jueves, 10 de enero de 2008

Hay cosas que no cambian

Desembarcaron en el gobierno hace prácticamente un mes porque muchos ciudadanos, en efecto, la mayoría, los eligió para encarnar un cambio. Estaban cansados de la vieja política y pedían nuevos aires en la gestión municipal.
Por supuesto, con tan poco tiempo transcurrido, el crédito para la gestión sigue intacto. Los que confiaron en la figura de Rosso para escribir una historia diferente en la Municipalidad, siguen pensando que su decisión fue acertada.
Por su parte, la oposición también se encuentra en esa pasividad que le otorgan al arranque de una tarea, después de heredar 12 años de malas prácticas y abundante descontrol.
Sin embargo, hay acciones y decisiones que comienzan a acotar el margen para la sorpresa o que, en realidad, confirman que hay maneras de gestionar que no se modifican a pesar de que las nuevas autoridades lleguen con el discurso del cambio radical.
En la Casa Municipal, mucho antes de que la noticia ganara la calle, se sabía que el capitán Marcelo Oberti dejaba de ser el titular de la Comisaría Luján Primera y que el inspector Hugo Santillán sería confirmado en el cargo de jefe Distrital. Quienes tenían la información de primera mano eran los colaboradores de la intendenta Graciela Rosso.
Con el correr de los días se supo que Rosso fue la que pidió el desplazamiento de Oberti y que las autoridades provinciales accedieron gentilmente. ¿Las razones? Una discusión con la jefa comunal. Oberti no se aleja de la Comisaría porque esté en desacuerdo con las políticas de seguridad de la intendenta porque, en realidad, no hay políticas de seguridad en marcha emanadas desde el gobierno municipal.
Se criticó al entonces intendente Miguel Prince por su intromisión en el desplazamiento de Luis Correale como jefe distrital, pero meses después se cae en la misma práctica.
También hubo participación directa de la intendenta Rosso en la designación del nuevo gerente de la sucursal XXXII del Pami.
Todo indica que Rosso no tenía el mejor trato con Ángel Vaccaro y movió los hilos necesarios para que su sillón lo ocupe Carlos Pereita, ex asesor de la intendenta en el Congreso. Malas prácticas que se repiten. Parece molestar la independencia de poderes o de las propias instituciones.
Es dable señalar que tampoco se inscribe en lo que puede definirse como “nueva política” la designación de funcionarios que, en su mayoría, no llegan a la gestión con gruesas carpetas de curriculums bajo el brazo.
Tres lugares en el gabinete se reservaron para parientes directos de las autoridades máximas. Otra importante porción del Departamento Ejecutivo estará en manos de funcionarios que no brillaron cuando pasaron por la gestión municipal; gestión que -cabe aclarar- era comandada por Prince.
También hay confirmaciones de funcionarios que, lejos de aquella promesa de cambiar todo lo heredado, esbozan lo contrario. Y no faltan tampoco las designaciones “por compromisos contraídos con anterioridad”. Ayudar en la campaña o tener años de militancia sigue pesando más que cualquier otro diploma.
Seguramente Rosso está convencida de que los nombres que eligió para su gabinete; el cambio de comisario, y el nombramiento de una persona de su confianza en el Pami, le asegurarán una buena gestión. Tal vez no se equivoque, pero el diagnóstico inicial es contrario a esa voluntad. Y dista mucho de ser la nueva política.

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