Parque San Martín. Íbamos a intervenir sin que perdiera sus características más agrestes, con partidas de presupuesto para más iluminación, sendas aeróbicas y algún sanitario. Me acuerdo de mi vieja que insistía para cerrarlo y evitar su deterioro. Pusimos luces, algo de mobiliario. Y generar algo que todavía repica en la gente, como lo logrado en Antigua Estación Basílica.
- Ya que mencionó el Parque San Martín, ¿me equivoco si digo que el gobierno volvió a ceder parte de ese espacio al Club de Tenis pero a regañadientes?
- Por 20 años. Lo que sí se nota y has percibido es un cambio de actitud en el tratamiento de este tema. Se le han puesto condiciones e insistimos en pedir que empiecen a dar señales de relocalización. Porque inicialmente, pro hombres de Luján juntaron dinero para comprar ese espacio con la condición de que sea parque público. Pero finalmente es un club privado, con actitud de apertura, con una comisión que es muy buena gente, pero que no deja de ser un club privado instalado en un parque público. Ha habido en distintas concesiones que hacen al intercambio del club con la comunidad pero desde el Estado, asumo la cuota parte de responsabilidad, tampoco se les ha exigido.
Esporádicamente tuvimos iniciativas que no prosperaron en el Concejo Deliberante. Uno de los temas que fijé hace dos años, cuando empecé a hablar de la Agenda Pública, era la regulación de la publicidad. Porque a partir de esto podés multar. Es vergonzoso, y lo asumo, que en grandes sectores de Luján no sabés por dónde estás circulando. Pero convengamos que desde la oposición no hubo receptividad para algunos proyectos que solucionaban temas.
Por supuesto, me hubiese gustado lograr mayor participación del sector privado con figuras de participación protagónica del Estado, se llame “de Economía Mixta”, como en la sociedad anónima de participación mayoritaria del Estado, o un organismo descentralizado. Algo que le diera al Estado dinámica en la oferta, en el negocio económico que significa la explotación del sector turístico. El concesionamiento a través de licitación pública le asigna al Estado un rol pasivo, muy acorsetado (sic). Entregar por 20 o 25 años una propiedad... Cambia el país, el rubro y no pasa nada. La historia de Luján dice que al concesionario le va bien y no participa al Estado. Le va mal por una inundación o por hiperinflación y golpean la puerta del secretario de Economía para que no le cobren el canon. Con participación hegemónica del Estado se podría cambiar. Es algo que se aplica en muchos países. Lo vi en ciudades como Barcelona o en Cataluña. Hacen buenos negocios los empresarios y el Estado también, porque se capitaliza.
- ¿Usted cree que la gente hace esta lectura o, directamente, piensa que en la explotación turística hay “intocables”, gente cercana al gobierno y que por eso no se avanzó?
- Nosotros hicimos una propuesta para actualizar el tema de las concesiones. Pero además, la familia Silva fue concesionaria de la terminal y está ligada a la Unión Vecinal. Si se trata de amigos del poder, uno de los que después fue socio de Silva y subcontrató es el ex conjugue de Isabel Otero, es Colucci. Salvo que sea hipócrita, su postura pública tiene poco que ver con mi gobierno. Por el contrario, fuimos inflexibles, hicimos juicio por falta de pago de cánones y por desalojo. Con este muchacho tenemos una pésima relación. Es un infractor permanente en la Clínica Güemes, porque tiene una cafetería y siempre hay coches estacionados en la vereda. Tiene un promedio de siete multas por mes, viene, se ríe y las paga. Hay gente de la que uno no sabe qué pensar; si son, si se hacen, si son 50 por ciento hijo de puta o 50 por ciento tontos. Le decías que es una inmoralidad que hagan usufructo de un patrimonio como la Terminal y se quedan igual, y que le hagamos juicio, o no te pagan. Más allá de que está en un estado de derecho, porque como deudor tiene una legislación para ampararse. Desde la ética, obliga al Estado a que le haga juicio.
- ¿Qué pasó con su gestión y Jáuregui, que no lo respaldó como en otras elecciones? ¿Fue por la falta de respuesta ante la contaminación?
