miércoles, 21 de mayo de 2008

Circo


La noticia era buena y como tal alegró a decenas y decenas de chicos que acostumbran tener esquivas las alegrías. Una gestión de aquellos que tienen los recursos y el poder para gestionar y lograr reacciones, consiguió que la carpa del circo se abra mágicamente. Esa mística infantil intacta del show por comenzar, se ponía a disposición de grandes y chicos que no tienen ese resto para pagar una entrada. “A la tarde vamos al circo” se escuchaba por las calles polvorientas de los barrios San Fermín, Santa Marta, La Loma, San Pedro, de Olivera, de Jáuregui.
Graciela Rosso gestionó una función del Cirque XXI para chicos de esos barrios y se arbitraron los medios para el traslado. La noticia alegre se empañó con la difusión: una gacetilla de prensa municipal se adelantó en aclarar que los asistentes a la función eran niños “carenciados”. A la aclaración se le adjuntó una foto, con la jefa comunal al frente del grupo de pequeños con sus papás, expectantes por el inicio de la función.
¿Por qué la foto de la intendenta en la gacetilla?, me pregunté primero.
¿Por qué fotos en la gacetilla?, me pregunté unos minutos más tarde.
¿Porque una gacetilla?, terminé preguntándome, sin encontrar aún una respuesta que me convenza.
Bienvenida la gestión para que un montón de chicos que no tenían dinero para ir al circo –y no por ello merecen la etiqueta de “carenciados”- puedan disfrutar del show bajo la gran carpa. ¿Pero no era suficiente con hacer llegar la noticia a los beneficiados? ¿Todo Luján tenía que saber y ver cómo fue la alegría de esos chicos “carenciados”?
Hace algunos meses atrás, un grupo de chicos de otros barrios del partido fueron al circo por gestiones realizadas por trabajadores sociales sin lazos con la gestión municipal. ¿Alguien se enteró? Sí, los únicos que tenían que enterarse: los chicos y sus familias. ¿Quién más tenía que saberlo?
No hay que ser injusto. La difusión de estas noticias con sus respectivas fotos no podemos entenderlo como una exclusividad de la actual gestión. Es una práctica arraigada en la política argentina. Tan arraigada como el uso de la palabra “carenciado”. Abundan los ejemplos en Luján, en la provincia de Buenos Aires, en otras provincias e incluso fuera de la geografía argentina.
Ante este uso de la información, en la redacción vuelve a sonar con fuerza aquel pedido del entonces párroco de Villa del Parque, cuando la crisis arreciaba y esta misma lógica de la comunicación oficial hacía alarde de los aniversarios de los comedores sociales. “Por favor no saquen fotos de los chicos comiendo”, nos sugería Luis Jáuregui.
Eran años en los que se festejaba -porque la propaganda del gobierno así lo indica en sus manuales de estilo- que los comedores barriales cumplieran años de existencia y de crecimiento. No se reparaba en lo esencial: esos chicos se alimentan allí porque no pueden hacerlo en sus casas, con su familia. Lo importante en ese entonces era el festejo y la foto.
Exponer cualquier consecuencia de la pobreza suele resultar chocante. Más aún si esa consecuencia se vislumbra en los chicos.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Cronología de un anuncio bajo presión


