miércoles, 5 de diciembre de 2007

Canasta navideña: una preocupación mundial

Las más grandes cadenas de súper e hipermercados afirman, a través de sus avisos publicitarios, que para las fiestas de fin de año “mantienen los precios del año pasado”. Extraña conducta empresarial si, cuanto menos, se admite la inflación oficial, porque se estaría trabajando con un 10 por ciento menos de ganancia que el año anterior (a razón de 0,8% de inflación mensual). Y esa pérdida se daría sin contar el incremento en los gastos secundarios que implica poner un producto en góndola (servicios, transporte, empleados, publicidad, etc.). De todos modos, eso es lo que publicitan.
La difusión comercial, apañada por el gobierno nacional, indica que la canasta navideña de Coto cuesta 11,99 pesos, el mismo precio que hace un año, y está compuesta por siete productos básicos: una sidra, un turrón de maní, un budín fantasía chocolate, un pan dulce, una garrapiñada de maní, un budín de frutas y un maní con chocolate. ¿Y la comida?
En tanto, Carrefour ofrece pan dulce de medio kilo a 6,45 pesos, budín clásico a 2,56 pesos, un turrón de maní a 0,79 pesos, garrapiñadas a 0,80 pesos, pollo fresco a 7,80 el kilo, asado de novillo a 6,50 pesos el kilo, mayonesa a 4,87 pesos y espumante a 7,99 pesos, los mismos valores que en las fiestas del año pasado. La información, para completar la estrategia engañosa que deja tranquilo a las grandes cadenas de hipermercados y al gobierno, la dio a conocer la agencia oficial Télam.
Diversas son las observaciones que cualquier análisis lógico arroja sobre los datos recién ofrecidos. En principio, debemos señalar que la canasta de Coto no contiene, entre otras cosas, pan, ensalada, aceite (para la ensalada), un pollo o asado o pastas (es decir, algo para comer como plato principal) y tampoco bebidas.
Asociaciones de defensa de los consumidores salieron a comprobar la existencia real de la canasta y se encontraron con carencia de algunos de los productos ofrecidos o el viejo truco de envase iguales para menos cantidad de contenido neto.
La otra trampa es la desaparición en góndola del producto publicitado. Es probable que no se encuentre el turrón de 0,79 centavos o las garrapiñadas de 0,80 centavos. Nos preguntamos, también, si con la canasta que promociona Carrefour comerán cuatro o cinco personas. Habría que hacer la prueba y poner sobre la mesa para cuatro comensales un kilo de asado (sin ensalada), un kilo de pollo (con hueso) pan dulce, un turrón, un paquete de garrapiñadas, mayonesa y un vino espumante. Por lo pronto, lo sólido habría que digerirlo con agua.
Uno de los productos que el gobierno contempló en la canasta económica son budines cuyas marcas –según se informaba ayer en Radio Continental- las principales cadenas de supermercados conseguirían gratis, a cambio de ceder parte de sus espacios “privilegiados” de góndola. Es decir que los comerciantes de esos budines (por citar un ejemplo), entregan una carga de un producto para conseguir lugares de exposición y venta para otras mercaderías de su firma.
Igualmente, no somos los únicos preocupados por la resistencia del bolsillo en diciembre. Hay otra información que, por aquello de “mal de mucho...”, podría poner contentos a los señores del gobierno argentino y sus difusores de noticias: en España, también existe preocupación por la suba en los precios navideños.
“Si se gasta menos de 1.000 euros esta Navidad, dése por contento: estará en la media”, informa un diario de Guadalajara.

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