- Nos fue mal en general. No tengo un análisis detallado o de espacio por espacio. A mí me da la impresión de que no hay vinculación con ese tema. Si el “impacto Curtarsa” tuviera una lectura electoral, Regina Palomar debió ser concejal hace 8 años. Fue la primera vez en su historia que el radicalismo no metió concejales y ella encabezaba la lista. No creo que eso tenga que ver. Me parece, pero no lo sé.
A nosotros nos fue mal, en general, en todos lados. Ganamos por 19 votos en Olivera, donde tuvimos presencia permanente, un buen delegado, el Consejo de la Comunidad funciona bien. Estamos con pavimento en algunas calles, anda bien la sociedad de fomento, articulamos bien con educación, recuperamos la estación. Nos fue mal en Torres, donde también andamos bien con el Club Social, con el Centro de Jubilados.
- En Torres tampoco le fue bien a Graciela Rosso.
- Fue una elección muy rara, atípica. En mi opinión, en Torres no ganó Melo. Ganó Oscar Luciani porque hay un impacto importante en lo educativo. Ahí hay una escuela media, con una directora muy activa, con muchos programas y apertura a la comunidad. Hay bachillerato de adultos. Y en esa escuela fue docente Luciani, tuvo muy buena relación con los alumnos. Fue algo que me llamó la atención, pero me habían dicho que Luciani tenía mucha inserción con los jóvenes.
- Hoy, ¿su análisis de la derrota difiere de lo que expresó el 29 de octubre?
- Creo que esa noche no dije lo que te voy a decir ahora. Nosotros, en función de encuestas y de lo que recibíamos en la calle, sentíamos que ganábamos bien, sin necesidad de pasacalles. Me decían “Si no sos vos, ¿quién?”, “Quedate tranquilo”. Nos hablaban de las obras, de cosas bien hechas. Yo creí conveniente, por primera vez, no hacer campaña. O en todo caso que la mejor campaña eran las realizaciones de todos estos años. Honestamente, no trabajé con el estilo de otras campañas.
Un mes y medio antes, gestioné desde la Municipalidad e igual o más tiempo iba al local partidario, a reuniones en los barrios, en carácter político o como candidato. Se charló mucho con los dirigentes, se habló del mensaje a difundir. Pero sin la intensidad de otras ocasiones. Hubo encuentros muy concurridos, pero ni lejos con la intensidad de otras campañas. Me dediqué a fortalecer la gestión.
Todo eso porque estábamos bien. Uno de los siete pecados capitales: la soberbia. Estábamos bien, agrandados, tranquilos. Minimizamos la campaña política y priorizamos mucha gestión.
Segundo elemento: marcar y poner mucho esfuerzo en lo cultural. Hicimos grandes eventos. Lo de Dalí, la Sinfónica, Dolina vino dos veces en menos de un año, la Camerana, Bandas Militares, exposiciones importantes en Bellas Artes, mucho laburo con educación, con la Escuela de Hipoacúsicos, talleres. Queríamos posicionar a Luján como un polo de atracción cultural. Y también obra pública importante, como la plaza Belgrano.
- La gente necesitaba otra cosa.
- Ya voy a eso. Como tercera decisión, énfasis en algo que creo un salto cualitativo en la relación con la comunidad. Es una crítica que me marcaron: cómo relacionarse con la comunidad. Yo entiendo que la gente tiene que organizarse, tiene que presentar proyectos, comprometerse. Y en este caso, capacitamos dirigentes, trajimos proyectos que aportaban subsidios. Y el Concejo nos sacó una partida para dar el primer paso hacia el presupuesto participativo.
Creía y creo que eso es superador a la relación desordenada, a esos pedidos de subsidios entregados por pedidos, sin saber si generarán más recursos. La idea de proyecto sustentable. Sigo convencido de que ese era el camino.
El día de mi cumpleaños vino Felipe (Solá) y le conté esto. Los ejes de la previa a la elección. Le conté esto de seguir gestionando. Me respondió que estaba bien. Le conté del trabajo en cultura. Me dijo que estaba bien. Y le conté de la organización de la comunidad. Me dijo que no estaba mal. Vos te anticipabas: ¿en qué carajo fallamos entonces? Evidentemente debimos hacer otra cosa, o hubo cosas tan o más importantes que no hicimos y resultaron gravosas o de alto impacto para las opciones electorales. Hablamos con Felipe que estaba bien lo hecho, pero que la gente me demanda a mí otra cosa, más el mano a mano. Y que está bien privilegiar la relación con la comunidad a través de las organizaciones, pero es cierto que muchas entidades no son democráticas. Vos te relacionás con el dirigente pero no te relacionás a través de él con el resto de la gente.