Cómo se gestó el compromiso de cerrar el basural
La elaboración de un informe periodístico que aún no salió al aire, apuró una decisión del gobierno local: Rosso dijo que el basural municipal se cierra dentro de tres meses.
Para ello se tienen que solucionar una serie de situaciones: descarga y destino de los residuos sólidos; vuelco de los tanques atmosféricos; control de los incendios; trabajo para los “cirujas” y desratización.
El miércoles pasado un equipo de producción del programa Caiga Quien Caiga (CQC) visitó la zona del basural municipal para tomar algunas fotos y definir el enfoque del informe periodístico. En esa jornada, uno de los productores fue testigo del desfile constante de camiones de basura, del trabajo de los “cirujas” y de la descarga de tanques atmosféricos sobre los fondos del predio. De esto último sacaron fotos.
El viernes, a primera hora de la mañana, un numeroso equipo de producción (tres cámaras, dos productores y asistentes) con el periodista Gonzalo Rodríguez a la cabeza, llegó al basural. Allí realizó algunas notas con un vecino, de apellido Verdi, que fue quien denunció la situación en la sección “Proteste ya” del programa CQC. Esa persona tiene un predio a la altura del kilómetro 2 de la ruta provincial 192 y dijo estar cansado de denunciar el humo, el peligro que implica en la ruta y los vuelcos de atmosféricos en el basural.
También se consultó a un periodista de este medio sobre la peligrosidad de la ruta, los proyectos pendientes para poder cerrar el basural y la falta de control en los ingresos a “La Quema”, con imágenes de evidenciaban el vuelco de productos peligrosos, incluso fuera de los límites del basural, y varios focos de incendio.
Mientras se realizaban las notas en el basural, dos tanques atmosféricos entraron al predio para descargar. Ante la presencia de las cámaras, se retiraron. A metros de la entrada le avisaron a otro camión. Los tres camiones emprendieron regreso a Luján, pero se quedaron a mitad de camino esperando que la combi que trasladaba al equipo periodístico se retirara del lugar. Pasadas dos horas de espera y con los tanques llenos, enfilaron hacia el centro de Luján y no regresaron.
El periodista de CQC también aprovechó el informe para cosechar testimonios de vecinos cercanos al basural. Con ese fin, dialogó con un puñado de gente del barrio San Pedro. Cada uno relató los padecimientos diarios a causa del humo y los roedores.
El sábado, un equipo más reducido del programa, con una cámara y mayor sigilo, regresó al basural y según contaron los productores lograron registrar vuelcos de tanques atmosféricos. En el predio, casualmente, encontraron a la directora de Medio Ambiente, Mariana Zaia, y le realizaron una nota que en particular apuntó a la falta de control en los vuelcos de los tanques sépticos.
El lunes pasado fue la última jornada del equipo de CQC en Luján, dedicada al informe. Tenían intenciones de contactar a las autoridades municipales para conocer la explicación oficial acerca del descontrol que se evidencia en el basural. Ya estaban en Luján cuando se enteraron de la convocatoria a conferencia de prensa, en la Casa Municipal, para hablar, casual y oportunamente, de medidas para “erradicar la basura a cielo abierto”.
El equipo periodístico de ese programa entró a la rueda de prensa con un carrito de supermercado repleto de residuos recolectados en el basural y una máquina de humo para simular el malestar con el que conviven gran cantidad de vecinos y aquellos que tienen que transitar a diario la ruta 192.
Después de un áspero ida y vuelta de preguntas con la intendenta Rosso, lograron arrancarle el compromiso de que en tres meses se cerrará definitivamente el basural y estarán solucionadas todas las situaciones paralelas que trae aparejado el cierre.
Ayer a la mañana (por el martes), desde la producción del programa CQC se comunicaron con aquellas personas de Luján que ayudaron en la realización del trabajo periodístico y les informaron que la puesta en aire estaba prevista para el próximo martes. Detallaron que en estos días se elaboraron dos informes; uno sobre el basural de Luján y otro sobre el tren El Gran Capitán. Y que por la actualidad del debate alrededor del Tren Bala, se eligió presentar este último informe en la noche de ayer.
El martes próximo, si no ocurre nada extraño que periodísticamente eclipse al descontrol del basural local, finalmente se proyectaría el “Proteste ya” grabado en Luján. Para ese entonces ya habrán corrido ocho días de los tres meses de plazo que se fijó la intendenta para cerrar el depositario de los residuos urbanos.
En realidad, para que la cronología de la noticia sea justa y detallada, la primera fecha a mencionar debe ser el jueves 4 de diciembre de 1997. Ese día el entonces intendente Miguel Prince se acercó al descontrolado predio del basural y allí mismo anunció su “cierre definitivo”. Lo hizo rodeado de “recolectores informales de basura” que trabajan en el predio.
Anunciaba que al lugar sólo se llevarían los residuos del día y que después de la tarea de los cirujas todos los restos se pondrían en containers, con destino al CEAMSE. Esa propuesta, al igual que el alambrado perimetral, duró unos meses. También ese día se inició una desratización y, casualmente, se decía que “en 90 días no habría más roedores en el basural”. Nadie pensó en los alrededores.

