miércoles, 2 de enero de 2008

Interrogantes abiertos para 2008

Testigos presenciales aseguran que el matrimonio Kirchner se sentó en la combi después de dar por inaugurados los arreglos en la plaza Belgrano y la restauración de la Basílica. Miraron al entonces intendente Miguel Ángel Prince, que se encontraba en plena campaña electoral -como ellos-, y le preguntaron cómo marchaba su candidatura y si precisaba algo. “No gracias, estamos muy bien”, habría sido la respuesta del ex mandatario local.
Hoy, llorando sobre la leche derramada, un ex funcionario recuerda aquel breve diálogo y mantiene un interrogante abierto: ¿por qué no le pidió a Kirchner que articulara lo necesario para bajar la lista que encabezaba Graciela Rosso? Todavía creen que un llamado oportuno a la persona indicada hubiese dejado a Prince y los suyos el camino libre para una nueva reelección. Tarde para lágrimas.
Los otros interrogantes que se abrieron con el correr de 2007 todavía esperan respuesta. Todavía necesitan una respuesta.
Graciela Rosso y sus socios en la campaña electoral, ¿estaban convencidos que podían ganar? Ligada a esa pregunta, la otra duda es más seria: ¿tenían equipos técnicos y de trabajo para asumir la responsabilidad de gobernar Luján durante los próximos cuatro años? Es enorme el interrogante que se abrió a partir del resultado que arrojaron las urnas el 28 de octubre y que hoy, a dos meses de aquella jornada, sigue sin respuesta.
A diferencia del gobierno nacional, al que tanto miran y halagan las autoridades municipales, en Luján no se asumió con el equipo de gabinete completo.
Con el correr de las semanas se informó sobre el nombramiento de seis secretarios, pero el resto de los funcionarios -al menos en la presentación formal- siguen brillando por su ausencia. Se sabe, por el día a día, que hay directores designados, que otras personas tendrían el cargo de subdirectores y que también se incrementará el plantel de subsecretarios.
Volvemos a los interrogantes. Rosso llegó al gobierno cuestionando, entre otros aspectos de la administración saliente, la cantidad de personal político que ni siquiera se sabía para qué estaba en la administración municipal. Para conformar a los que sólo miran la superficie, dijo que su gobierno “no tendrá coordinadores”. Seguramente cumplirá con esa promesa.
Sin embargo hoy, a dos meses de su triunfo, ¿Rosso puede seguir blandeando ese argumento de superpoblación de funcionarios o la estructura del Departamento Ejecutivo que todavía confecciona es aún más grande que la existente en el gobierno saliente?
En estrecha relación con las reflexiones recién vertidas, también merece un análisis la conformación del equipo de funcionarios que empezó a confeccionar Rosso, en diálogo constante con María Inés Fernández y su esposo, el ex concejal, ahora secretario de Gobierno, Humberto Guibaud.
¿Cuántos de los elegidos responden a la expresión ideológica de Rosso? En términos políticos, ¿cuántos son de su riñón? A riesgo de sonar antipáticos, debemos decir que su equipo de colaboradores lo integran duhaldistas devenidos en kirchneristas, profesionales de renombre en la actividad privada, ex funcionarios de las peores épocas institucionales que recuerda la historia municipal (la última dictadura), princistas desencantados con su viejo líder y personas que llegan a la administración con abultados curriculums personales, pero sin el más mínimo conocimiento sobre los problemas de la ciudad.
Seguramente, el contragolpe a esta opinión puede indicar que Rosso no miró en ideologías y que eligió a las mejores personas y profesionales de cada especialidad para ordenar y mejorar todos los aspectos de la comuna. ¿Habrán sido las mejores opciones? Otra pregunta que se abrió en el corriente año y que espera respuesta. Eso sí, habrá que esperar hasta febrero, porque en enero hay feria administrativa.

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