A lo mejor debí poner ese plus de salir a recorrer el barrio en términos electorales. Pero la gente me conoce. Y no puedo salir desesperadamente a tocar timbre casa por casa. Si en alguna medida alguien me reprochaba eso, exactamente eso no tendría que haber hecho.
- Usted tiene un indiscutido carisma, pero la gente que encabezó su lista de candidatos no es carismática y tal vez está mucho más expuesta al desgaste de la gestión. ¿Lo suma como un ingrediente de la derrota?
- No pensé la lista como apuntando a una interna. Es cierto que la pensamos con gente de experiencia. Si el reclamo de la gente era cambio, no era el menú o la oferta que estaban esperando. Busqué gente con experiencia en el Concejo, con garra, Mingo (Faro), Bepi (Vanin), Nora (Chacón) tiene prestigio. Pochi Esposatto es muy querido y tiene gran participación en las entidades de Jáuregui. No pudo estar pero Pablo Lugones también es muy querido en Olivera, una persona muy valiosa. Él y su esposa son gente muy interesante.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Canasta navideña: una preocupación mundial

Las más grandes cadenas de súper e hipermercados afirman, a través de sus avisos publicitarios, que para las fiestas de fin de año “mantienen los precios del año pasado”. Extraña conducta empresarial si, cuanto menos, se admite la inflación oficial, porque se estaría trabajando con un 10 por ciento menos de ganancia que el año anterior (a razón de 0,8% de inflación mensual). Y esa pérdida se daría sin contar el incremento en los gastos secundarios que implica poner un producto en góndola (servicios, transporte, empleados, publicidad, etc.). De todos modos, eso es lo que publicitan.
La difusión comercial, apañada por el gobierno nacional, indica que la canasta navideña de Coto cuesta 11,99 pesos, el mismo precio que hace un año, y está compuesta por siete productos básicos: una sidra, un turrón de maní, un budín fantasía chocolate, un pan dulce, una garrapiñada de maní, un budín de frutas y un maní con chocolate. ¿Y la comida?
En tanto, Carrefour ofrece pan dulce de medio kilo a 6,45 pesos, budín clásico a 2,56 pesos, un turrón de maní a 0,79 pesos, garrapiñadas a 0,80 pesos, pollo fresco a 7,80 el kilo, asado de novillo a 6,50 pesos el kilo, mayonesa a 4,87 pesos y espumante a 7,99 pesos, los mismos valores que en las fiestas del año pasado. La información, para completar la estrategia engañosa que deja tranquilo a las grandes cadenas de hipermercados y al gobierno, la dio a conocer la agencia oficial Télam.
Diversas son las observaciones que cualquier análisis lógico arroja sobre los datos recién ofrecidos. En principio, debemos señalar que la canasta de Coto no contiene, entre otras cosas, pan, ensalada, aceite (para la ensalada), un pollo o asado o pastas (es decir, algo para comer como plato principal) y tampoco bebidas.
Asociaciones de defensa de los consumidores salieron a comprobar la existencia real de la canasta y se encontraron con carencia de algunos de los productos ofrecidos o el viejo truco de envase iguales para menos cantidad de contenido neto.
La otra trampa es la desaparición en góndola del producto publicitado. Es probable que no se encuentre el turrón de 0,79 centavos o las garrapiñadas de 0,80 centavos. Nos preguntamos, también, si con la canasta que promociona Carrefour comerán cuatro o cinco personas. Habría que hacer la prueba y poner sobre la mesa para cuatro comensales un kilo de asado (sin ensalada), un kilo de pollo (con hueso) pan dulce, un turrón, un paquete de garrapiñadas, mayonesa y un vino espumante. Por lo pronto, lo sólido habría que digerirlo con agua.