Un canto a la coherencia


Charla con un artista que (aún) no eligió claudicar
De visita por Luján, Raly Barrionuevo dialogó con algunos periodistas locales. Dejó bien claras sus diferencias con el gobierno y ratificó su compromiso social.
Foto por Ricardo Castiñeira
Es saludable, cada tanto, poder refugiarse en la obra de artistas que además de sus letras, su música, su poesía, construyen una coherencia. Diferentes generaciones admiraron y admiran a León Gieco. Lo escuchan y sus palabras trascienden el momento de la interpretación. Sus estrofas, como la de otros artistas, transportan al pasado, a la memoria, a los recuerdos personales, al compromiso por causas propias o populares.Sin embargo, ese matrimonio por conveniencia entre público y artistas puede transitar crisis. Y sabemos que las crisis son pasajeros o derivan en la separación definitiva. Dependerá de cada caso. Por ejemplo, aquel Gieco rebelde, que cosechó elogios por esa coherencia contagiosa, por sus letras a contramano del olvido, gladiadoras sonoras de causas justas, un día se dedican a la propaganda bien paga de un proyecto político-partido.Varias generaciones también admiraron y admiran la inteligencia de Charly García. Es que supo cantarle verdades a los militares de la última dictadura, con sutilezas y giros que los uniformados nunca llegaron a entender. Y siguió cantando siempre un paso delante de sus “colegas”, hasta que un día su público privado, mínimo, en la Quinta de Olivos, terminó siendo la corte del rey Carlos Saúl de La Rioja. Años más tarde, sus canciones –las mismas- se trasladaron al Salón Blanco de la Casa Rosada, porque los funcionarios del matrimonio Kirchner querían escucharlo. “Cambia, todo cambia”, avisó Mercedes Sosa, antes de mutar de vocera musical de las juventudes de los setenta, en defensora de la actual gestión de gobierno. “Yo tengo mucho respeto por la presidenta, que estuvo en mi casa. Además, da sus discursos sin ayuda memoria. Cristina es muy inteligente”, dijo Mercedes, hace poco, en Luján. Y muchos la escucharán y querrán prender fuegos sus viejos cassettes.Sin la grandeza de los caprichosos ejemplos expuestos, hay un artista que comenzó a construir un pequeño pero -por ahora- firme camino de coherencia entre letras y acción. Se trata de Raly Barrionuevo, un santiagueño y folklorista que se hizo oír en Buenos Aires de la mano de León Gieco (antes de ser kirchnerista). Raly canta en el escenario y también canta su verdad debajo de las tarimas. Es ahí donde un minúsculo grupo de periodistas locales logramos dialogar; cuando tocó como invitado en el Encuentro de la Fe y la Historia.Aquellos que no lo conocen, verán en sus letras palabras como Mo.Ca.Se. no por que le sirva para la rima, sino porque colabora con ese movimiento campesino. Hablará de la Simona no porque su nombre suene simpático, sino porque aporta para que cambie la realidad de ese poblado olvidado en el interior del país. También le canta al Che Guevara, y admite: “Si un tema del Che Guevara vende, a las discográficas les gustará el Che Guevara. Yo canto ‘Hasta siempre comandante’ porque siento la letra”.También, a riesgo de no recibir más invitaciones para tocar en el Salón Blanco y ser el bufón musical del gobierno de turno, aclara que no iría a ese sitio oficial a exponer su arte. Coherencia, porque minutos antes había gritado contra “la puta corrupción”. “Yo con los gobierno, no”, manifiesta, por ahora. Esperemos que la vida no lo haga derrapar porque, como él mismo, dice “daría mucho asco”.

