Desopilante preocupación la que dio a conocer a mediados de esta semana el bloque de concejales del “Partido Justicialista - Frente para la Victoria - Luján” a través de una gacetilla de prensa dirigida a “periodistas y directores de medios de comunicación”.
Bajo la firma del responsable de prensa de ese bloque, Federico Vanín, se manifiesta la intención de dejar “definitivamente aclarado la denominación designada nuevamente para el mismo, la cual no se ve reflejada en los diferentes artículos publicados por la prensa local, lo que conduce a la clara y entendible confusión de los ciudadanos” (ver página 11).
La preocupación de ese bloque, que se completa con la solicitud para la prensa de no “equivocar” la denominación porque se puede confundir a la gente, aparece después de las elecciones. No podría ser de otro modo ni en otro momento.
Antes de los comicios, en materia de nombres y para los que ahora están preocupados por posibles “confusiones”, todo vale. Ocurre que muchos periodistas y medios de comunicación de Luján, ante tanto nombre que aparece, se fusiona, se modifica antes y después de las elecciones, terminan optando por lo lógico: llamar a los bloques con el nombre que sus concejales utilizaron para llegar a cada una de las bancas. De lo contrario, habría que realizar la tediosa narración de la vida interna de cada uno de los bloques (en este caso, no sólo justicialistas o kirchneristas) y explicar, para que lo lean los escasos interesados en los corrillos partidarios, por qué de un día para el otro el bloque del Partido Justicialista dejó de llamarse “Lealtad”; por qué los concejales del PJ-FpV Luján que ingresaron por los votos obtenidos en las últimas elecciones se postularon en una boleta denominada “Partido de la Victoria” pero ahora no quieren que se los llame así; por qué el presidente del Partido Justicialista de Luján (Luis Vanín) no es concejal del bloque del Partido Justicialista; por qué Roberto Monzón dice ser radical, específicamente del Gen Radical, pero su partido se integró a una alianza, la Coalición Cívica, con la estructura legal del Partido Vida, aunque ingresó al Concejo con la lista del Frente Unión Vecinal y, ni bien ingresó, armó rancho aparte y tiene su oficina “individual”.
Si bien el acuerdo que rige los bautismos para los bloques -y que debería respetarse en las crónicas periodísticas- es el que cita la nota de prensa del PJ-FpV Luján, es decir lo consensuado en la reunión preparatoria previa a la sesión del martes 11 del corriente mes, no sería desatinado llamar a los concejales con el nombre de lista que usaron para llegar al Concejo. Sería un buen camino para ordenar la información a los lectores y, además, para no dejar flotando la sospecha de que los nombres con los que los políticos llegan a las candidaturas son camisetas que se ponen un día y se sacan al otro.
El hecho que ahora, con las elecciones en el pasado, los concejales manifiesten enfáticamente su preocupación hacia los medios de prensa por el nombre con el que se informa sobre sus actividades en el Concejo es, cuando menos, extemporáneo, injusto. En todo caso, es mirar la paja en el ojo ajeno, sin reparar en la viga que atraviesa sus ojos.
Breguemos desde este espacio, tanto en calidad de periodistas como de ciudadanos, que en la nueva y entusiasmada conformación del nuevo Concejo Deliberante -que asumió sus tareas en el corriente mes- las preocupaciones pasen por otros carriles. Y no por nombres que ayuden a identificarlos.
jueves, 27 de diciembre de 2007
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