Uno de los productos que el gobierno contempló en la canasta económica son budines cuyas marcas –según se informaba ayer en Radio Continental- las principales cadenas de supermercados conseguirían gratis, a cambio de ceder parte de sus espacios “privilegiados” de góndola. Es decir que los comerciantes de esos budines (por citar un ejemplo), entregan una carga de un producto para conseguir lugares de exposición y venta para otras mercaderías de su firma.
Igualmente, no somos los únicos preocupados por la resistencia del bolsillo en diciembre. Hay otra información que, por aquello de “mal de mucho...”, podría poner contentos a los señores del gobierno argentino y sus difusores de noticias: en España, también existe preocupación por la suba en los precios navideños.
“Si se gasta menos de 1.000 euros esta Navidad, dése por contento: estará en la media”, informa un diario de Guadalajara.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Honestidad brutal

La misma nota o, en realidad, la misma intención informativa fue la que motivó los diálogos que este medio realizó -y publicó- con los concejales que culminan cuatro años de mandato: el vecinalista Héctor Melo y el radical Manuel Silva.
Con matices lógicos, evidentes, ambos trazaron la semblanza de una tarea que les llegó gracias al voto popular. Melo repasó esos años con su particular verborragia y su escasa cintura para construir respuestas atenuadas. Silva con su distintiva carga de corrección política, sin agredir y sin ser demasiado incisivo.
Diferente fue el tercer caso, que damos a conocer en esta edición (ver página 4). Leopoldo Polo? Miglioranza cierra la puerta del Concejo Deliberante con ganas de no regresar nunca más a ese ámbito de la democracia.
Miglioranza llegó a esa tarea como parte de la alianza que en 2003 reunía, en una lista de candidatos, las ambiciones futuras de Miguel Prince y Graciela Rosso. ?Polo? pertenecía a la fracción política de la hoy electa jefa comunal.
El correr de los tiempos, de los temas y la distancia entre el edil y su referente generaron una ruptura. ?Polo? dejó de responder a pie juntillas las órdenes de Rosso y se posicionó como un soldado más de las causas princistas. En ese barco llegó al final del viaje, pero la simple solicitud de una nota para repasar sus años de concejal logra exponer que las aguas transitadas, según su visión, no fueron placenteras. Por el contrario, no se suele escuchar a un político abandonar una función asegurando que ?ni loco? regresa.
En ese tono se enmarca la despedida de Miglioranza, concejal por el Frente para la Victoria hasta el 10 de diciembre. Sus palabras, duras de escuchar, molestas hasta la irritación para sus pares, reflejan heridas abiertas que perduran en todos los ámbitos de la política.
El concejal aseguró a este medio que el Concejo Deliberante, como todos los organismos similares de la Provincia, no le soluciona nada a la gente. Dijo también que carecen de debates ideológicos y su rol es apenas declamativo?, porque allí sólo se discute por ?chicanas y pelotudeces?.
Lo más grave, y reprochable en su caso, es que afirme no estar sorprendido por los años trascurridos. Para él, fueron la confirmación de la tarea que iniciaría. Y que sostuvo durante cuatro años.
Si se logra correr la cortina de las expresiones personales de Miglioranza, que sabrá por qué no renunció o directamente- por qué no rechazó la oferta de ser edil, es interesante observar un paso más allá y analizar el contexto con visión más integral y no tan cortoplacista?.
¿Cuánto puede lograr un Concejo Deliberante para cambiar realidades adversas de los vecinos? Si la tarea se entiende como una trinchera de militancia, seguramente se conseguirán muy pocos frutos. Si, por el contrario, se entiende a la banca como un espacio privilegiado para generar normas que cambien efectivamente situaciones desfavorables, el rinde puede ser diferente.
Fue el Concejo el que logró, con el espaldarazo de los vecinos movilizados, frenar la creación de una sociedad anónima que hipotecaba por cien años a toda la zona turística. Miglioranza sabe cuánto valió su voto. Fue el Concejo, también, el que termina castigando los bolsillos porque aprobó fortísimos aumentos de tasas. Y desde ese espacio, también, se resolvieron importantes cesiones de terrenos públicos.
Aunque la lista de temas concretos, positivos, palpables sea, seguramente, mucho menos extensa que los debates y comunicaciones infructuosas, hubo un rol que el Concejo no perdió: el control de la gestión ejecutiva.