-No es tu primera visita a Luján.-No, toqué en Luján hace varios años. Me acuerdo que tocamos tarde, con muy poquita gente pero un público hermoso. Fue una sorpresa recibir la invitación de este año. La verdad que es muy lindo que nos tengan en cuenta para este tipo de eventos. Nosotros, que tocamos nuestras canciones, nos alegramos con estas invitaciones porque nos llegan como de vuelta de cosas que uno da. Son invitaciones que no caen del cielo, sino que responden a nuestro trabajo. En lo personal, yo no trabajo para que me contraten. No hago canciones ni discos ni nada de lo que hago para que me contraten. Eso es algo que se da después de respetar interiormente una necesidad artística. Si yo tuviera la más ínfima especulación al respecto, estaría en problemas, pero disfrutamos cuando las cosas se dan así, como ahora. Me siento tranquilo y feliz que me inviten.
-Las letras como las tuyas, con cierto compromiso social, no siempre le simpatizan a las discográficas.-A las discográficas les interesa lo que venda, viste. Hay todo tipo de personas en las discográficas, pero si vende una canción del Che Guevara, la van a editar. Pero es porque vende, no porque hable del Che Guevara. Nosotros estamos tranquilos porque sé por qué canto esa canción (“Hasta siempre comandante”). Aparte no es una canción que me haya hecho vender discos, ni mucho menos. Forma parte de nuestro repertorio porque hay un conocimiento de esa figura y demás. El interés de las discográficas es relativo.
-¿Cómo sentiste al público de Luján?.-Hermoso. Nosotros tratamos de divertirnos en el escenario y hacer lo que nos gusta. Y está bueno cuando el público también la pasa bien. A mí me gusta que el público se sienta como tiene ganas de sentirse. Si el público tiene ganas de estar de brazos cruzados y mirar y no aplaudir, hay que dejarlo. Para mí eso de arengar al público para que haga palmas me parece una falta de respeto. Yo quiero hacer mi música y respetar a la gente. Eso lo aprendí con el tiempo; un público que está calladito o no aplaude casi nada, no quiere decir que no le guste lo que estás haciendo. Si no le gusta, se levanta y se va. Cada público tiene su modo de disfrutar de los artistas y de los conciertos y hoy han sido bastante cariñosos con nosotros. Está bueno, nos hace sentir bien y se notaba que había un montón de gente que nos conocía y muchos que no, que nos escuchó por primera vez y les agradezco el respeto, porque por ahí sólo nos sintieron nombrar y pueden estar cargados de prejuicios.
-Es propio de los festivales enfrentar público en parte desconocido.-Claro. Compartís gente con otros artistas. Igualmente, acá, con Teresa Parodi creo que estamos en la misma. Yo la llevo a Teresa como una referente. Y creo que el público de ella, como el nuestro, ideológicamente están en la misma línea.
-¿Seguís relacionado con la Universidad Trashumante?.-Sí, sí, claro. En todos los movimientos con los que aporto, lo hago a través de la música. También suelo participar de talleres reflexivos o asisto a los campamentos con las organizaciones campesinas. Lo que se da, más que nada, es convivencia y talleres de formación. Pero mi aporte es desde la música. Es lo que hago y tardé mucho tiempo en valorar ese aporte. Muchas veces pensaba que la música sólo puede acompañar, apoyar o adherir a ciertos movimientos, pero no es así. Hoy, gracias a un montón de compañeros, siento que a través de la música no sólo acompaño sino que participo. Esa es mi herramienta y me hace sentir muy útil.
-Mercedes Sosa manifestaba recién su respeto hacia las autoridades del gobierno. ¿Cuál es tu relación o tu opinión en relación con el gobierno nacional?-Nooo. Yo con los gobiernos no.
-Tenés razones para no avalar.-Pero claro. Escuchame: lo que pasa es que se siguen llevando el país de a pedazos. Se siguen envenenando las tierras. Está bien, pero yo no. Yo no pongo las esperanzas en los gobiernos. Cada gobierno tiene su interés y su forma de hacer las cosas. No sé qué le agrada a otros. Yo, en mi humilde opinión, siento que hasta que no nacionalicen las tierras de Benetton, hasta que no echen a las empresas mineras Barry Gold, hasta que no le devuelvan la tierra a un montón de campesinos, hasta que no le devuelvan lo que corresponde a todos los pescadores de Mar del Plata y toda la costa argentina, que les devuelvan su derecho al trabajo a los pueblos originarios, que se frene la tala de los bosques de El Impenetrable, hasta que no frene la venta indiscriminada de tierra a los terratenientes, hasta que no cambie todo eso, para mí sigue todo igual. Si cambia eso me sacaré el sombrero ante cualquier gobierno y diré que está bien, que cumple con lo que tiene que cumplir. Hoy no me parece que haya que estar casado con nadie.
-Se sigue peleando por la utopía.-Creo que los caminos para la lucha uno tiene que buscarlos. Cada uno hace lo que puede y lo busca a su manera. A mí me han ofrecido un montón de veces cantar en la Rosada y yo no voy a ir. ¿Cómo voy a ir a avalar algo en lo que no estoy de acuerdo? No es algo personal ni con la presidenta. Es parte del sistema en el que vivimos y me parece que los gobiernos siguen siendo funcionales al vaciamiento del país; de este país maravilloso.Cada uno hace su negocio. Rodríguez Saa sale en las revistas con los pueblos originarios y se pone la bincha. Es una cosa que te da mucho asco, viste. Cada uno tiene su modo, pero yo personalmente pienso que hay que estar muy atentos, porque hoy no se sabe quién es quién. Está todo tan mezclado que mejor lejos. Por las dudas, lejos.


(Esta nota se publicó en la revista digital "Saltar el cerco")