Sin lugar a dudas, deberá incrementar y mejorar esa tarea. Y dejar de utilizar los bloques como trincheras electorales o como espacios cómodos donde cobrar una dieta durante cuatro años, sin rendir cuentas laborales a nadie.
El día que se logren esos cambios, la sensación en los ciudadanos será diferente y habrá menos margen para que un edil, oficialista u opositor, se retire diciendo que ?el Concejo no le cambia la vida a nadie?.
Aunque la lista de temas concretos, positivos, palpables sea, seguramente, mucho menos extensa que los debates y comunicaciones infructuosas, hubo un rol que el Concejo no perdió: el control de la gestión ejecutiva.

"Me comí el sapo de ser concejal durante cuatro años"

Leopoldo "Polo" Miglioranza deja el Concejo "muy frustrado"
EL CIVISMO dialogó con el concejal del Frente para la Victoria "Polo" Miglioranza, quien termina su mandato en el cuerpo deliberativo.
Afirmó que el Concejo tiene una tarea sólo "declamativa" y que falta debate ideológico.
Dijo haber perdido plata y resignado su carrera universitaria. "Ni loco volvería al recinto", expresó.
- Después de cuatro años de mandato, empecemos por lo bueno que se lleva del Concejo.
- ¿Por lo bueno? Desde el Concejo en realidad mucho no me llevo. Soy muy crítico del laburo de un concejal. Hay una separación entre la gente y el trabajo de un concejal y muchas veces se desconoce lo que hacemos. Es mucha la gente que piensa que un concejal gana 10 mil mangos y se rasca las bolas todo el día. Y doy fe que en la mayoría de los casos, o en todos los casos, no es así.
Yo de entrada supe bien cuál era mi rol. Lejos de quedarme en un escritorio, sé que la gente vive los problemas en el barrio y en el día a día. Por eso laburé desde otro lado.
La estructura municipal es eminentemente ejecutiva. El rol del Concejo Deliberante es declamativo, porque en los papeles o en los bifes no le modifica la vida a nadie.
Como militante político genero cosas desde otro lugar, con infinidad de actividades o con fuentes de laburo.
- Se refiere, por ejemplo, a cooperativas.
- Sí, hay cuatro cooperativas que le dan laburo a cien personas o la Casa de la Juventud que también le da laburo a un montón de gente y suma una movida cultural. Y también con vinculaciones en Provincia, porque como Dios está en todos lados atiende en Provincia. En lo personal, estoy frustrado, muy frustrado.
Por elegir o encuadrarme en esto de ser concejal dejé una carrera y me faltan cuatro materias para ser Sociólogo. Termino 15 mil pesos abajo, que los puse en la gestión porque le puse alma y cuerpo a lo que hacía.
- ¿Por qué perdió dinero? ¿Invirtió en las cooperativas?
- En las cooperativas y también porque la gente está mal hoy y no puede esperar el subsidio que venga de Provincia. Es una cuestión de elección personal. Por eso en lo personal estoy frustrado con el rol de concejal. Sé que no modifica nada. Es algo declamativo, de cumplir con un rol social, y no más.
- ¿No cree que en ese panorama que usted traza influye la manera en que el Ejecutivo entiende al Concejo?
- No, no, son todos iguales. Todos los Concejos Deliberantes tienen el mismo rol en toda la provincia de Buenos Aires. Entonces, evidentemente, el Ejecutivo maneja los fondos y el Concejo sólo puede trabar algunos fondos, pero hay vías y mecanismos para seguir adelante igual.
Tampoco observé la existencia de discusión ideológica. No hay grandes debates ideológicos. Sólo hay chicanas políticas y pelotudeces. En realidad no se discuten cuestiones de fondo. Entonces eso me genera una sensación de amargura. Cada uno puso el cuerpo como pudo, como sabe.
- Cuándo entró, ¿tenía otra idea sobre la función del concejal?
- Noooo. Lo tenía clarísimo. Yo laburaba en el Ministerio de Salud, resigné sueldo y estar mejor en otro lado por una cuestión política. En ese momento yo militaba con Graciela (Rosso). Fue una estrategia política venir a laburar acá y trabajar gratis, por militancia, en la Casa de la Juventud. Sabía específicamente a qué me atenía. Me acuerdo que un amigo me recomendó olvidarme del escritorio en el Concejo Deliberante y estar en la calle. Porque la gente putea y cree que los concejales se rascan las bolas, pero cada uno hace lo que puede. Demasiadas horas le meten.
- ¿Afectó su función el cambio de referente o el alejamiento con Rosso?
- No, no. Yo nunca me comí los mocos. Cuando tuve que votar en contra la sociedad anónima, lo voté. Y expuse que lo hice porque no me convencían los argumentos ni política ni técnicamente.
- ¿Esa votación lo afectó en las relaciones políticas?
- Para nada. Para nada. Siempre tuve mala relación con cierto sector de la Municipalidad. Es público. Y lo sigo teniendo, pero prefiero tener esas diferencias y no decir que estoy bien con esta gente. Pienso que están en mis antípodas desde lo ideológico. Con eso estoy absolutamente tranquilo.
- Se hace difícil, entonces, hablar de algún aspecto positivo que se lleve del Concejo.
- Hay gente que reconoce. Que se acerca al Concejo y sabe que se le han dado respuestas en cuestiones puntuales. Las cuestiones de fondo, como pensar un Luján de acá a 50 años, el concejal no lo define. Lo definen las políticas públicas que desarrolla el Ejecutivo. Y menos desde lo ideológico, porque no hay debate. Puede haber gente más tirada a la izquierda o a la derecha, pero ni siquiera se expone en las comunicaciones. En temas relacionados con la última dictadura militar, le saltan los pelos de gorila a todo el mundo. Pero el debate ideológico no existe. ¿Cuándo lo viste? Habrás visto chicanas.
- Recuerdo que se ha ido de algunas sesiones con mucha indignación.
- Ni hablar. Pero uno sabe dónde está jugando o militando. Esto es así. Había que comerse el sapo y me lo comí, cuatro años.
- ¿Qué piensa para después del 10 de diciembre? ¿Seguirá en la política?
- Yo soy militante político. Me ofrecieron irme a laburar a La Plata o a Capital. Les dije que no. Estoy viendo de colocar a gente que queda tirada, lisa y llanamente. Son cuadros técnicos y políticos que se merecen seguir laburando. Yo voy a seguir trabajando donde estoy, en la cooperativa de reciclado de plásticos y siempre vinculado a la política. En la cooperativa hace cuatro años que la venimos remando y recién este año las cosas se dan de mejor manera. Nos costó un montón parir a ese nene; ahora lo quiero ver crecer porque creo que se sale con laburo asociativo y solidario.
No me interesa un cargo político ni ser un ñoqui en La Plata ni en ningún lado. Por eso no voy a aceptar esos ofrecimientos.
- Usted, entonces, no volvería al Concejo Deliberante.
- No, ni loco. La verdad, ni loco. Es algo que hice por 'Saludo uno, saludo dos' y encuadrarme. Había que militar en ese espacio, en la trinchera, y ahí estuve. Pero es algo que no sienta que puede modificar las cosas. Por eso mi laburo pasa por otro lado. Aunque ser concejal te abre un montón de puertas a nivel nacional o provincial. Y son espacios que no se abren para los militantes.
- Cierra para usted una experiencia negativa.
- En realidad, sí. Pero ni siquiera, porque sabía a qué me atenía. Y por eso no tenía expectativas. Fue una prueba para ratificar que en toda la provincia de Buenos Aires las políticas públicas las lleva adelante el Ejecutivo. El rol del Deliberativo es declamativo, porque hasta pueden vetar tus normas.
- Por conocer desde hace tiempo a Rosso y también conocer cada paso de la Casa de la Juventud, ¿cree que es un espacio que debe preservar?
- Ella sabrá. Graciela debe ser el cuadro con mayor proyección política de Luján. Fue viceministra de Salud, estuvo con Juampi (Cafiero) en el Ministerio, fue titular del Pami, es diputada nacional. Es decir que sabe lo que quiere y sabe lo que tiene que hacer. Yo no le voy a decir qué tiene que hacer. La Casa es un espacio que está consolidado, con mucho movimiento e infinidad de actividades. Y eso que dicen que va a hacer, es todo verso. Me atrevo a decir, porque la conozco bien, que jamás haría algo así.